20/6/15

La niebla XII



   - Te has preocupado por nada. Mírala lo bien que está y tú pensando que estaría secuestrada por algún maníaco.

  
   - Tienes razón Pedro, pero algo no me cuadraba. Tengo un sexto sentido para estas cosas y casi nunca me equivoco.


     - Pero, ¿no la ves? ¿No ves lo mismo que yo? Ella está en la gloria. Ahora, que con ese tipo, yo también lo estaría.


        Mar se revolvió en su asiento, sí, la veía, pero a pesar de verla, no estaba muy segura. Algo le daba escalofríos de aquel lugar. Demasiado apartado de todo. Y ella no era una chica de las que se iba a pasar la noche con un hombre desconocido, ¿o sí? Estaba claro que ella estaba a gusto.


       - Si te vas a quedar más tranquila nos bajamos del coche y les saludamos. “Hola, pasábamos por aquí…”


       Mientras Pedro hablaba la pareja del porche se metió dentro de la casa, ella en brazos de él, como si fuera una novia entrando el primer día a su casa nueva.


      - Ya sé que suena idiota, tienes razón, deberíamos irnos. Parecen dos tortolitos. Da la vuelta.


       Pedro giró el coche en sentido contrario, y tal como vinieron, desaparecieron entre la espesura del bosque.


         - Cuando se lo cuentes el lunes quiero estar presente. Quiero ver la cara que pone cuando descubra que tiene una amiga paranoica.


       - No te rías de mí, Pedro, hay algo que sigue sin gustarme. Ese mensaje, y esta situación, totalmente aislados. No me quedo tranquila del todo. Me queda un fin de semana horroroso. Hasta que no llegue el lunes a la oficina y la vea no me quedaré tranquila.


       Pedro paró el coche en seco.


      - Esta bien, voy a dar la vuelta al coche y vamos a ir a esa casa. Vamos a interrumpir lo que tú y yo sabemos que están haciendo para decirle “perdona, no me gusta el mensaje que me enviaste, así que hice que Pedro localizará tu móvil, y hemos venido a ver si no estás muerta aún”.


       - Me parece bien, da la vuelta.


      Pedro puso los ojos en blanco e hizo caso a su amiga. Aquello le parecía absurdo. Pero para que se quedara tranquila volverían.


       - Te bajas tú sola, yo te miro desde aquí. No quiero hacer el mayor de los ridículos.


        Mar se bajó del coche, se acercó a la casa y tocó a la puerta. Unos ojos azules le abrió. Se quedó desconcertada por esa mirada unos segundos.


     - Hola, ¿qué quiere?


    - Buenos días. Soy amiga de Isabel. ¿Está ella aquí?


     El chico se quedó mirándola un momento, y le dedicó una sonrisa.


     - Sí, está aquí. Ahora mismo está en el baño.


     - Me gustaría verla.


     - Sí claro, ahora mismo la llamo.


     El chico cerró la puerta y la dejó ahí plantada en el porche. Ella miró a Pedro y subió los hombros a modo de pregunta. La puerta se volvió a abrir. Y allí estaba su amiga, abrazada a aquellos ojos azules.


      - Hola María. ¿Qué haces aquí? – Esa sí era su amiga. La única que la llamaba María.


     - Hola cielo. Estaba preocupada. Me mandaste un mensaje llamándome Mar y no me has vuelto a contestar a ninguno de los que yo te he mandado.


     - Lo siento, no tienes de que preocuparte. Estoy bien. Es que no he estado muy pendiente del móvil.


       Después de intercambiar unas cuantas frases banales, con él delante, por supuesto. Mar se quedó más tranquila y se fue al coche donde Pedro la esperaba.


      - Tenías razón, estaba preocupada por nada.


      - Nos vamos directos a la policía. Aquí pasa algo.


16 comentarios:

  1. Con un cafelito en mano y unos sobaos, he leído de tirón todos los capítulos, me ha hipnotizado, fantástico María un abrazo

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    1. Me alegro que te haya gustado. Pronto más entregas.

      P.D. Espero a Ariel con muchas ganas.

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  2. Excelente, has logrado tu objetivo, me has capturado, desde ya leeré los capítulos anteriores y esperaré los próximos. Me declaro desde ahora tu fiel lector...

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    1. Me alegro heber enganchado un nuevo lector para mi asesino. Un abrazo y bienvenido.

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  3. La historia se lee de un tirón, ameno e intrigante.
    Buen finde Maria :))

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    1. Muchas gracias Alejandra. Me encanta intrigaros. Un abrazo.

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  4. Me quedo con toda la intriga, María. Una verdadera historia de amor o coacción por parte de su captor? Ojalá sea verdad que no necesita ayuda o en todo caso que puedan ayudarla a tiempo...

    No nos harás esperar mucho para la próxima entrega, verdad?? :D

    Un besillo, genial como siempre!!

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    1. Intentaré escribir la próxima entrega pronto. Pero tantos proyectos abiertos a la vez que no sé lo que tardaré, jeje.
      Un besillo.

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  5. Perfecto, María. El juego entre los amigos de Isabel es genial y al final resulta ser Pedro quien desconfía de lo que pueda estar pasando. Las escenas continúan siendo de una cinematografía de suspense y terror increíbles. Adicto a esta saga, ¡Quiero más!
    ¡Abrazo, Compi! ;)

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    1. Pronto tendremos más. A ver que pasa con nuestros protagonistas que me traen loca. Se ve que la locura se contagia. Un besillo.

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  6. ¡Ay! ¡María!
    No dejo de preguntarme qué leches ha visto Pedro... Porque estoy segura que ha visto algo, algo que me da a mí que habrás escondido entre líneas y que no encuentro por más que me lo he releído un par de veces... u.u
    ¡Con la intriga me quedo para no variar!
    ¡Esto es un pasote!
    #SeSabe
    ¿Qué será?
    ¡¡Besazoooos Enormes!! ;)

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    1. Pedro es muy intuitivo, sí algo ha visto. Pero ¿qué hará Raúl ahora que ha sido descubierto? ¿Va a desmontar la habitación rosa? Ay ay ay Esto está llegando a su fin. Un besazo guapa.

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    2. Siempre puede decir que es un fanático total de las Barbies ;P

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  7. Un excelente diálogo entre los indecisos amigos que acaban por regresar y llamar a la puerta. Pero al contrario de lo que se esperaba, Isabel miente... ¿o no, puesto que parece estar extrañamente enamorada de esos ojos azules? y María se queda, erróneamente, más tranquila. Lo más seguro es que Raúl la estuviese obligando a mentir, por eso la mantenía abrazada, pero quién sabe: se trata de una relación muy compleja la que has creado entre estos dos personajes.
    Pero, aunque María ya está decidida, por suerte, Pedro es igual de indeciso y cambia de parecer una y otra vez, y en esta ocasión se convence de que pasa algo raro y tiene intención de llamar a la policía... Veremos qué pasa a continuación.
    Abrazo, María.

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    1. No hay nada como unos buenos amigos que te conozcan bien. A ver quien llega antes, si la hermana o la policía. Un abrazo.

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