27/5/15

La niebla IX



      No sabía donde estaba el interruptor de la luz. Ni siquiera sabía si quería pulsarlo.

   
  - Adelante, no tengas miedo. Vas a ser la primera en verlo. Quiero saber tu opinión. – Una voz le susurraba al oído. Por un momento cerró los ojos mientras disfrutaba de su sabor, de su olor. No, por mucho tiempo, su cuerpo la alertaba. Y como en un mal sueño abrió los ojos rápidamente.


     Él la empujó suavemente con su propio cuerpo. No sabía porque, aquello la gustaba, era la primera vez que disfrutaba plenamente. Nunca había jugado tanto. Ellas ni siquiera habían entrado allí despiertas.

  
    Pero Isabel era diferente. Su nombre era diferente. Le recordaba a algo, pero no podía identificar el que. Disfrutaba haciéndole la comida, y más aun viéndola como se la comía. Disfrutaba observando cómo se debatía entre sus sentimientos por él y el miedo que le provocaba. Sabía que en cualquier momento podría hacerla suya, y ella se entregaría.


     Sin embrago, no quería eso. No la había llevado allí para eso. Aspiró su aroma una vez más, mientras ella daba un paso y las luces se encendían al notar su presencia. El mismo paso que dio hacia delante, lo dio para atrás, pero con fuerza. Chocándose contra su cuerpo, haciéndole sentir todo el miedo escapándose por sus poros.


      No podía creer lo que estaba viendo. Allí de pie, mientras las luces se encendían una a una pudo vislumbrar el horror de aquella sala. Delante de sus ojos una mesa de operaciones, parecía un quirófano. Y a su derecha, varias estanterías se extendían por la habitación. Detrás de ellas, una puerta pintada de rosa con adornos florales. Lo peor no era la mesa de operaciones, ni la puerta siniestra, lo peor era el contenido que guardaban esas filas de estantes. Todo eran tarros de lo que le parecía a ella órganos humanos, corazones, pulmones, hígados. Aquello era el paraíso de cualquier traficante.


      Pero lo que más le aterró fue varios tarros llenos de ojos. Aquello fue la que le hizo querer volver a atrás. Aquellos ojos inertes mirándola desde un tarro. Estaba segura de que aquel sería su destino. Sus ojos descansarían junto a los demás.


     Se giró y la histeria pudo con ella. Entre lágrimas y gritos empezó a golpear a su captor. Patadas sin ton ni son, puñetazos en los brazos, en el pecho, y cuando fue a golpear su cara, Raúl la detuvo. Le agarró los brazos con fuerza y se los bajó a los costados. Isabel se notó rendida, mientras lloraba sin poder parar, miraba aquellos ojos azules que ya no le parecían tan cautivadores.


      Raúl se dio cuenta de ese cambio en ella, su adoración había desaparecido, como si nunca hubiera existido. Ante él tenía una criatura destrozada mirándolo con pena. Aquello le descuadró. No entendía aquella mirada. Se sintió desprotegido, sin saber qué hacer. Acababan de quitarle su mayor poder. En un intento de recuperarlo, la abrazó, ella se dejó hacer, lánguida, derrotada. La volvió a mirar, pero nada. No surgía efecto. La había perdido.


     Una sensación de vacío le llenó las entrañas. La cogió en brazos y la llevó a la habitación donde la había dejado antes. Ella lloraba en silencio, mientras se dejaba transportar. La dejó en la cama y cerró la puerta sin mirar atrás.


     Imágenes de una vida pasada volvieron a su mente, una vida feliz, una mujer a su lado, una chica rubia de pelo corto, bailes de madrugada, noches en vela, y felicidad, mucha felicidad. Una hermana, o dos, sangre, mucha sangre, ojos sin vida. Todas aquellas imágenes pasaron fugaces por la mente de Raúl.


      Hasta que no pudo más. Entró en su cuarto, ella se incorporó, lo miró extrañada. Con grandes zancadas se acercó a la cama, ella, por alguna extraña razón, no se asustó. Aquellos ojos perdidos no la asustaban. Se sentó en la cama, le agarró su cabeza con las dos manos y la besó. La besó con desesperación, con rabia contenida, con pasión.


     Isabel no respondía. Sus ojos se mantenían abiertos, mirando el infinito, mientras su boca estaba siendo invadida. Él se separó y la miró a los ojos y ella notó su ausencia. Lo miró, se miraron, y se vieron por primera vez. Él volvió a besarla, sus dientes chocaron, y sus lenguas, esta vez, bailaron al unísono.

10 comentarios:

  1. "Le recordaba a algo, pero no podía identificar el que..."
    Emm... Sí, sí... Eso es lo primero que me ha llamado la atención de este capi, me he quedado con cara de O.O y sí, ya sé que luego recuerda ciertas escenas... Pero... ¿Cómo es posible que lo haya olvidado? Acaso... ¿Su-s Hermana-s le ha-n hecho un lavado de cerebro? Poooorque... Es eso o, el asesinato de su Amor, fue tan traumático que su su Mente lo borró por completo...

    Y la pérdida del hechizo de su mirada... ¡Ay! ¡Por Dior! Que Isabel le ha atravesado el Corazón, que se ha enamorado de pronto (prontisísimo) y no sabe qué va a hacer... O sí... Y esas palabritas lindas con las que describes la entrega final con ese Beso no son más que para confundirnos... ;P

    De todos modos... Raúl me descuadra tanto...

    ¡Deseando más! ;)
    ¡Besitos!

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    1. Ayyy como me encanta descuadrarte. Con lo difícil que es sorprenderte. Sobre todo porque tienes un Master hecho en Mentes criminales como yo. Y dos personas que están tan versadas en algo, difícil es que se sorprendan. Me doy por satisfecha solo con eso. Jijiji. Ganas de escribir el siguiente. Raúl aún tiene muchas sorpresas escondidas. Un besillo guapa.

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  2. Tremendo, María!! A cada nueva entrega el relato mejora :)

    Me gusta el contrapunto de la vulnerabilidad de él con Isabel. Quizás ella pueda redimirlo de tanta locura, quizás...

    Muy bueno, como siempre!!

    Un besillo de jueves, guapa!!

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    1. Ufff no sé yo. Esa locura no se cura fácilmente. Veremos a ver como sigue la historia. Y si Isabel es lo suficientemente buena como para salvarlo. Eso ya se verá... Un besillo.

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  3. ¡Wooow, María! Un capítulo sensacional. Una tensión formidable, una escena, en la habitación de operaciones descrita con verdadera maestría, te envuelve, te petrifica, te prepara para lo peor. Pero lo que más me ha gustado es la extraña y cautivadora relación entre presa y captor. El amor todo lo cura, pero en el caso de la maldad puede ser la perdición... Esta Niebla es un relato genial que bien podría ser una enorme novela de thriller-terror, se lee como una película, es adictiva y fascinante. ¡Quiero MÁS!
    ¡Abrazo, Compi de Letras! ;)

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    1. Muchas gracias Compi. Una novela, jeje lo veo difícil, pero nunca se sabe. A lo mejor me da para eso. Pronto leeremos la siguiente parte. Un besillo Compi de Letras.

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  4. Los ojos son el espejo del alma, se dice, y en este capítulo lo has demostrado. Has utilizado muy bien el juego de los ojos de cada uno, sobre todos los de ella, para expresar lo que esta sentía y cómo lo percibía el hombre. Un cambio que perturba a Raúl, quien creía que conservaba el poder sobre ella pues sabía que le gustaba, pero lo que ve en esa habitación secreta aterroriza (lógicamente) a Isabel, y él se da cuenta y a su vez, un recuerdo olvidado empieza a surgir fugazmente. un recuerdo que tal vez salve la vida de la mujer... o no...
    Un abrazo.
    PD: he subido hoy el Capítulo 8 de ''El Espejo'' como ''regalo'' por haber tardado tanto en continuar...

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    1. Ay, si, pues lo más siniestro me lo he dejado detrás de esa puerta que se ha quedado sin abrir. Así que, aún le queda por sufrir a nuestra protagonista, o a lo mejor el se apiada de ella. Aún no lo sé. Las musas son muy reservadas.

      P.D. Ya me he leído el capítulo 8, de "El Espejo" y... ¡Quiero más! Me tienes enganchadísima.

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  5. "Él volvió a besarla, sus dientes chocaron, y sus lenguas, esta vez, bailaron al unísono." me encanto esta frase. :) parece que hoy a la mañana debere posponer lo que tenia pensado para leer desde ayer jeje Saludos, muy buen capitulo.

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    1. De vez en cuando la inspiración me llega y me salen frases como esa. Gracias amigo.

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