9/10/15

La escritora VI



                Se quedó dormida mientras veíamos una extraña película que me hacía dormir a mí sin necesidad de pastillas. La observé un rato, sin atreverme a hacer lo que pretendía.

                Me levanté y lavé mi copa, mi plato, mis cubiertos. Todo lo dejé como si hubiera cenado ella sola. Me fui al baño donde esperaba una bañera, pero mi plan se vino abajo cuando delante de mí lo único que había era un plato de ducha. La noche anterior estaba tan enfrascada en Rosa que no me di cuenta de que allí no había bañera.

                 Me lo tenía que haber imaginado. Ella tiene un abuelo al que cuidar, y una bañera no es muy funcional que digamos. Mi plan se venía abajo por segundos. Tendría que improvisar y rápido. Busqué en el mueble donde había visto a Rosa rebuscar mientras me ofrecía una copa. Había, ron, vodka, tequila, y hasta una botella de anís. Cogí la botella de tequila. Vacié las tabletas de pastillas y las puse en la mesa.

                No sabía cómo iba a hacer que se tragara todo aquello dormida como estaba. ¿Y sí se despertaba? Las manos me sudaban. Esto de improvisar no era bueno. Seguro que algún fallo tendría. El corazón me latía a mil por hora.

                Machaqué las pastillas y las puse en una cucharita de café. Se la metí en la boca. Se movió un poco, quejándose del nuevo objeto que la invadía, pero no abrió los ojos. Me quedé quieta, sin emitir ruido alguno. Al poco rato cogí la botella de tequila y eché en un vaso, tumbada como estaba el líquido entró fácil. Una mueca en su cara fue lo máximo que se movió.

                Poco a poco le fui dando pastillas y alcohol. Hasta que la botella se vació. Le toqué el pulso. Aún tenía, aunque muy débil. No sabía cuánto tardaría en hacer efecto todo lo que le había dado. Así que empecé a recogerlo todo, limpié todas mis huellas y deje la botella de tequila en el suelo a su lado. La dejé volcada. Daría más dramatismo a la escena.

                A ella la cambié de postura tantas veces, que ahora ni me acuerdo de como la deje. La caja de pastillas también en el suelo. La cucharita de café limpia y seca en el armario de los cubiertos.

                La miré por última vez a las cuatro de la madrugada. Estaba tan hermosa que no parecía que la muerte se la llevaría en cuestión de minutos. Ella no vería un nuevo amanecer. Su abuelo ya no tendría quien cuidara de él, si es que salía del hospital.

                No tenía ni un ápice de remordimiento. Me sentía feliz. Lo había conseguido. Mi próxima novela sería todo un éxito.

                Salí del edificio sin hacer ruido. Zapatos en mano y andando de puntillas. Cuando llegué a la calle, estaba desierta. Solo me acompañaba la luz de las farolas.

                Ya en casa me senté a escribir. Pero mi mente no era capaz de describir lo que había hecho. Demasiado fácil, demasiado obvio. Una punzada de decepción me recorrió el cuerpo. Esa muerte no era digna de un best seller. Era una muerte rápida y sencilla. De hecho ni siquiera la había visto morir. Debería haberme quedado a verla. O haberla asfixiado con mis propias manos. Aquello no tenía ningún valor.

                Me fui a la cama, quería dormir y despejar mis ideas. Al despertarme me encontraría mucho mejor. Y seguro que las letras saldrían solas.

26 comentarios:

  1. Todo un personaje, esta escritora. Asesina novata, sin ideas claras, confusa y torpe... Nos creas muchísima tensión, más incluso que si siguiéramos los pasos de un asesino consagrado. Ver como actúa sin ton ni son, es en parte dramático y asfixiante... Y ¿Esa novela? ¿Ese sueño de crear un best seller? Mucho se deberá poner el azar de su parte... O eso es lo qué, de momento, me parece a mí...
    ¡Original e intenso, María!
    ¡Abrazo, Hermana de Letras!

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    1. Ay es que la verdad sí hiciera las cosas perfectas, no sería una asesina novata. Escribiendo tiene mucho mundo, pero como asesina acaba de empezar.
      Muchas gracias y me alegro de tenerte en tensión.
      Un besillo Hermano de Letras.

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  2. No veía yo a esta mujer metida en un papel de asesina, pero ya veo que los hay que por conseguir el éxito inusitado, son capaces hasta de matar aunque sea sin la experiencia necesaria.
    ¡Me da a mi que se va a llevar una sorpresa!
    Besos María

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    1. Lo malo de hacer las coas rápido y sin planificación, es que siempre te olvidas de algo.
      Un besillo Francisco.

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    2. A mi me tinka lo mismo... En espera del siguiente capitulo.. :) saludos.

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  3. Ayyyy lo que se llega a hacer por el éxito!!! Enganchadita me tienes. Besos.

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    1. Sí hay personas que lo quieren a toda costa.
      Un besillo.

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  4. Gran capítulo María, en mi interior deseo que se haya dejado algo en el tintero, o que Rosa no se muera y se vengue de ella!!
    Besin :)

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    1. Jijiji, veremos a ver lo que ocurre. Pero me parece a mí que una persona sola, sin que nadie la espere... Muchos problemas para sobrevivir.
      Un besillo.

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  5. Es una pena que escogiera a la pobre camarera, sobretodo por la dependencia que su abuelo tenía de ella. Es casi una muerte por partida doble al repercutir en el abuelo. Pero bueno, coincidiendo con el comentario de Virginia, quien sabe si realmente habrá muerto Rosa...

    ¡Un beso!

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    1. Creo que nuestra escritora no piensa en los daños colaterales, solo está pensando en ella y en su novela.
      Un besillo.

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  6. Espero que al día siguiente la encuentre trabajando!!
    Vaya con la escritora, María. Me tiene enganchada... A ver cómo sale de esta.
    Besos.

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    1. Creo que no le auguro un buen futuro a la pobre Rosa, pero bueno, ya se verá.
      Un besillo.

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  7. María, no sabes las ganas que tenía de leer este capítulo y como no podía ser de otra manera buenísimo!!! No debió distraerse tanto en el camino, al final el plan se le desvaneció y con él una torpe improvisación.
    Pobre escritora que no es tan asesina como creía, ;)
    Me da que al final no saldrá tan bien parada de todo esto, jeje

    Besitos!!! Y con ganas de más.

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    1. Pronto sabremos más de esta escritora. A lo mejor ha encntrado en esto de matar una aficción oculta.
      Un besillo.

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  8. Muy bueno, María.
    ¡Hasta donde es capaz por un best seller!
    Muy ingenioso.
    Un gran, gran abrazo.

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    1. Muchas gracias Lucía.
      La verdad es que no se sabe la ambición hasta donde puede llegar.
      Un besillo.

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  9. Vale, ya me he puesto al día con la Escritora. Y he de decirte q Bravo! Increíble las ganas de la escritora de querer ser reconocida,no le importa ni ir a la cárcel! Quizás lleva un asesino dentro y le guste más destruir que escribir...qué emocionante!! Te sigooo! Besitos!

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    1. Es lo que yo creo, que lleva una asesina dentro, que aún no ha descubierto. pronto lo sabremos.
      Un besillo.

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  10. :( ay! quien sabe que tendrá en esa mente cochambrosa,todo sea por la fama,me he empezado a imaginar muchas cosas...estoy en vilo.

    Chocobesos!

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    1. Ummm esta mujer no es muy buena que digamos...
      veremos a ver como continúa.
      Un besillo o mejor dicho, chocobesos para tí también.

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  11. Creo que la escritora había idealizado su crimen y ahora que lo ha cometido no da los resultados que ella esperaba... voy al siguiente capítulo a ver qué pasa!!

    Besitos de lunes festivo, María!!

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    1. Sí, se ha sentido peor de lo que pensaba, aunque no por los remordimientos precisamente.
      Un besillo.

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