14/9/15

La escritora IV



                Me miré en el espejo por última vez, labios rojos, cabello recogido, vestido negro y zapatos de aguja a juego. Estaba lista para acudir a mi cita con Rosa. Esta noche era la noche. En la bolsa llevaba dos botellas de vino. No era muy especialista, así que había cogido aquel que estaba más de moda.

                Me dirigí a su casa andando. Estaba un poco lejos, pero paseando no dejaría huellas en mi coche ni en ningún taxi. Antes de entrar me fijé que no hubiera nadie. Tuve la suerte de que el último vecino que abrió la puerta se la dejó abierta, y yo entré tras él. No encendí las luces, subí por las escaleras con mis tacones de infarto, haciéndome el camino un poco más difícil. Ya en su puerta me detuve a recuperar el aliento.

                Toque con mis nudillos suavemente. Oí sus pasos al otro lado y un quién es. Le contesté, no muy fuerte.

                - Pero, ¿qué haces ahí a oscuras? Anda pasa. Estás guapísima.

                Yo me limité a sonreír, hasta que no cerró la puerta a las miradas externas no me relajé. Sin la cola del trabajo ni el uniforme, me encontraba ante una belleza de mujer. Se había puesto unas gafas de pasta, que lejos de afearla la hacían más interesante. Tenía una brillante melena castaña que lucía con tirabuzones.

                Nos sentamos juntas en el sofá y abrió una de las botellas de vino. De la cocina emanaba un olor suculento que hacía que la boca se me hiciera agua.

                - ¿Qué vamos a cenar?

                - Nada del otro mundo, no he tenido mucho tiempo de cocinar, pollo al horno con verduras. Es que he ido a ver a mi abuelo después del trabajo. Y el médico quería contarme algunas cosillas que me han hecho retrasarme un poco.

                - ¿Cómo está tu abuelo?

                - Pues parece que va a necesitar quedarse en el hospital más tiempo. El médico no me ha dado muchas esperanzas.

                - Lo siento mucho. – Mientras decía estas palabras le acaricié el hombro para darle un poco de consuelo. Ella me miró a los ojos y me sonrió.

                - Llevas gafas. – Fue lo único que acerté a decir. No sabía porque, pero me estaba poniendo nerviosa.

                - Sí, en el bar llevo lentillas, pero cuando llego a casa me gusta relajarme. La comida ya estará hecha, voy a servirla.

                La cena pasó rápido, empecé a sentirme a gusto en su compañía y la verdad es que podía hablar con ella de muchas cosas. Era inteligente y muy perspicaz. Hablamos de mis libros, de su carrera de arte, de su abuelo y de su familia muerta prematuramente. De tener hijos o no tenerlos y de mil cosas más que nos llevaron a acabar la segunda botella de vino.

                Yo había bebido más de lo que tenía pensado, así que cuando me ofreció una copa la rechacé. Parecía el momento de irme, pero no quería moverme del sofá. Yo había ido allí para otra cosa. Las pastillas que me había metido en el bolso seguían allí, se me había olvidado completamente echárselas en su copa.

                ¿Cómo lo haría ahora? Necesitaba dormirla. No era capaz de ponerme a luchar con ella, es más, seguro que no ganaría. La miré, intentando calcular su fuerza. Ella malinterpretó mi mirada. Se acercó a mí y posó sus labios sobre los míos. No me moví, me sorprendió. Noté su dulzura y su ternura, y el instinto me hizo cerrar los ojos.

                Me besó despacio, y yo respondí a su llamada, nuestras bocas se abrieron para encontrarnos y nuestras lenguas empezaron una danza hasta ahora desconocida para mí.

                Quería apartarme, pero no podía. Había ido allí a otra cosa. No paraba de repetírmelo. Algo que me había dicho Rosa me vino a la cabeza. Su abuelo no saldría en algún tiempo, incluso era posible que no volviera a casa. Tendría más días para hacer lo que había venido a hacer.

                Con lo que me abracé a ella y me dejé llevar por el momento.



16 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Espero que prontito. No quiero haceros esperar mucho, jajaja. Un besillo.

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  2. Incluso la persona más fría y calculadora puede tener momentos de debilidad y olvidarse momentáneamente de sus planes.Eso la hace más humana? Veremos si es la asesina que ella cree que es!!

    Super interesante, María. yo también estoy deseando leer la continuación!!

    Un besillo y buen lunes para tí.

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    1. No sabemos como le irá a está escritora. A lo mejor no se atreve a hacer lo que en realidad quería hacer.
      Un besillo Hermana de Letras.

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  3. Cada vez más interesante María, de verdad que esto no me lo esperaba.. genial, GENIAL!
    Besos.

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  4. Así que esta escritora no sólo aplaza lo que iba a hacer, sino que ha empezado a disfrutar de su lado...bisexual (salvo que no le gustaran los hombres, no recuerdo si lo explicaste en otros capítulos), o al menos a sentir los primeros fuegos artificiales en el horizonte. Será interesante ver cómo sigue la historia.

    ¡Un saludo y un beso María!

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    1. Ummm creo qeu se deja llevar sin pensar en sí le gustan las mujeres o los hobre. A veces las sensaciones son más fuerte que todo eso. Veremos a ver si consigue hacer lo que quiere.
      Un abrazo.

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  5. Creo que la cazadora de momento se ha convertido en la presa.
    Un relato que nos tiene a la expectativa...
    Besos

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  6. Que interesante Maria, espero el siguiente capitulo con ganas!!
    Besin :)

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    1. Muchas gracias Virginia. Pronto habrá más. Un besillo.

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  7. Fascinante continuación del relato, María. El alma del personaje se nos muestra desde una nueva perspectiva, más humana, menos dañina. Aún sin saber que será de su inicial objetivo, inundados aún en el misterio y en la posibilidad de experimentar las malas artes de esta escritora, hemos asistido a un instante dulce sin que por ello se haya eliminado el olor del veneno que la acompaña. Bien jugado. Deseoso de ver por que derroteros nos conduces en esta apasionante trama.
    ¡Abrazo, Hermana de Letras! ;)

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    1. La verdad es que cualquier asesino tiene un poquito de amor en su corazón. A ver si esta nueva versión de la escritora se va por otros derroteros y decide llevar a cabo lo que tenía pensado desde un principio.
      Un besillo.

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  8. ¡Uiiix! ¡María!

    ¡¡Que nos has quedado a todos patidifusos con el Final del Capi!! ;P

    Mira... Que ya veía yo a la Muchacha convertida en un Juguete de una Psicópata y resulta que lo Juegos van por otros Lares... Perooo... Resulta muy interesante que nuestra querida Escritora muestre un punto débil, un pequeño resquicio de humanidad bajo esa capa de frío...

    Interesante... Sí... ¡¡Muuuy Re-que-te-Interesante!!

    ¡Ganas de Más!

    ¡Muuuchos Besitooos! ;)

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    1. Jajaja, no se yo si seguira por ese camino, está un poco harta de escribir novelas romanticonas. Veremos a ver que decide al final.
      Un besillo.

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