6/11/15

La escritora IX



                Aquella era la tercera noche que me reunía con mi amigo del cajero. Yo le pedía que me comprara y él iba diligente. Me estaba empezando a caer bien, y eso que no intercambiábamos ninguna palabra más de la debida.

                Pero aquella noche era diferente, yo tenía un plan para aquel hombre y su simpatía no me iba a amedrentar. Cuando me trajo la botella la abrí y le ofrecí. Él me denegó el trago.

                - Aunque no bebas, me podrías hacer compañía mientras yo lo hago.

                Me miró con resignación. Creo que yo le daba pena. Era irónico, yo le daba pena a un hombre que estaba en la calle, a un despojo humano sin oficio ni beneficio. Me entró la risa, y él me miró con más cara de pena aún. Me lo llevé a un callejón allí cercano. Me empiné la botella para tranquilizar mis nervios. Eso lo había visto en muchas películas, pero a mí no me funcionó. Me atraganté por querer beber más de la cuenta. Me dio un ataque de tos, el hombre se acercó a mí preocupado, intentando darme en la espalda para que se me pasara.

                Yo haciendo aspavientos con las manos rompí la botella contra la pared.

                - Señora se va a hacer daño.

                No vio mi embestida hasta que ya estaba demasiado cerca. Los trozos de cristal de la botella se clavaban en su estómago una y otra vez, mi mano se movía como si alguien ajena a mí la impulsara. Él me miraba con cara de asombro, y otra vez ese gesto de compasión. Noté como un ataque de furia me subía por la garganta hasta mi cabeza. Todo se me nubló, lo veía a través de mí, como si fuera un fantasma de mi pasado que me enseña un asesinato atroz. Oía una risa lejana, una risa escalofriante que me helaba la sangre. Era mía.

                El hombre yacía en el suelo ya sin vida, y yo seguía clavándole la botella una y otra vez. Lo miré, miré sus ojos inertes y le tiré la botella a la cara. Salí de allí corriendo. La adrenalina me corría por todas las venas de mi cuerpo empujando la sangre, bombeando mi corazón. Estaba feliz, me sentía feliz y completa. Aquello era mejor que un orgasmo.

                Llegué a casa pero no me duché ni me lavé las manos. Me hice fotos, posaba como una modelo de pasarela en el espejo de mi cuarto de baño. Gotas rojas bañaban mi cara, mis manos y el resto de mi ropa. El pelo que me había recogido en una cola lo tenía oscuro y pegajoso. Me sentaba bien.

                Me metí en la ducha de mala gana, no quería librarme tan pronto de lo que me hacía feliz, pero tampoco quería manchar la casa.

                Me fui al salón y miré la mesa. Estaba llena de recortes de periódicos. Recortes que hablaban de una niña asesinada, de un supuesto suicidio y de un abuelo muerto por la pena.  Fotos de unos padres llorando y del bar de abajo. Fotos de la casa de Rosa llena de policías.

                Acaricié mis tesoros y recordé que pronto tendría más. Miré mi portátil. Tendría que escribir ahora que lo tenía fresco. Ahora que los recuerdos no se me confundían con la imaginación de escritora. Ahora que podría contar la verdad de un asesinato de primera mano.

                Pasé de largo, no quería escribir. No necesitaba escribirlo. Me senté en el sofá con la manta y encendí el televisor. Necesitaba embobarme, distraerme, tanta euforia no era buena.

                Tres años más tarde…

                De pie en mitad de la sala no sabía cómo había llegado a eso. En mi mano derecha tenía un cuchillo y en la izquierda un martillo. Las gotas de sangre me caían por los brazos hasta formar un charco en el suelo. Debía llevar mucho tiempo en esa posición, porque el charco era grande. Mi pelo suelto goteaba también, estaba pegajoso, un mechón se me pegó a la boca y lo chupe. Aquel sabor conocido me despertó de mi letargo. 

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18 comentarios:

  1. La locura de esta escritora va "in cresciendo" según avanzan los capítulos. Eso sí, no se ha percatado de que dejó sus huellas en la botella con la que mató al hombre, así que... un buen fallo, a ver si sirve para que la cojan (digo esto pensando que lo del tres años más tarde haya sido un sueño jaja). Pobre Rosa, le di el beneficio de la duda por si se había salvado.

    Un beso.

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    1. Ayyyy no sé si es que no lo escribí, pero pensaba que había quedado claro que usaba guantes para salir por la noche, jejejeje.
      Como pista decirte que no ha sido un sueño.
      Jejeje.
      Un besillo.

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  2. Alucinante, María. De una brutal violencia sin aspavientos. Una monstruosa creación que crece a ritmo de vértigo. Escribir no escribe, pero el material se le acumula. Genial última imagen futura de esta psicópata sin escrúpulos que tan bien estás perfilando.
    ¡Abrazo, Hermana de Letras! ;)

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    1. Tengo buenos maestros a mi alrededor que me inspiran. Jamás pensé que podría escribir sobre esto.
      Gracias por la parte que te toca, jejejeje.
      Un besillo Hermano de Letras.

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  3. Creo que tu prota se hace cada vez más sanguinaria y desinhibida, creo que está fuera de control por completo!! Si ha conseguido evitar se capturada en tres años es que está teniendo suerte... soy mala si estoy deseando que se le acabe?? jajajajaa.

    Muy bueno, María, muy emocionante!!

    Besitos de viernes :))

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    1. ¿Y yo soy mala por desear que no se le acabe? Sino no ppodría seguir escribiendo sobre ella. Jejejeje.

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  4. muy buen relato! me pareció emocionante, tuve una lectura muy fluida en el texto y ya quiero saber como termina!!!! :)

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    1. Muchas gracias. Aún queda para saber el final, jejeje. Pero me alegra intrigarte.
      Un besillo.

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  5. Vuelve mi escritora preferida!!!!
    Ayyy cada día quedo con más intriga, ¿seguirá librándose del castigo eternamente?.
    Un besito.

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    1. No creo, la verdad es que es difícil que se siga librando. Pero nunca se sabe.
      Un besillo.

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  6. Con miedo en la primera y ya eufórica mediante le va cogiendo el gusto... Y todo para sentir la inspiración... Me encanta, realmente fascinante!!!

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    1. Ha encontrado una pasión que tenía oculta. La inspiración creo que está pasando a un segundo plano.
      Un besillo.

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  7. Madre mía.. estaba a la espera de haber qué pasaba.
    Al final le da matarile eh!
    BEsos.

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    1. A él y a unos cuantos más. Parece que no tiene fin.
      Un besillo.

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  8. Menuda psicópata está hecha, por favor. Has conseguido que me de "cosa" tu personaje, me produce auténtico repelús y eso tiene mucho, mucho, mucho mérito. Lo has hecho perfectamente creíble y está tan bien definido y tan bien narrado que engancha. ¿¿¿para cuándo la siguiente entrega??? Besitos

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    1. Pronto vendrá el siguiente capítulo.
      Me alegra que te de repelús. Me lo da hasta a mí, jejeje.
      Un besillo.

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  9. Increíble María la violencia que desprende el texto... siendo cada vez más terrorífica y ya totalmente una asesina, dejando de lado el escribir. WOW!!!
    Pero lo que me has dejado intrigada son los tres años más tarde...
    ¿Seguirá historia a partir de allí?
    Me gusta y mucho, besos.

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    1. es posible. La escritora se está convirtiendo en algo más que eso. Como bien dices ha dejado lo de escribir a un lado.
      Un besillo.

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