22/11/15

Mi polizón



                Me levanto como todos los días. Y tú estás conmigo. No me abandonas en ningún momento. Eres mi viajero, al que no he invitado, eres mi polizón.

                Me visto, preparo las cosas de las peques, que se levantan con fuerzas renovadas, esas que yo aún no tengo. Y con sus gritos, tú te haces más presente. Te ignoro, o por lo menos lo intento, pero sigues ahí, agriándome el carácter.

                Llego al cole, y el frío aire me da en la cara cuando abro la puerta del coche. Un nuevo recordatorio de tu presencia que intento obviar. Los niños corren, las madres hablan, juegos, risas y yo intento integrarme en el ambiente, pasar desapercibida, socializarme. Pero nada, tú sigues ahí, no me dejas un respiro.

                Vuelvo a casa y desayuno, ese momento tranquilo en el que nada me interrumpe. Ese momento sin televisión, sin voces, sin gritos, sin nada. Solo yo y mi vaso de leche… ¿o no? Me dejas claro que sigues ahí, que no piensas abandonarme. Qué te has hecho fiel a mis entrañas. Así que después de meter algo en el estómago vacío, me voy directa a mi cajón de la magia. Abro y cojo uno de esos pequeños sobres llenos de polvos mágicos. Supongo que algún hada me lo ha dejado como premio a mi fidelidad hacia ellas.

                Hago mi mejunje, y de un trago me lo bebo, con la esperanza de eliminarte de mi vida, aunque solo sean unos minutos o algunas horas, si tengo suerte.

                Y me siento delante de mi pantalla en blanco, todavía con destellos de ti sobre mí. Sigues aquí, pero te he silenciado un poco. Y aun así puedo notarte, noto como estás deseando salir de nuevo. Y volverte cada vez más fuerte. Y lo consigues, porque yo hago caso omiso a las recomendaciones.

                No quiero estar acostada con las persianas bajadas que me tapen la vida. No quiero cerrar los ojos para sentir un momento de alivio. Lo que quiero es vivir a pesar de ti, a pesar de tu compañía las veinticuatro horas del día.

                Ya he aprendido que no me vas a dejar, que te has aferrado a mí como una garrapata a un perro callejero, como un bebé al pecho de su madre. Te has quedado a mi lado, a pesar de que yo no te quiero, ni tampoco te he invitado. He aprendido a hacerlo todo con tu sombra, a hablar, a amar, a reír, a llorar, a soñar, en definitiva a vivir.
                

12 comentarios:

  1. Ainsss María, yo también he "disfrutado" de la compañía de ese incómodo polizón muchas veces en mi vida (más cuando era más joven, parece que algo bueno tiene en este caso hacerse mayor). Qué bien has descrito las sensaciones, las limitaciones que impone, los deseos de hacerlo desaparecer definitivamente, lo molesto de la luz...

    Siento mucho que le conozcas, pero al menos a tí ha servido de tema para un post, y muy bueno por cierto :)

    Un besito de domingo!!

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    1. Ayyy y podría escribir sobre él miles de entradas más, jajaja pero no quiero hacerme pesada. más pesada de lo que es él, que últimamente no me deja vivir tranquila. Lo malo es que creo que es de herencia, y a mi abuela aún la visita de vez en cuadno, así que no tengo muchas esperanzas.
      Me alegro de que te a ti te haya dejado en paz.
      Un besillo.

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  2. Opino como Julia, si te ha servido para crear una entrada tan buena, hasta puedes considerar que no ha sido tan malo que esté en tu vida.
    Besos, María

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    1. Un poco malo sí que es, preferiría inspirarme en otras cosas, jajaja.
      Un besillo.

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  3. A ver si ahora el frío consigue espantarlo, jeje no debería de permanecer si no es bienvenido. O hazte amiga de él, yo a mis polizones los tengo controlados. =P
    Un besote. =)

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    1. La verdad es que el mío es bastante rebelde, no hay quien lo eche, pero lo estoy intentando con todas mis ganas.
      Un besillo.

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  4. Vaya. No sabes cuanto lo siento. Supongo que te refieres a las migrañas. Hay cosas a las que cuesta acostumbrarse, aunque no queda más remedio.
    Un aplauso por no dejarte aplastar, por seguir adelante.
    Y un besito.

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    1. Muchas gracias, sí las migrañas son muy molestas, sobre todo cuando no aran ni te dejan vivir el día a día. Me convierto en una piltrafa andante.
      Un besillo.

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  5. Ay como te entiendo María, yo también pasé una época larguita de mi vida que era insoportable, ahora toco madera solo viene de vez en cuando y la tengo bastante controlada pero no hay nada peor que las migrañas, te resta mucho.
    Mucha tranquilidad y descanso.

    Besitos!!!

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    1. Me alegro de que la hayas podido mantener a raya. A mí se me quitó en los embarazos ¡Benditos embarazos!, jejeje. Pero luego han vuelto. En fin, aprendo a vivir con ellas.
      Un besillo.

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  6. Me has recordado a la peli "Alien, el octavo pasajero" Sí, ya sé que era de terror, pero ese alien que se introducía en el cuerpo de su víctima y crecía en su interior sin que se diera cuenta... bbbrrrrr
    Bromas aparte, has hecho un estupendo texto de algo molesto y cotidiano. Todo un reto de mérito. Enhorabuena
    Besos

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    1. Ayy jamás he vsto Alien, yo era muy miedica, y aún lo sigo siendo. Aunque he visto alguna que otra escena, e maginarme eso dentro de mí, si que me da dolor de cabeza. Jijiji
      Un besillo.

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