8/9/15

El primer amor





                Ella tenía catorce, él tenía quince. Ella lo miraba cuando él no la veía. Él la observaba cuando ella reía. Y los dos en su mundo pequeño, en ese mundo de imaginación, en ese mundo de que pasaría sí…

               Ella escribía su inicial en los libros, a lápiz, para borrarlos corriendo. Dibujaba flores y corazones encima para que no se notara la letra, la letra por la que suspiraba.

                Ella hablaba con él sin mirarlo a los ojos, y él buscaba su mirada con pequeños chistes para hacerla reír.

                Y después de miradas a ratos y sonrisas furtivas, después de lápices gastados, de titubeos, de nervios, de manos sudorosas, de corazones descontrolados. Después de salvar los obstáculos de la edad, los miedos del rechazo.

                Una mano se agarró de otra. Despacio, con cuidado, con timidez, un dedo toco otro dedo ajeno, lo acarició lentamente. Miradas al frente, cuerpos rígidos, corazones galopantes. Sentidos en dos manos, dos manos ajenas. Y poco a poco, pidiendo permiso, los dedos jugaron solos, se tocaban, se acariciaban, se entrelazaban.

                Él la miró, con la emoción desbocada, buscando su mirada. Pero ella no podía dejar de mirar el infinito. No podía mirarlo a la cara. Quería, pero no podía. Él miro al mismo infinito y ella encontró el valor. Lo miró, y él aprovechó su momento de valentía. Le devolvió la mirada. Dos ojos encontrados, una sonrisa tímida de ella. Una caída de ojos, dos bocas a milímetros. Se habían olvidado de respirar. Él se acercó, ella también, una atracción invisible los acercaba, y sin saber muy bien cómo, él posó sus labios sobre los de ella.               

                 Cerraron los ojos,  se abandonaron a la sensación carnosa de sus bocas juntas. Se abandonaron a ese primer momento. A ese amor desbocado. Y se separaron, y se miraron, y sonrieron. Y volvieron a juntar sus labios, esta vez más juntos, como si no quisieran separarse jamás. Sus lenguas se encontraron y bailaron juntas la danza de ese primer beso. Torpes, pero hechas la una para la otra.

                Un abrazo le siguió a aquel beso. Un corazón galopante, respiraciones entrecortadas, al unísono, juntas. Y en ese mar de sensaciones, se descubrieron, descubrieron ese primer amor, ese amor inocente, ese amor de dos, el primero correspondido.



18 comentarios:

  1. Estupendo relato sobre algo por lo que TODOS hemos pasado. Qué tiempos aquellos. En ocasiones me gustaría volver a tener catorce años para volver a sentir aquellas sensaciones ante un mundo nuevo por descubrir.
    Gracias María, me has transportado a aquella época durante un ratito.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La verdad es que es un momento en el que está todo por descubrir. Esas sensaciones son únicas e irrepetibles. Me alegra haberte transportado. Un besillo.

      Eliminar
  2. Sensaciones irrepetibles, inigualables,...inolvidables. ¡Precioso María! Besitos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias. La verdad es que son sensaciones totalmente irrepetibles. Un besillo.

      Eliminar
  3. Interesantes primeros pasos infantiles en el terreno inexplorado para ellos con el sexo opuesto. Un saludo :))

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El primer beso nunca se olvida. Son momentos irrepetibles. Un besillo.

      Eliminar
  4. ¡Pero qué bien escrito y descrito ese primer amor y primer beso, María!
    Evocador y sensacional texto... Me he deshecho entre recuerdos inolvidables.
    Gracias.
    ¡Abrazo, Hermana de Letras! ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me encanta haberte hecho recordar. Los primeros amores están llenos de ternura. Un besillo.

      Eliminar
  5. ¡Preciosísimo María! Qué ternura, el desconocimiento, las primeras sensaciones.. maravilloso, :)
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Irene. La verdad es que son sensaciones que nunca se olvidan. Un besillo.

      Eliminar
  6. Esas sensaciones sólo las descubrimos, ciertamente, con nuestro primer amor. Ese que es único en nuestro recuerdo. Ese que todos hemos tenido y por el que pensábamos que moriríamos de amor, en caso de ruptura. La inocencia es el estado más feliz de una persona... tenga la edad que tenga. Bellísimo ese relato dedicado al primer amor

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias. La verdad es que la edad, la inocencia, todo se junta para vivir sensaciones mucho más intensas. Un besillo.

      Eliminar
  7. Respuestas
    1. Muchas gracias. Amor, el primer amor es muy intenso. Todo se maginifica. Un besillo.

      Eliminar
  8. Precioso relato de lo que significó ese primer encuentro con algo tan deseado y tan desconocido....Que pena que después vengan las rutinas y los desengaños.
    Luchemos por el Amor que seguro merece la pena.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ohhhh no tienen porque venir, si no las dejamos aposentarse en nuestras relaciones. El caso es no dejarles sitio. Un besillo.

      Eliminar
  9. Que lindo recuerdo aquel primer beso! La puerta a un mundo de sueños, romance y amor. Muy lindo María! Te mando una abrazo. Siempre es lindo leerte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias. El primer beso siempre está lleno de recuerdos. La nostalgia. Un besillo.

      Eliminar

Deja tu huella. Me encantaría leerla.