17/10/15

Un año más



                Hoy quiero echar la vista atrás y observar desde la distancia lo que he aprendido, lo que he vivido y lo que he disfrutado este año.

                Todo empezó un 17 de octubre del año pasado. Yo cumplía años como un año más. Ahora que hecho la vista atrás no me acuerdo de si lo celebré, si me quedé en casa o que me regalaron. Y no es que no me gusten los cumpleaños. Yo no soy de esas personas a las que no les gusta vivir años, sino todo lo contrario, soy de esas personas a las que les chifla cumplirlos. Me encanta soplar las velas de mi tarta de chocolate, aunque luego no la pruebe. Y me encanta recibir regalitos, cuantos más pequeñitos y más sean, mejor. Soy de esas que es feliz con una caja enorme llena de pequeñas tonterías que te han recordado a mí. Una foto, una carta, una cosa de los veinte duros…

                En fin, que no recuerdo lo que me regalaron, pero eso no importa, porque sé que este año tendré más regalitos. Y pensaréis que que materialista es esta chica, ni mucho menos. Lo que más me gusta de los cumpleaños es poder juntar a gente que quiero. Tenerla lo más cerquita de mí, porque ese día es mi día y tienen que estar conmigo. Sí, soy así de egoísta.

                En fin, quería escribir sobre este año para centrarme en todo lo que me ha pasado. Para vivir de nuevos esos momentos y aprender de ellos.

                Al poquito de cumplir yo años, mi abuelo paterno falleció. No sabría bien explicar que significó esto para mí con todo lo que la enfermedad trajo y la familia con la que me volví a reencontrar. Fueron momentos de unión, retazos fugaces, búsquedas de recuerdos, conversaciones al aire,  palabras susurradas, risas nerviosas,  lágrimas incontroladas.

                Aquello me dio la oportunidad de ver a mi abuelo a través de todas las personas que lo conocieron. A través de su muerte comprendí parte de su vida.

                Después de aquello llegaron las Navidades. Para mí es la mejor época del año. El día de Reyes es el día más especial para mí. Esta vez no por recibir regalos, sino por ver las caras de los demás cuando abren los míos. La cabalgata, las cenas, las familias, los amigos, todo se une en unos cuantos días. Y aunque hay personas que faltan en ellas, y las echo de menos, jamás paso unas Navidades tristes. Esas personas no están tampoco el resto del año. Ahora disfruto como con las que tengo aquí.

                Este año disfruté como una enana con mis hijas mientras nos asomábamos por las ventanas buscando a Papa Noel, cenamos en batas como antaño. Reí, bailé, me comí las uvas, por un segundo iba a ser de esos andaluces que no se las comieron, pero la tradición de la primera, nos hizo cambiar en el último instante.

                Y así pasamos las Navidades, desayunando churros en vez de roscón y siguiendo nuestras propias tradiciones.

                Este años he sido delegada de madre en el colegio, y a pesar de algún que otro problemilla, me ha encantado la experiencia. Disfruto teniendo ese mundo particular de madres, donde todas estamos ahí con el único fin de querer sin fin a nuestros hijos.

                Este año mi pequeña ha dejado la guardería atrás, con mis  miedos a mi espalda, y la ilusión a la suya. Ella ha tenido que sufrir muchos más cambios que yo, crece rápido y ella sigue su ritmo. Dejamos los pañales atrás, seguimos pintando paredes, cambiamos el rojo por el verde, y el verde por el azul, ahora se nos entiende cuando hablamos, y el agua de la playa ya no nos da miedo. Ha entrado al cole como una campeona, como sí aquello no fuera algo traumático ni doloroso, como si lo hubiera hecho toda la vida. Y mientras yo, comiéndome la cabeza por lo que pudiera pasar. Me ha dado una lección de valentía.

                Mi mayor crece más despacio, ya no tiene tantos cambios. Ella sigue en su cole, con sus amigos de siempre. Pero ya ha empezado a escribir y a leer, y no para de pedir letras para copiar. Ella está aprendiendo a no mentir, le cuesta pero lo está consiguiendo. Su nobleza me traspasa dándome lecciones de vida día sí y día también. Muchos dicen que es mi clon, y es verdad que tiene muchas cosas mías. Pero también veo otras que me descubre constantemente que la están formando como la buena persona que creo que va a llegar a ser.

                Hablo de mis hijas porque en este año, y en todos desde que nacieron, son parte de mí, no puedo hablar de mí, sin hablar de ellas.

                Este año, un 3 de diciembre empecé este Blog, un proyecto de vida para conseguir un fin: escribir. Mi sueño, el sueño que siempre me había parecido inalcanzable. Ese que llevaba tantos años aparcado en un rincón, en diarios cerrados con llave, en libretas sueltas, en páginas metidas entre los libros, en frases en las esquinas de las revistas.

                Este año he aprendido de mi pequeña y he cometido un acto de valentía. Me tiré a la piscina. Y ahora mismo no me arrepiento de ello, es más estoy súper contenta.

                El Blog me ha dado muchas más alegrías, él me ha dado fuerzas para presentarme a concursos literarios, y gracias a esa nueva faceta he conseguido ver mis letras en varios libros. Y lo que más ilusión me ha hecho, ver mi nombre en el periódico. Mi nombre y una de mis historias, que, aunque en un principio no me gustó mucho, acabé enviándola.

                Ese ha sido uno de mis grandes logros este año, he saltado y he llorado de alegría, mientras hablaba con los míos por teléfono y les explicaba a mis hijas que también se llora de alegría.

                Este año como todos los míos he tenido altibajos emocionales, he sido muy feliz y también he tenido momentos tristes.

                Este año, como todos los de mi vida, la gente no ha dejado de sorprenderme, para bien y para mal. Generalmente me sorprende más para mal. Tengo un problema, y es que siempre espero lo mejor de la gente, cuando no es así, me entristezco.

                Este año he tenido la peor desilusión que he tenido en mucho tiempo. He llorado con la pena de la soledad y del abandono, he sentido rabia, e incluso el rencor se instaló en mi cabeza. Pero la pena tan grande que sentía la disipó. He aprendido a vivir con esa pena, porque aún no se ha ido. Me he replanteado muchas cosas en mi vida, coas que tenía seguras ya no lo son, y otras me han hecho reafirmarme en que estoy rodeada de grandes personas.

                He recibido consejos después de largas horas hablando por teléfono, me he sentido a gusto y feliz en casas ajenas, me he sentido como una extraña rodeada de los que más me quieren. Me he sentido disfrutando de la soledad, y otras veces no tanto.

                Este año he amado de nuevo, porque de nuevo sigo amando al mismo hombre desde hace 19 años. Y no me arrepiento de ello. Porque él es mi otra mitad, con el que me peleo, con el que juego, con el que me río a carcajadas, con el que sueño. Él es mi piedra, y cada día me enamora. Este año he descubierto, que aún ahora, después de todo este tiempo juntos, todavía me sorprende. Hemos vivido momentos nuevos y nos hemos vuelto a enamorar cada día.

                He aprendido algo, que creí que no sería posible. He dejado mis ideales a un lado simplemente por amor. He dejado mis creencias aparcadas en algún rincón, simplemente por amor. He aprendido que los ideales no son tan importantes como yo me creía, cuando el amor, que es lo más importante, juega un gran papel.

                Este año me he acordado de mi madre, todos y cada uno de los días que tiene este año, y más de una vez al día. La he echado de menos con ansia. He gritado sobre la almohada rota por el dolor que me produce el no tenerla conmigo. La he mirado a través de los ojos y las sonrisas de mis hijas. Y hoy sé que ella me felicitaría de las primeras, y me buscaría uno de esos regalitos que solo ella sabía hacerme. Y seguramente en su interior, se acordaría de aquel momento en el hospital mientras me tenía. Hace ahora ya 37 años. No puedo evitar hablar de ella aunque no esté a mi lado, ella siempre será mi guía.

                No me puedo ir sin nombrar a mi mejor amiga, la que este año me abandona y no estará este día, y la que sé, que le costó un mundo tener que decírmelo. A la que le perdono que no esté, porque sé que ella va a ser feliz donde va. Porque a ella se lo perdono todo. Porque ella me ha hecho sufrir como lo habría hecho mi madre, marchándose a kilómetros de mí, sin casi comunicación. Ella con la que he vivido los grandes y los malos momentos, siempre juntas, de la mano, a pesar de la distancia que a veces nos desune. Tu sangre, mi sangre.

                Este año he descubierto canciones nuevas, mundos que antes ni soñaba que existían, y gente a través de la pantalla de un ordenador. He hablado con escritores que han llenado mi cabeza de nuevas historias, y he descubierto a personas fantásticas.

                He hecho nuevos amigos, he afianzado a los antiguos, y he seguido siendo la misma, con mis más y mis menos, con mis defectos y mis virtudes.

                No he viajado mucho, pero he vuelto a ir a Granada, a mi tierra soñada. He paseado por el paseo de los Tristes y he aspirado su aroma. He llevado a la peque por primera vez y a la mayor de nuevo.

                Ha sido un año de nuevas aventuras, de grandes momentos, y de enormes tristezas, de bailes, de purpurina, de letras, de palabras, de amor, de risas, de cantos, de proyectos nuevos que están por venir, de ilusiones,…



16 comentarios:

  1. Ante este escrito tuyo tan revelador que te muestra como eres, solo tengo que decir que me alegra el haberte conocido aunque sea virtualmente. Cierto que la vida te da sorpresas y disgustos, te da te quita y te retiene y que mucho la debemos por la oportunidad que nos ofrece para vivirla junto a los que queremos, pues cuando ya no están se les añora y se les duele en lágrimas de tristeza y desamparo.
    Presiento que si hoy no es tu cumple, le falta poco para que lo sea. Por lo tanto te felicito de corazón y deseo que al menos sigas enamorado de tu pareja, enamorada de tus hijas y enamoradas de tus amigos. Pues es el amor el que da sentido a este mundo de tarados que solo buscan el ser más y tener más que el resto, sin darse cuenta que cerca, ya tienen lo que necesitan para ser felices, y no han de ir muy lejos ni sufrir tanta penuria para encontrarlo.
    Un beso enorme, brindo por tu felicidad y tus recuerdos.

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    1. Muchísimas gracias por tus palabras. Creo que ya lo has dicho todo, no hay mucho más que añadir. Sí, ayer fue mi cumple. Y la verdad es que me lo pasé en grande. Lo disfruté con gente que quiero y eso es para mí lo más importante.
      Un besillo.

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  2. Felicidiades María, que escrito más bonito lleno de tanto amor, sigue disfrutando cada minuto de la vida porque eso es la vida.

    Me ha emocionado leer ese canto, tu canto a la vida, a pesar de las durezas que tienen las ausencias, que no lo son tanto mientras sigan con nosotros a través de nuestro recuerdo.
    Feliz por haberte conocido, como dice Francisco aunque sea virtualmente y feliz por la felicidad enorme de tus palabras y desearte lo mejor.

    Seguimos en contacto a través de nuestras letras.

    Un beso muy fuerte..

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    1. Muchas gracias por tus palabras. Me alegra haberte emocionado.
      La verdad es que a veces resulta duro para todos vivir las ausencias. Hay que verle el lado positivo a las cosas.
      Un besillo.

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  3. Vida intensa, vida vivida! Gracias por compartir estas letras tuyas tan tuyas! Emociona porque algo de lo que escribes está en alguno de los que te leemos. Un beso fuerte! ;)

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    1. Muchas gracias. Los sentimientos vividos son iguales para todos. Unos los viven de una manera, y otros de otra. Me alegro de que te hayas sentido representada en mis letras.
      Un besillo.

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  4. Pues muy feliz cumpleaños María y que vivas mucho para que llegués a soplar muchas velitas en tus tortas de chocolate. Un abrazo y éxitos.

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    1. Muchísimas gracias. Cuantas más velitas mejor. Y que sean muchas más, jejeje.
      Un besillo.

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  5. Feliz cumpleaños, María. Espero que tu vida siga siendo tan intensa como lo ha sido este año, y si es posible que haya más alegrías que tristezas; que compartas todo con esas dos niñas a las que se ve que adoras, y con tu él, tu "piedra", que seguro estará ahí para ti. Y también espero que lo compartas con los que te leemos y a los que alegras. Mil besos y, de nuevo, FELICIDADES

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    1. Muchas gracias Chari, me encanta esto del mundo virtual porque encontramos almas gemelas escondidas que no sabíamos que teníamos.
      Muchas gracias por tus palabras, y sí, seguro qeu seguiré disfrutando con todos los que tengo cerca, y con los que tengo lejos virtualmente también.
      Un besillo.

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  6. Muchas felicidades María! Valientes letras de quién se ve que ama la vida por encima de todo. Muchas gracias por compartir esos momentos y todos los que nos regalas en tu blog. Que la vida te siga colmando de dicha y que de los sinsabores sigas aprendiendo a vivir.
    Un beso

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    1. Muchas gracias por tus bonitas palabras. Es verdad que no siempre se ven las cosas tan bonitas. Pero hay que aprovechar esos pequeños momentos de lucidez para vivir los grandes momentos.
      Un besillo.

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  7. Aunque logré felicitarte el día exacto por otra red social, vuelvo a felicitarte por aquí, aunque con unos días de atraso jeje. En los comentarios de aquí está todo dicho la verdad. Curiosamente, hace un par de meses perdí a mi abuela por parte paterna, por lo que comprendo un poco lo que trae consigo esa pérdida. Y bueno, por resumir todo lo leído, me alegra que volvieras por mi ciudad, que tu blog te llene de alegrías y cada publicación de algo tuyo te lleve al éxtasis literario e interior, y te animo a seguir así, cultivando tu espacio y viviendo mucho y bueno en los ratos lejos del ordenador.

    ¡Un abrazo!

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    1. Muchas gracias de nuevo por la felicitación. Es todo un placer tenerte por aquí y recibir felicitaciones aunque sean repes.
      Tengo algo especial con Granada. No sabría explicar el porque pero me encanta.
      Algún día hablaré sobre ella.
      Un besillo.

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  8. ¡Vaya! Este post tuyo es todo un carrusel ,mejor dicho una noria de sentimientos y pasiones , de miedo y valentía , en fin ,que remueve el alma. Escribes muy bonito y llegas mucho y eso es el principal objetivo de todo escritor y no todos lo consiguen.
    Mi blog se llama Pensamiento DiverGente , y en el comparto las actividades con mis hijos de todo tipo aunque muchas son de ciencia porque soy Ingeniera Química. No creo en ese tópico de separar las ciencias las letras ,a mí siempre me ha encantado leer y escribir y lo he potenciado en mis hijos ,y como mencionas los concursos literarios ,ellos han Obtenido premios en varios y le han publicado sus cuentos ,para orgullo de su madre,jaja.
    Un abrazo !!

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    1. Yo tampoco creo en eso de separar las letras de las ciencias. De hecho estudié ciencias en el instituto y luego hice Filología Hispánica. Para mí las matmáticas son tan fundamentales como la lengua.
      En fin, muchas gracias por tus palabras y por pasarte.
      Un besillo.

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