28/11/15

Hora de la muerte



                Hora de la muerte: las dos de la madrugada.

                En mi vida he llorado mucho, mucho muchísimo. Así que cuando vi la película “El diario de Noa” y me pasé llorando un buen rato largo después de que hubiera acabado, decidí que no volvería a ver ninguna película que me hiciera llorar.

                Así que prohibidas las películas de la segunda guerra mundial o de la guerra civil española, o de matrimonios en los que se muere alguno de los protagonistas.

                Atrás quedaron películas como La milla verde, La lista de Schindler, La vida es bella, El diario de Noa, ET, Titanic, El club de los poetas muertos, Ghost, La ciudad de los ángeles,…

                Sé que me pierdo grandes películas como Doce años de esclavitud y muchas más que se han perdido por el camino, pero esa es mi decisión. Ya se sufre bastante en la vida, como para añadirle más sufrimiento gratis.

                Aunque debo decir que ante mi premisa, he creado una excepción. Y es la serie de Anatomía de Grey. Aquí aprovecho para decir que habrá Spoilers, para quien no la haya visto que no siga leyendo.

                Y es que es una serie que empecé a ver cuando ya estaba empezada, una serie que me llega al corazón, que me inunda de emociones. Imágenes míticas como Izzie tumbada en el sueño del baño llorando por Denny, el gran amor de su vida. O Cristina abandonada en el altar y Meredith rajándole el vestido de novia. Y allí estoy yo a moco tendido, llorando como una magdalena.

                Hora de la muerte: las dos de la madrugada.

                Y ahora mi último momento, aunque sabía que iba a pasar, no puedo evitar mirarlo. Derek Shepherd deja la serie, y con ello llega su muerte. Nuestro querido doctor macizo muere en un accidente de tráfico. Decidí verlo de madrugada, sola, con mi escenario preparado porque sabía lo que venía. Ni un ruido en la casa, ni en la calle. Solo ellos y yo, una Meredith destrozada por perder el amor de su vida, y un Derek muerto a lo grande. Como solo él podría hacerlo.

                Y yo en mi sofá llorando como si la vida me fuera en ello. Como si la muerte me acechara a mí. Un llanto abrasador, liberador, de esos que te dejan a gusto cuando acaban. Y mientras, lo veo, en la puerta de mi salón aparece mi Derek particular, que ya me conoce, que sabe cómo soy, y con los ojos cubiertos por el sueño, viene y se sienta en el sofá y me abraza, mientras yo le lleno la camiseta de lágrimas que no son para él. Y me besa en la frente y me acaricia el pelo.

                Se levanta y me deja sola con el final de mi capítulo, sabiendo que es en realidad lo que quiero, terminar de verlo, sin preguntas, sin explicaciones.

                Y más lloro, ¿cómo es posible que tenga tanta suerte? Acaba el capítulo y me voy a la cama con un nudo en la garganta, y ya allí cansada de llorar, cansada porque ya son las tres de la madrugada, abrazo a mi Derek y me duermo, saciada de lágrimas, saciada de llantos.


14 comentarios:

  1. Que necesaria a veces dejar escapar esas lágrimas que no son de nadie y si para todos, lágrimas que curan dentro. Besos

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    1. Si, la verdad es que esas lágrimas siempre vienen bien.
      Un besillo.

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  2. Es cierto que esos llantos son a veces muy liberadores, pero lo son más aún si tienes a tu propio Derek en el que refugiarte, que se convierte en tu refugio o que es capaz de respetar tu deseo de soledad. Eso sí que es un Derek como-Dios-manda y quien lo tiene, una afortunada.
    Me encanta tu estilo, sereno y conmovedor a un tiempo, es un placer leer lo que escribes. Un beso, María

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    1. La verdad es que si que tengo un buen Derek, que voy a decir.
      Me encantan tus palabras, siempre me llenan de orgullo.
      Un besillo.

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  3. Me quedan 6 episodios para terminar la temporada 11, pero lo de Derek ya lo sabía... Así que yo también me estoy reservando para la llantina, porque a veces, necesitamos llorar por cosas que realmente no nos afectan. Y que respeten nuestro llanto.
    Enhorabuena por tener al amor de tu vida a tu lado.
    Bss

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    1. Menos mal que no te lo fastidié.
      La verdad es que si que necesitamos llorar por cosas que no nos incumben.
      Un besillo.

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  4. Aunque no soy un ávido seguidor de Anatomía de grey, comparto ese efecto lacrimógeno, me he perdido muchas películas después de llorar como una magdalena con Hachiko (siempre a tu lado). Me ha gustado la melancolía del relato, un abrazo María.

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    1. La verdad es que ya lloramos suficiente en la vida como para llorar gratuitamente. Aunque me la reservo para Anatomía, esta serie acabará y se acabó llorar gratis por las pelis.
      Un besillo.

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  5. Ayyysss...no veo la serie pero comprendo esos llantos con las pelis...qué te voy a contar si lloro hasta con la de dibujos!!! Menos mal que tienes a tu Derek particular!! Jejeje
    Besitos!!

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    1. Yo también lloro con las de dibus, y mi mayor ha salido a mí, con solo tres años ya lloraba con las pelis. Ayyyy pero que liberador es...
      Un besillo.

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  6. Has hecho una preciosa declaración de amor hacia tu Derek, :)
    Yo también soy muy extra llorona, muchos besos María.

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    1. Pues nos podríamos juntar todas las lloronas, seguro que creabamos un gran río de lágrimas. Jijiji.
      Un besillo.

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  7. Comparto la opinión del resto de comentarios: muy bien escrito. No soy seguidos de Anatomía de Grey, pero entiendo tu punto de vista. Aunque, por otro lado, a mí sí me gusta ver todas esas películas. Sé que la vida tiene ya bastantes dramas por sí misma, pero no sé, también experimentas esa sensación que tú tan bien describes al final: lo liberalizador del llanto, del drama en la pantalla... Es como el terror: a nadie le gusta pasar miedo, pero hay cierta sensación adictiva cuando lo ves desde la seguridad de tu sofá, je, je
    Un placer leerte
    Besos

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    1. Sí supongo que tienes razón. Por eso me he dejado una serie para llorar a gusto. La verdad es que las pelis, prefiero dejarlas en el baúl de los recuerdos, y las que vengan, que las vean otros, aunque me pierda grandes películas.
      Muchas gracias por tus palabras.
      Un besillo.

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