30/12/15

Mi último año



                Llegan los últimos días del año. Y todos nos ponemos a hacer balance de lo que hemos hecho y dicho durante este año, y lo que nos ha faltado por hacer.

                Pero yo no voy a hablar de eso. Lo que he hecho, hecho está y lo que no, ya lo haré el año que viene o no.

                De lo que sí voy a hablar es de las personas que me han acompañado durante este año. Esas personas que han hecho que mi año sea mucho mejor, las que me han llevado de la mano, me han sufrido, y me han querido.

                Por supuesto las primeras en mi vida son mis peques, mis bichos, mis lagartijas.

                Mi mayor, esa niña inteligente que todo lo pregunta, mi mini yo, mi fábrica de besos número uno, mi princesa que juega a los Megaforce y ve dibujos de niños. Esa que me reclama en cada segundo de su vida, la que me da fuerzas para seguir hacia delante. La que ríe sin reservas y la que me da los quebraderos de cabeza más grandes.

                Mi pequeña, mi bicho, mi chica independiente, mi princesa de rosa, la niña con el mundo interior más grande que he visto jamás. A la que me abrazo como si no existiera un mañana, a la que no le para la lengua esa de trapo que tiene, la que canta sin parar y baila con cualquier música, eso sí, a su ritmo.

                Por supuesto, no puedo dejar de hablar de mi compañero de vida. Ese que sigue a mi lado desde hace diecinueve años. Ese pitufo gruñón que me enamora todos los días, el que me hace reír a través de mis lágrimas, el que me apoya y me consiente. El que intenta buscar soluciones a todos mis problemas, sean reales o imaginarios. Con el que sigo probando cosas y tenemos aún, después de tanto tiempo nuestros primeros momentos.

                No puedo dejar de hablar de mi hermana pequeña, de la que me acompaña en la vida desde hace una eternidad. Es la que me dice la realidad a la cara sin tapujos, la que hace tonterías a mi lado y con la que me puedo pasar horas enteras hablando de frikadas. Es la que me escucha en silencio y la que me quita la razón cuando no la tengo. A la que quiero sin reservas y a la que le perdono todo. Es la otra parte de mí. Mi sangre, tu sangre.

                Otra de las grandes personas en mi vida es mi prima mayor, que es como si fuera mi hermana mayor. Desde pequeñas hemos estado juntas, ella es la que me baja los pies a la tierra, la que me da la estabilidad a mis locuras. Es mi Pepito grillo, la que escucha mis quejas sin protestar un día tras otro, y con la que me río con ganas. Es mi búsqueda eterna de un ratito para las dos. Algún día lo conseguiremos.

                Y mi prima pequeña, esa que se ha hecho grande y que aún sigue siendo pequeña a mis ojos. Esa con la que quedo poco, a la que veo poco, con la que hablo poco, y aun así, a pesar de eso, siempre estamos ahí, siempre la tengo para lo que quiera. Con ella me río a pesar de las miradas de extrañeza de los de alrededor, con ella tengo miradas cómplices, y ella es una de las personas que más han acertado en esos malos momentos.

                Mi abuelilla que me llama para decirme que estoy perdida porque llevo unos días sin llamarla ni verla, aunque solo sean dos. Mi otro yo, la persona a la que me abrazo para que me de la paz que necesito. La mujer más fuerte que he conocido en mi vida, la que sigue ahí esperando para ver un poquito más de sus biznietas, que le recuerdan a su hija perdida y con las que se entiende más que yo misma. Esa mujer con la que me quedo embobada mientras me cuenta su vida, la que recuerda como si fuera ayer. La mujer que quiere vestirse de gitana cuando cumpla los 100, a pesar de no levantarse de su silla.

                Mis sobrinos y mis sobrinas, todos distintos entre sí, y a los que quiero con locura. Mi mayor que se parece tanto a mí que me da pena su madre, lo que tendrá que aguantar en su adolescencia. Al compañero de juegos de mi mayor, al que veo todos los días, esa personita independiente y sensible que me trae loca. A la mayor princesa de las princesas, a mi coqueta, a esa muñequita cariñosa. A mi príncipe travieso, ese que me quiere poco, pero que pasito a pasito me lo gano, esa preciosidad que se parece a su madre hasta en el blanco de los ojos. Y a mi nuevo sobrinito de apenas unos días, que no conozco en persona porque acaba de nacer, pero que es precioso y tiene a su madre loca por sus huesos.

                Mi tío, mi padrino, mi tabla a la que me agarré como la protagonista de Titanic y de la que no me suelto, no vaya a ser que se le ocurra irse y desaparecer. Él es el que me dice que soy una mala madre, mientras se ríe, él es el que me pone la cara para recibir mis besos, y al que obligo para que me los dé, él es mi otro pitufo gruñón. El que me hace la comida más rica de este país y con el que algún día me presentaré a algún concurso de la tele.

                Mi tía, amante de los vampiros, con la que hablo de series, de historia, de política, la que ha sumido el papel de abuela a pesar de no serlo de sangre. La que ama a mis hijas sin reservas y la que siempre me dice que sí.

                Mi amiga, antigua vecina y hermana no de sangre. Esa que me presenta la realidad, con la que hablo hasta la saciedad, las eternas llamadas de teléfonos, o los momentos frente a una mesa, con la que puedo hablar de todo y de todos. Ella que coge un coche y sale corriendo hasta llegar a mí para simplemente decirme que todo irá bien. Ella que nunca juzga, que es feliz con lo que tiene y nunca se queja. Ella, la fortaleza personificada. Y yo, orgullosa de que sea mi amiga.

                Todas las amigas que me rodean, esas mujeres fuertes, esas mujeres que les han dado un vuelco la vida y le han puesto pruebas increíbles, y han salido arañando con uñas y dientes a pesar de todo. Ellas que luchan y con las que me río frente a cafés o comidas con niños revoloteándonos. Entre ellas, la que nos da sus sentencias y cuyas frases son para escribir un libro. Tengo suerte de estar rodeada de grandes mujeres, amigas que no veo nunca, pero cuando quedamos es como si nos hubiéramos visto ayer. Y aquellas que veo todos los días y con las que nos desahogamos en mini momentos.

                Mi familia, esa que está ahí, esa lejana, a la que veo poco, como a mis tres hermanos pequeños entre ellos, con los que me río siempre que los veo. Porque ellos son tan diferentes entre sí, a pesar de haber mellizos, pero la tontería viene de familia y a nosotros nos encanta hacer el tonto y cantar 1+1 son 7. Y mi padre, al que también veo poco, pero al que reconozco en sus palabras, y en sus momentos. El que se emociona con sus nietas y el que me pide consejo. El que me lee y se siente orgulloso de verme en el periódico, aunque no lo diga con palabras.

                No me puedo ir sin nombrar a mi madre, ella ya no está conmigo en persona. Pero la reconozco en los ojos de mi hija mayor, en la sonrisa de mi pequeña, en el carácter de mi hermana, en la fortaleza que me traspasó, en sus enseñanzas, en las frases que yo les repito a mis hijas, y en su ausencia. Todo me recuerda a ella, y se pasa los días a mi lado, a pesar de no poder pelearme con ella ni tenerla a mi lado para que me levante del suelo. Ella siempre estará conmigo.

                Y todas esas personas que mi madre me dejó, esas que nos legó en herencia, esas que cuidan de mí en la lejanía. Y que a pesar de no tener vínculo de sangre, sé que pertenezco a sus familias.

                Todas esas personas nuevas que he conocido este año, esas que han estado a mi lado aunque solo sea virtualmente, las que me han leído y las que me han aconsejado, todas esas personas también me han aportado mucho en mi vida.

                Y todas esas a las que no nombro personalmente, pero que han estado en mi vida, en algún momento, esas que me han hecho reír, las que me han hecho llorar, y las que me han querido como soy, que siguen a mi lado y me conocen poco a poco.

                Así que creo que este año salgo ganando, porque tengo a personas estupendas a mi lado, que me hacen ser mejor persona, las que me levantan cada mañana y me llenan mi corazoncito de nuevas emociones y aventuras. Solo espero que el año que viene sea igual de bueno o mejor. Gracias a todos.



16 comentarios:

  1. Que bonito terminar el año haciéndole un homenaje a tus seres queridos María. Un abrazote y feliz fin de año.

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    1. Muchas gracias Andrés, es lo más bonito que tenemos.
      Un besillo.

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  2. Sin palabras María, me has hecho llorar, que bonito. Cuanto amor se leen en tus letras, tod@s esas personas son muy afortunadas de tenerte en sus vidas!!
    Feliz año, Besin!! ;)

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    1. Muchas gracias. La verdad es que es una fortuna tenerlas yo a ellas. Y a todos vosotros que pasáis por mi rinconcito y leéis una parte de mí.
      Un besillo y Feliz año.

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  3. María precioso!! Muy bonito. Me quedo sin palabras!!! Un aplauso enorme!!

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    1. Muchas gracias. Dejarte sin palabras es una muy buena señal.
      Un beso enorme princesa.

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  4. María, te daría un súper achuchón ahora mismo jejeje aunque antes me seco las lagrimillas, me emociona tu lectura y me identifico en muchas partes. Mis mejores deseos para el 2016! Muuuakss :)

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    1. Super achuchón recibido y yo te mando otro. Espero que pases un buen año y que esas lagrimillas sean solo de emoción y nada más.
      Un besillo muy grande y Feliz año.

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  5. ¡¡¡Qué entrada más bonita!!!
    La verdad es que todas esas personas que has nombrado deben estar orgullosas de pertenecer a tu vida.
    Un abrazo grande, compañera.

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    1. Eso espero, jijiji. Muchas gracias Sue.
      Un besillo muy grande.

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  6. Ayyy cielo, lo he vuelto a leer y he vuelto a llorar, que bonito.... TE QUIERO, no te puedo decir nada más

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    1. Te quiero princesa. Mi fan número uno, jejeje.
      Un besillo.

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  7. Qué entrada más preciosa María, creo que la valoración del último año al final se te ha quedado corta por todo lo que necesitabas decir y se ha transformado en tu vida. Ha habido un momento que he tenido que dejar de leer porque no aguantaba la emoción, me alegro muchísimo por ti y por todo este amor que te rodea.
    Besitos!!! :)

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    1. Me alegra haberte emocionado. Hacer sentir algo al lector es estupendo.La verdad es que tengo suerte de tener tanta gente a mi alrededor.
      Un besillo.

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  8. Maria a pesar de que te he leído poco me has hecho emocionar que despedida mas bonita para tus seres queridos. Que envidia sana te tengo. Yo a pesar de tener mi familia mis hijos y mi marido que me adoran y son mi pedestal. No puedo decir tantas cosas bonitas sobre el resto de mi familia. No tengo padres, no tengo abuelos, y aunque tengo una hermana muy cerca vive a escaso un km. No tengo relación con ella mas de 13 años. Y sufro mucho , pero a veces la vida nos guarda esas cosas, no se si para bien o para mal. Bueno no quiero estropearte este lugar tan maravilloso que tienes. Un abrazo

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    1. Siento que no te hables con tu hermana. Espero que puedas esolver tus diferencias algún día y que el dolor quede parte del pasado.
      Un besillo.

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