3/11/15

Breaking Vamp. Capítulo III.

       Esta es la tercera parte de una novela que estamos escribiendo varios escritores de Relatos Extraordiarios. A mí me ha tocado este capítulo. Pero sí queréis empezar a leer desde el principio aquí tenéis la novela actualizada con todos los capítulos anteriores.





                Jimmy conducía el Mercedes por carreteras secundarias a más de doscientos kilómetros por hora. A pesar de estar la policía alertada de no parar su coche, prefería pasa desapercibido ante las miradas curiosas de los humanos, así que no cogía las autopistas.

                Beethoven sonaba a todo volumen con su Claro de Luna envolviendo el coche con sus notas. Jimmy pensaba en el pobre ser que acababa de matar, sabiendo que hace unos años él podría haberse encontrado en la misma situación. Suerte que conoció a Donald. Él fue el que lo sacó de aquel infierno.

                Rock is dead de Marilyn Manson lo sacó de sus pensamientos.

                - Jimmy Red al habla.

                - Soy yo, Jimmy. Cambio de planes. Me ha llamado Thomas. Necesita nuestra ayuda, está en peligro.

                - ¿Qué le pasa ahora al bueno de Thomas? ¿Demasiados cadáveres acumulados?

                Jimmy no entendía la relación de Donald con Thomas. Se conocían desde hacía mucho tiempo, sí, pero eso no le daba motivos para seguir ayudando a un vampiro que seguía alimentándose de los humanos a mansalva, sin importar las consecuencias.

                - No tenemos tiempo para tus ataques. Sabes dónde tienes que ir. Te esperaré allí. No tardes.

                - ¿Y qué hago con la carga?

                - Quémala, desafortunadamente no nos servirá de nada.

                - ¡Y una mierda! Después de lo que me ha costado encontrarla.

                - Jimmy quémala y vente para aquí sin perder tiempo.

                La llamada se cortó y volvió a sonar Claro de Luna en la radio. Jimmy gritó con rabia, sabiendo que tenía que hacerle caso. La carga no llegaría. Y se expondría a muchas preguntas incómodas sí encontraban la bolsa hermética.

                Estaba harto de Thomas, ya habían tenido que salir en su ayuda más de una vez. Se exponía demasiado, y los humanos terminaban por descubrirlo. La última fue en una fiesta. Había enamorado a una guapísima millonaria que lo estaba subvencionando en sus investigaciones.

                La guapa millonaria, no era millonaria por méritos propios. Estaba casada con uno de los hombres más ricos del país. La fiesta se organizó en la mansión que tenían en el campo. Y fueron muchos de los hombres y mujeres más influyentes. Thomas decidió que era buena idea acostarse con aquella mujer en la habitación del viejo millonario. Tenía pensado convertirla y hacerla su banco particular. Pero se torció todo aquella noche.

                Uno de los guardaespaldas del señor Moore pilló a los amantes en mitad del acto. La sangre bañaba las sábanas blancas y la señora Moore cabalgaba a lomos de su vampiro. No le dio tiempo a matar al guardaespaldas antes de que este avisara al resto de los guardias.

                Una docena de muchachos fornidos entraron en la habitación. Thomas no previó que entre ellos hubiera vampiros. Aun así eran jóvenes y consiguió acabar con todos. Otros de la guardia intentaban sacar a los invitados sin que vieran nada de lo que pasaba en el piso de arriba. Pero una viuda curiosa se acercó a ver que causaba tanto jaleo. Fue partida en dos en medio del pasillo mientras huía, la sangre cayó por la barandilla junto con los trozos desmembrados de la señora. Muchos de los invitados vieron aquello.

                Thomas llamó a Donald en medio de aquella masacre, y siguió matando y mordiendo invitados. Cuando nosotros llegamos el escenario era atroz. No quedaba nadie con vida. El señor Moore había escapado y la señora Moore yacía en la cama desangrada con una mueca de felicidad en la cara. Thomas la observaba a los pies de la cama.

                Se maldijo mientras aceleraba el Mercedes por aquellas carreteras, se paró en un desierto, sacó la bolsa, la embadurnó de gasolina y le acerco su zippo.

                Salió de allí antes de que las llamas alcanzaran su mayor apogeo. Tanto trabajo para nada.

                Intentó tranquilizarse y se abrió un brick de aquel sucedáneo que lo alimentaba. 


12 comentarios:

  1. Magnifico María. Breve sí, pero intenso. Me ha gustado mucho la elección de la música. Y muy buena la escena de la fiesta. Me he imaginado a Jimmy y a Donald, como el Sr. Lobo de Pulp Fiction teniendo que limpiar todo ese desaguisado…Jajajaja.
    Realmente es muy bueno María, gracias por la colaboración en la novela
    Un abrazo.

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    1. Me alegro de que te guste, no sé sí queríais seguir por esos derroteros, pero me imagino que no todos los vampiros son iguales de disciplinados, jejeje
      Un besillo.

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  2. Cada vez lo vais poniendo más interesante. ;) Muy bien, María. :)

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  3. Me encanto la parte de la masacre fue sumamente bien escrita es un giro muy bueno en la historia me gusto mucho

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  4. Me gusta que te gute, jejeje. Me basé un poquito en la serie de televisión True Blood. Sí la has visto, podrás imaginarte mejor lo que pasaba por mi cabeza. Jajajaja.
    Un besillo.

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  5. Trepidante y frenético capítulo, las palabras vuelan a la misma velocidad que el auto de Jimmy. La masacre en la fiesta es brutal. Una aportación al mundo vampírico de tremenda acción y continuando el hilo de los acontecimientos con pulso firme. Gran trabajo, María. Como dice Oscar, breve pero intenso... Añado: ¡Dos veces bueno!
    ¡Abrazo, Hermana de Letras y Colmillos! ;)

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    1. Muchas gracias Hermano de Letras. La verdad es que no hay vampiros sin sangre.
      Un besillo.

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  6. Vaya continuación! Acción trepidante a raudales, no me imaginaba que continuaría de esta manera, pero supongo que todavía nos vamos a llevar muchas sorpresas más. Muy buen capítulo
    Besos

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    1. Seguro que los vampiros nos traerán sorpresas.
      Un besillo.

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