11/10/15

La escritora VII



                Me desperté con un gran dolor de cabeza. La habitación estaba completamente a oscuras. Y no porque fuera de noche, sino porque había cerrado persianas y puertas. Miré el despertador de la mesita de noche. Las cinco de la tarde. Me levanté fui al baño, me tomé una pastilla y me volví a meter en la cama.

                Una mala sensación me recorría el cuerpo. No era arrepentimiento, era algo peor, el saber que no había hecho un buen trabajo.

                Me volví a despertar a las dos de la madrugada. Estaba ansiosa. El dolor de cabeza había desaparecido, pero ese malestar seguía en mi cabeza. Me puse un chándal, me coloqué los auriculares del móvil y me fui a la calle a despejar mis ideas. No iba a correr, nunca me había gustado, pero el aire de madrugada sería bueno. La calle estaba desierta, de vez en cuando pasaba un taxi, o un coche a toda velocidad, seguramente viniendo de la zona de marcha.

                Entonces la vi, una chica joven, tacones en mano, y algo borracha como para mantener una línea recta en su trayectoria. Iba con un vestido negro ajustado que no dejaba nada a la imaginación. En mi móvil sonaba I don’t want to miss a thing de Aerostmith. Así que empecé a andar hacia ella con paso decidido.

                No me oyó llegar hasta que fue demasiado tarde. Le rodeé el cuello con los mismos auriculares que habían dejado de sonar. Intentó resistirse, pero el alcohol le había dejado sin defensa alguna. Me costó un poco más que Rosa, pero estaba claro que esto se me daba bien. La adrenalina me recorría el cuerpo. Estaba eufórica. La vi allí tirada en el suelo y estaba preciosa en esa postura antinatural que había quedado. No la moví. De hecho ni la toqué.

                Me volví a poner los auriculares y Aerosmith siguió cantando. Ahora sí que necesitaba correr. Empecé a dar grandes zancadas, iba a toda la velocidad que me permitían mis piernas. Cualquiera que me viera pensaría que era otra loca del running. Nadie sospecharía de mí, aunque dos calles más abajo ya me había quedado sin respiración. Mi falta de práctica me pasaba factura.

                Fui a casa y me empiné la botella de agua del frigorífico. Me duché con agua hirviendo y me senté delante de mi amado portátil. Mis dedos bailaban al son que yo les dictaba. Eran mi llave hacia la fama, en todos los sentidos. Me sentía fuerte y vigorosa.

                Quería saber sí habían descubierto ya a Rosa, con lo que en cuanto salió el sol, me vestí y me bajé al bar con el portátil en mano. De camino pasé por un kiosco y compré el periódico. A lo mejor habían incluido en sus páginas la muerte de aquella niña de unos veinte años en la sección de sucesos.

                No había nada. Ni siquiera sabía a qué hora me había encontrado con ella. Seguramente no les habría dado tiempo a encontrarla y a dar la noticia.

                Rosa no estaba, pero eso ya lo sabía. En su lugar estaba su jefe que charlaba con otro cliente asiduo al bar. Se quejaba de que la gente no tenía ganas de trabajar, creía que había encontrado una buena empleada en Rosa, pero llevaba ya dos días sin dar señales. Ya estaba harto, si hoy no le cogía el teléfono, contrataría a otra. Hay montones de niñas que buscan un trabajo.

                Sonreí, sabía que Rosa no cogería el teléfono. Y sí su jefe no la volvía a llamar, ¿la encontrarían algún día? ¿O abrirían la puerta de su casa cuando el olor a muerto los alertara? Aquella idea me hizo cosquillas en el estómago. Lejos de repudiarme, me agradó el saber que se la encontrarían sin ningún tipo de rastro sobre mí. No hallarían nunca la verdadera causa de su muerte.

                La de la chica de la noche anterior sí. Volví a sonreír. Me acordé de Michelle Pfeiffer haciendo de mala en alguna película y riendo mientras echa la cabeza hacia atrás. Me sentí ella. Y me sentí poderosa. Aquello solo acababa de empezar.

                No encendí mi portátil. Me fui a casa con solo un café en el estómago, y encendí la tele. En algún sitio hablarían de aquella chica muerta. 


16 comentarios:

  1. Se lo está tomando en seriooo! Qué sangre fría, ya ni se lo piensa, actúa! Bien bien. Le saldrá un libro espectacular si sigue así! Esperando continuación! Besitos Maria!

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    1. La verdad es que no se anda con tonterías. Sigue su instinto y no piensa. No sé sí será bueno o malo...
      Un besillo.

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  2. Muy bueno, MAría. Estupendo!!!
    (Revisa el texto porque hay algunas palabras sin tilde)
    Besotes.

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    1. Jajaja que generosa. ¿Algunas? Sí cuando me he puesto a leer parecía el texto sin tildes. Jajajaja. MUchas gracias. Creo que todas corregidas.
      Un besillo.

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  3. La escritora se nos está descontrolando ya jaja, le está empezando a coger el gustillo a esto de matar, aunque en esta ocasión ha sido más descuidada por matar en la calle y quizás por dejar sus huellas en la chica..salvo que no la haya tocado. Un beso.

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    1. Ummm las cosas se precipitan para esta escritora. Está con ganas de matar, y parece que no se le van. Ummm veremos a ver.
      Un besillo.

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  4. Esta mujer va a perder el control de sus actos, y no dudo que perfeccione el estilo en su forma de matar, pero se convertirá en adicción y lo que escribe como guión de sus desmadres, dejará pistas que algún avezado lector captará y relacionará con la escritora que por otro lado se me está haciendo muy odiosa.
    Besos y expectación.

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    1. Al paso que va, no sé sí llegará a publicar el libro tan dseado, o la pillarán antes.
      Besos.

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  5. En la última entrada mi comentario creo que fue que no era tan asesina como creía, subsano ahora mismo lo dicho, vamos que lo rectifico pero ya. Es más que eso, es peligrosísima.
    Excelente María, me encanta.
    Besos.

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    1. La verdad es que es impredecible, y eso la hace más peligrosa sí cabe.
      Muchas gracias.

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  6. Vaya vaya, creo que la escritora se va animando. Ya hasta comente crímenes que no había planeado previamente. Veremos si el reguero de cadáveres que va dejando le dan la ansiada fama como escritora...

    Muy bueno, María. Nos tienes en ascuas!!

    Un besillo.

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    1. No sé como terminará esto, pero ella está deseando matar, más que eescribir, y eso puede ser un poblema.
      Un besillo.

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  7. A la escritora se le está yendo de las manos, eso provocará meter la pata en algún momento y que la descubran, espero ese momento con ansia jajajaja Ganas de más María!!
    Besin :)

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    1. Jijiji, es posible, a lo mejor también tiene suerte y no descubren lo que está haciendo...
      Un besillo.

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  8. Esta mujer se ha vuelto de la noche a la mañana una psicópata total. De plantearse asesinar a alguien para elaborar una novela sobre asesinatos, puesta en el tema, a matar a la primera que se le pone a tiro. Radical giro, María.
    Seguiremos los pasos de este personaje maléfico, malvado y sin escrúpulos que estás creando... ¡Brutal!
    ¡Abrazo, Hermana de Letras! ;)

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    1. En serio, no creo que sea tan mala, jajaja. Creo que esta investigando y no sabe muy bien distinguir el bien del mal. Jajjaja
      Pero bueno, veremos a ver como sigue...
      Un besillo Hermano de Letras.

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