29/10/15

Querida Luisa I



         Era lunes por la mañana cuando recibí el primer e-mail. Mi marido estaba trabajando y yo acababa de dejar a las niñas en el colegio. Y empecé mi rutina de todos los días. Lo primero que hacía era desayunar sola, tranquilamente, sin ningún tipo de interrupción, sin “mama dame una magdalena” o “no encuentro la cabeza amarilla de la pin y pon” o mil historias más que suelen suceder en la hora de los desayunos, comidas o cenas.

            Así, que sí, sonará egoísta, pero me encanta desayunar sola, en mi cocina, acompañada únicamente por el sonido del lavavajillas que he puesto antes de salir. Mientras estaba sentada saboreando mi café me suena el móvil. No suelo cogerlo, pero ese día claudiqué. Abrí mi correo y me encontré con un remitente desconocido: solamente ponía “Nuevo”. Mi primer instinto fue borrarlo, pero la personalidad felina de mi interior, me hizo abrirlo.

            “Querida Luisa:
            Aún no me conoces, o puede que sí, pero no lo sepas.  Te veo todos los días y no puedo dejar de pensar en ti. Llevo ya un tiempo detrás de tus andares y soñando con tus labios. No podía decidirme a escribirte porque sé que estás casada y que esto es una intromisión a tu intimidad. Pero ayer te vi en el parque y me sorprendiste, estabas juagando con tus hijas riéndote a carcajadas. Y pensé que yo quería provocarte esa felicidad, que tenía que intentarlo. No me preguntes como he conseguido tu correo. Cuando me interesa algo voy a por ello. No me escribas si no quieres, pero por favor léeme. Déjame formar parte de tu vida aunque solo sea en la distancia.
Tu más ferviente admirador.”

            Me había quedado con la galleta mojada en la mano, y esta se había terminado cayendo a la taza de café. Me quedé con la boca abierta, que cerré rápidamente para volver a leer aquellas palabras. ¿Aquello era una broma? Enseguida pensé en Roberto, así que lo llamé y le pregunté si me había enviado algún correo ese día, si me estaba poniendo una especie de prueba o que. Mi marido me dijo que no, se sorprendió y se hizo un poco el celoso (él nunca lo ha sido), diciéndome algo como que le tenía que partir las piernas a alguien.

            Colgué el teléfono un poco molesta, pensaba que había sido él, para darle algo de misterio a este matrimonio que se estaba construyendo ya a base de rutina. Y ya con las niñas, casi ni nos hablábamos sino era para comentar los últimos avances de Silvia en la lectura, o de la última trastada de nuestra peque María.

            Me volví a sumergir en el texto que me acababa de llegar, un poco cursi y no muy creativo. Pero al fin y al cabo un poco romántico. Dice que me vio en el parque, allí solo hay padres y madres con sus hijos vigilando que ninguno se escalabre, o le dé por pegar a otro niño. Ninguno estamos pendientes de los demás adultos que nos rodean. ¿O sí? O no era un padre, era alguien que pasaba por allí, ¿O me espía?

            Me estaba volviendo loca intentando desenmarañar aquel correo, a lo mejor era alguien haciéndose el gracioso. Lo cerré y decidí no darle más vueltas. Pronto no se me hizo difícil, las tareas diarias no me dejaron tiempo para pensar. Pero esa tarde en el parque si me puse a analizar a todos lo que veía por ahí.

            Un padre con dos niños a los que casi ni miraba, concentrado como estaba en su tableta. No creo que fuera. Dos madres charlaban en un banco mientras sus hijos se peleaban por ver quien comía más arena. No podía ser ninguna. Unos abuelillos dando un paseo por el parque, mientras observaban nostálgicos como los niños jugaban a su alrededor. Tampoco.

            Mis hijas me devolvieron a la realidad más pronto que tarde, y no volví a pensar en aquello.

            Otro nuevo día, otro desayuno, otro correo. Esta vez el remitente era otro: tu más ferviente admirador.

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26 comentarios:

  1. María, tus historias hacen quere saber más, sabes atrapar, por lo menos a mí! Me ha encantado y seguiré gustosa los siguientes fascículos. Qué misterio ese admirador...y qué curiosidad...besitos!

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    1. Jijjiji, la verdad es que la escribí hace un tiempo para un concurso, y al ser larga, la he partido en cuatro partes. Pero prometo que las demás las publicaré rápido.
      Un besillo.

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  2. Me encanta desayunar sola, jajajjaja.
    Admirador misterioso...
    BEsos.

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    1. Jajajaja a mí también me encanta desayunar sola. La prota tiene algo mío. Pero todas lo tienen.
      Un besillo.

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  3. Tu más ferviente admirador..no sé si Luisa ha de tener un poquito de miedo o no... me haces dudar, jeje
    Con ganas de saber que dice el siguiente correo.
    Besitos!

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    1. Una pista: Relato completamente romántico. La sangre se la dejo a otros.
      Un besillo.

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  4. Ahhhh ¿¿¿y ahora qué??? ¡¡¡Me quedo con las ganas de saber qué pasa!!!
    Buenísimo, tu estilo claro engancha un montón. Un beso, María, me pasaré para saber cómo continua... qué curiosidad.

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    1. Muchas gracias Chari. Ya tienes la segunda parte.
      Un besillo.

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  5. Otra historia a la que nos enganchas María, que intriga por saber quién será el admirador secreto de Luisa!!
    Muy bueno, besin ;)

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  6. Qué bonito eso de tener un admirador secreto, especialmente si tu vida matrimonial se está volviendo un poco aburrida y rutinaria. Entiendo la curiosidad de Luisa, veremos qué le depara tu imaginación!! Quedo pendiente de la próxima entrega :))

    Un besillo de viernes, María.

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    1. Sí, es gratificante tener a alguien que te valora y te desea.
      Un besillo.

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  7. Ojo, Luisa, con los admiradores secretos. Los inicios románticos pueden degenerar en una pesadilla. ¿Y si es un obseso? Dile que dé la cara. Entretanto, puedes seguir soñando. Todos tenemos derecho a una fantasía pero la realidad es lo que cuenta.
    Siento curiosidad por conocer su identidad.
    Un abrazo.

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    1. Veremos a ver que es lo que pasa con este admirador salido de la nada.
      Un besillo.

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  8. A mí me alteraría bastante una cosa así, buscaría a esa persona para cantarle las cuarenta. Un relato que me ha atrapado y del que deseo saber más. Muy bueno, María.
    ¡Abrazo, Hermana de Letras! ;)

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    1. ¿Para cantarle las cuarenta? No le debe ir muy ben en el matrimonio cuando no se lo enseña a Roberto, ¿no?
      Jejejeje
      Un besillo.

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  9. ¿Un admirador secreto? No sé si halaga o da yuyú, jeje Me está gustando, sigo enganchada ;)
    Un besito, guapa. :)

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    1. Espero que te halague más que dar yuyú. Jajajaja
      Un besillo.

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  10. Admirador secreto.... hmm.... como soy igual de curiosa que Luisa, me paso rápidamente a leer la segunda parte jajaja
    De acuerdo con los compis, un relato que atrapa!
    Besillos!

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    1. Me alegra teneros atrapados. ASí os tengo más tiempo cerquita mía. Como el admirador de Luisa.
      Un besillo.

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  11. Aquí llego al principio de uno de tus relatos seriados. Fenomenal, porque me gusta la intriga. Tienes el don de convertir algo casero, cotidiano, en la clave de un misterio y una aventura que nos llama y nos envuelve de la manera más sencilla y encantadora. Enhorabuena. Por aquí nos vemos
    Besos

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    1. Muchas gracias, aunque en un principio no lo pretendía, parece que ha sido así.
      Espero que os guste el final.
      Un besillo.

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  12. Fíjate que mi primer pensamiento fue que podía ser un obseso de los que no darían más que problemas... pero bueno, he leído que Irene pensó un poco como yo, y que le diste una pista que de ser cierta, descarta mi pensamiento más retorcido. Así que nada, a ver qué depara el próximo capítulo :)

    Un beso.

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    1. Pues nada, ya lo puedes leer que está publicado. Me alegro poner un poco de romanticismo a tanto Halloween, jejejeje.
      Un besillo.

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  13. Muy bueno María, este no lo había leído. A ver que sucede, en ascuas ya me tienes. Hay mas colgados en tu blog? Lo miraré cuando tenga tiempo, jeje ; )

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    1. Buenas, al final del capítulo tienes el enlace a las siguientes partes. Espero que te gusten.
      Un besillo.

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