21/5/15

La niebla VIII

     Sentados a la mesa, presa y cazador comían sin articular palabras. Él la miraba continuamente, como si intentará entrar en su cabeza para conocer sus pensamientos. Ella se había quedado en el baño durante lo que para ella había sido un momento. Pero cuando salió los huevos revueltos estaban fríos, el café estaba frío. Él estaba frío, sentado mientras observaba como ella se acercaba a la mesa.

     Se había visto en el espejo del cuarto de baño. Tenía un aspecto terrible, los ojos negros del rímel, el pelo enredado como nunca. Había intentado peinarse, pero no había cepillo, así que con un poco de agua se adecentó lo mejor que pudo.


     Tenía hambre, así que decidió comer, necesitaba todas las fuerzas que pudiera reunir. Aquellas tostadas acartonadas, tampoco sabían tan mal. 


    - Ya veo que tienes hambre.


    Ella no respondió, se limitó a ignorarlo, a olvidarse de que existía. Ni siquiera lo miró. 


    - No me importa que no me hables. Pronto dejarás de hacerlo, y no por propia voluntad. Solo tenemos que resolver un pequeño problemilla. No sé cuanta anestesia tendré que utilizar. Tengo que estudiar, y mis hermanas están locas por saber cuando vamos a empezar. Las tienes enamoraditas.


    Ella seguía comiendo sin levantar la vista del plato, lo que acababa de oír la estremeció hasta lo más hondo de su ser. Pero no quería darle esa satisfacción. Debía permanecer fuerte. Por suerte, el que la anestesia no funcionará con ella como con el resto de personas le daba ventaja. Y ella necesitaba usarla.


     Terminó de comer antes que él. Se levantó de la mesa y empezó a ojearlo todo, se movía por la habitación, con los ojos de él fijos en sus movimientos. El pasillo por el que habían venido tenía cuatro puertas. Su habitación, el baño, y dos puertas más que suponía que serían las habitaciones de sus captores. 


     Se acercó a la estantería del salón, y empezó a leer los tomos de los libros que allí guardaban. Casi todos eran de medicina. Algo la atrajo, uno de los estantes estaba lleno de novela erótica. No casaba con el resto de libros que había allí. Miró a su captor, que la observaba divertido. Se había leído todos aquellos títulos, sabía perfectamente lo que encontraría en aquellas páginas. Y pensó, "es posible que me libre de esta". Sin apartarse de ese cruce de miradas fue a coger uno, al azar. Demasiado ligero, se le caía, miró los libros y se dio cuenta de que eran carcasas vacías unidas en un solo bloque. Detrás de ellas un interruptor adornaba la estantería.


     - Has encontrado mi escondite. Eres muy lista.


     Isabel pensó que se levantaría a detenerla, pero Raúl no se movió ni un ápice de la silla. La seguía expectante, divertido, ella diría, que incluso fascinado. Se giró al interruptor y lo pulsó. La estantería se movió, se introdujo en la pared. Dejando paso a una habitación totalmente oscura.


     - Ahora vas a descubrir mi secreto.




Capítulo anterior

14 comentarios:

  1. Gran escena, María. Narrada con eficacia y precisión. Otro inquietante capítulo que deja con ganas de más. Me ha encantado esa mesa en la que todo está frío, tanto la comida como el captor. ¿Que secreto oculta en esa habitación oscura?...
    Abrazo, Compi. ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ummm ya queda poco para encontrar todos los secretos que nos tiene bien escondido ese galán de ojos azules. Espero que no decepcione el final. Un abrazo Compi.

      Eliminar
  2. ¡¡Lechugas!!
    ¡¡Muero por ver esa Colección!! Bueno... Por leer sobre esa Colección tan macabra que se esconde tras la estantería... Y lo que más me intriga es saber que tendrán en común todas esas Mujeres... Porque algo tienen que tener...
    ¡Buah! ¡Es brutal!
    ¿Cuándo dices que te unes a la próxima temporada de Mentes Criminales? Esos guionistas tienen que contar contigo #SeSabe
    ¡Besazos María! ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ay, ay, ay, no sé si me querrán, me copio demasiado de sus historias. más bien plagio, pero shshshs, no digas nada. Son mi inspiración. Pero vamos que creo que no te voy a sorprender mucho. Tu mente va muy rápida. Un besillo guapa.

      Eliminar
  3. Siempre me quedo con la miel en los labios, con ganas de más :) Isabel parece una digna adversaria para ese grupo de hermanos asesinos. Espero que lo consiga, ya lo iremos descubriendo...

    Muy bueno, María!!

    Un besillo de tarde :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. A ver como la sacamos de allí, porque no pinta muy bien. ¿Será posible que al final no ganen los buenos? Ya lo veremos. Un besillo.

      Eliminar
  4. Vamos de sorpresa en sorpresa Maria, me encanta esta pequeña novela negra.
    Ya tengo ganas de mas, esperare con cierta impaciencia.
    Un saludo y una :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Dentro de poquito más, este asesino de ojos azules nos tendrá algo reservado seguro. Un besillo.

      Eliminar
  5. Ayyyy que empecé con la de hoy y no me aclaraba hasta que me dio por mirar y he visto que ayer me perdí la entrega. Ahora ya le veo sentido y me voy para la de hoy. Un beso y genial, a mí al menos me sorprendes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro sorprender, ya queda poco para acabar la saga. Un beso y me alegro de que te guste.

      Eliminar
  6. Intriga oscura y aterradora. Pobre Isabel. Puede sentirse los ojos azules clavados en ella, solo de pensarlo nos estremecemos. Pero Isabel parece una mujer fuerte, a pesar de haber llorado en el baño, aunque ¿quién no lo haría en esa situación? Tal vez tenga alguna oportunidad, además está lo de la resistencia a la anestesia. Buena atmósfera de tensión, María.
    Un abrazo, Compañera de Palabras.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegro de crearte tensión. Eso intento con este pequeño relato. Ya puedes leer la siguiente parte, y pronto publicaré la décima. Un abrazo Amigo de Letras.

      Eliminar

Deja tu huella. Me encantaría leerla.