13/6/15

La niebla XI



      Se despertó otra vez en aquella habitación. Sola, él no estaba allí. La puerta estaba cerrada. Intentó escuchar los ruidos de la casa. Nada. Solo oía el canto de algún pájaro en el exterior. Pero nada más.

       
      No se levantó, intentó analizar su situación. No se había dado cuenta de hasta qué grado de locura había llegado su captor hasta que abrió esa puerta rosa. Esa maldita puerta. Un escalofrío le recorrió el cuerpo al recordar aquella escena. Sintió frío y se tapó con la sábana. Acurrucada como estaba se arrepintió de haberle pedido que le abriera la puerta.

       
       Esa habitación era monstruosa. Montones de ojos de cristal la miraban fijamente a través de esas caritas de porcelanas. Muñecas a tamaño real, en una habitación rosa, sentadas alrededor de una mesa, tomando el té. Una habitación de niña con juguetes por los rincones. Una pared rosa con cenefas de flores hacía la habitación más sofocante. Dibujos hechos por niños, colgados por todas partes.

       



       Pero esas muñecas, esas muñecas en tamaño real, esas barbies de pieles perfectas, no eran muñecas, era su futuro. Ella estaba allí para convertirse en objeto de esa habitación del horror. Su cuerpo sería embalsamado y convertido en perfecta muñeca de colección. Solo de pensarlo le entraban ganas de vomitar. ¿Cómo podía sentir algo por ese hombre que era capaz de hacer esas cosas? ¿Cómo podía seguir queriendo que la besara?

       
      A lo mejor eran esas dos mujeres las que lo obligaban a cometer semejante atrocidad. A lo mejor él no estaba tan loco. Pero allí no había nada que lo detuviera. ¿Se estaba auto engañando para justificar sus sentimientos?

       
      Raúl sentado en el porche observaba como el sol avanzaba en su camino. Lo odiaba, odiaba esa luz cegadora. Por eso había elegido esa casa en mitad de la espesura, para no tener que verlo a menudo.

      
     No tenía que haberle enseñado nada. Tenía que haberla dejado en su habitación, darle el desayuno y dejar que se escapara, nunca sabría lo que había hecho. Y así quizás las cosas habrían sido diferentes. Ahora tendría que matarla.

    
    Tendría que matarla. Se lo repetía una y otra vez. Y tendría que hacerlo antes de que llegaran sus hermanas. No quería que formara parte de la habitación de juegos. No quería tener que volverá ver  esos ojos ya vacíos. Ella no podía estar allí. Y a sus hermanas les había gustado tanto que iba a ser imposible convencerlas de que no servía.

    
     La había visto dormir y era preciosa. Le hubiera dado un calmante, pero no sabía hasta qué punto le haría efecto. Tendría que mirar su historial. Necesitaba ir al hospital. Pero no podía dejarla allí sola. ¿Y si se la llevaba? ¿Sería capaz de estar a su lado sin llamar la atención? Imposible, seguro que intentaría escapar. Ahora sabía lo que le esperaba y el instinto de supervivencia la haría huir de él. No podría mirarla a la cara, no después de que hubiera visto al monstruo en el que se había convertido.

  
     Sumido como estaba en sus pensamientos, no se dio cuenta de que ella se le acercaba.

  
     - Estoy lista.

  
     Se sobresaltó. Podría haber escapado y no se habría dado ni cuenta. La miró, miró aquel pelo anaranjado a la luz de los únicos rayos de sol que allí penetraban. Estaba preciosa. Su cara mostraba determinación, pero su mirada, su mirada estaba perdida, llena de miedo.


      - ¿Lista para qué?


      - Lista para que me hagas tu juguetito. Lista para ser tu muñequita. ¿No es eso lo que querías?


        Raúl no pudo soportarlo más, se levantó y se fue hacia ella tomándola entre sus brazos. Y allí con sus labios a escasos centímetros, y sus corazones desbocados, esta vez fue ella la que lo besó, la que le mordió el labio, la que buscó su lengua desesperadamente. La que abrazó su espalda musculosa, la que se abandonó en los brazos de su verdugo.


       Y así como estaban, sumidos en su pasión desbordante, no oyeron el coche que se acercaba.

14 comentarios:

  1. Guau, eso sí que no lo esperaba: mujeres convertidas en muñecas, en juguetes para dos... bueno, una... mujer loca, loca. Una casita de muñecas particular y extravagante; terrorífico para quien lo vea y se sepa la siguiente, como le ocurre a Isabel. Sin embargo, su frío temperamento, su instinto de supervivencia, trata de luchar contra el terror porque sabe que es su única forma de escapar de allí. Y a su vez, ese sentimiento contradictorio hacia Raúl, quien también se enfrenta a una disputa interior... ¿Qué pasará finalmente? Y para colmo, nos dejas con ese tenso final en el que el coche se acerca. Al principio pensé que serían las hermanas, pero mientras escribo esto, se me acaba de ocurrir que pueden ser otras personas...
    Abrazo, María.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro de que te guste. No sabía si sería lo suficientemente terrorífico, ni si os iba a gustar. Pero por lo que veo, por ahora no he decepcionado. Con lo del coche, me has dado una idea. No sabía muy bien a quien meter en el coche. Le daré vueltas al asunto. Un abrazo Ricardo.

      Eliminar
  2. ¡¡Weeeeeeeee!! ¡Zas! ¡Acerté con lo de las Muñecas! ;P
    Lo que sí que no me esperaba era ese Gran Salón de Juegos que se han montado la-s Hermana-s tras la Puerta Rosa... Me lo he imaginado como la Casa-Maletín de la Barbie que tenía cuando era Peque, pero con muñecas que para nada son de plástico y pelo artificial... ¡Joder! ¡Es una escena ultra gore! Hasta me he imaginado el armarito lleno de ropa para que, cada cierto tiempo, les cambien de look y las pongan en diferentes escenas...
    ¡Buah! ¡La leche de relato! ¡María!
    Peeeeero... Me hago una pregunta: Los dibujos infantil... ¿Son del lado más infantil de la Hermana-s? O... ¿Son de un crío?
    ¡Quiero más! #SeSabe
    ¡Besines! ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. PD: ¡Ostras! El coche... ¡No había caído hasta que he leído el coment de Ricardo! Yo también he pensando en la-s Hermana-s... Pero... ¡En esta entrega falta gente que está en la Ciudad! #ModoCuriosidadOn

      Eliminar
    2. Sí la única que acertó fuiste tú. Mentes Criminales hace mucho daño. Jajajaja. Me alegro haberte sorprendido, porque la verdad, con tantos capítulos de esa serie, no sabía si lo conseguiría. Y con el coche, me pensaré muy mucho quien lo conduce...
      Muchos besillos.

      Eliminar
    3. Por cierto, ¿Te has fijado en los dibujos? Míralos con atención. Pueden tener pistas...

      Eliminar
  3. Bueno, casi siempre, que leo estos buenisimos relatos quedo como...0.o quéee?...me pegan, de buena forma como sabes no soy muy dada a los relatos, pero envidio de la mejor forma tu imaginación,me ha dejado como me gusta,pensando y hasta esperando más,particualrmente me pareció perturbador,me tiene como en vilo..jiji gracias! por escribir, besos de chocolate.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Ady por tus palabras. Sí, sé que eres más de poesía. Somos contrarias. Jijiji. Me alegro de que te haya enganchado mi historia y que quieras volver a leerme. Un besillo.

      Eliminar
  4. Menudo giro acaba de dar la historia, Maria. Ahora el captor no quiere sacrificarla pero ella está preparada y acepta ser una muñeca más de la sala de juegos. En todo ese caos de sentimientos, la química entre ellos se desata!!

    Pena que lleguen las hermanas, porque supongo que serán ellas, a estropearlo todo.

    Interesantísimo, María, ya estoy deseando leer la continuación :)

    Un besillo de sábado!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Con ellos nunca se sabe lo que pasará. Espero que tenga un final feliz y que acaben todos con su locura, jejeje. Un besillo guapa.

      Eliminar
  5. Fascinante, inquietante y terrorífico capítulo, María. Una gozada para amantes, como yo, de atmósferas del horror con suspense. Esa habitación es una mezcla de lo tétrico bañado de rosa, un infernal museo de lo grotesco decorado con lo infantil y colorido, realmente espeluznante. Y la mezca de sentimientos, pánico y deseo entre la presa y el captor, sensacional. Una escalofriante delicia.
    ¡Abrazo, Compi de Letras! ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Compi. Viniendo de tus letras de terror me alegran tus palabras. Un experto como tú que me valore así, es de agradecer. No es mi territorio, y me siento invadiendo otro que no es el mío. Un abrazo Compi de Letras.

      Eliminar
  6. Lo que tiene de bueno al leerlo ahora, todo junto, es que no me quedo con tanta intriga guardada. Es una maestría en suspenso, me ha encantado. Sigo :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tienes una gran ventaja sobre los demás. Un abrazo.

      Eliminar

Deja tu huella. Me encantaría leerla.