22/5/15

La búsqueda VIII

    Arien se llevó a Ellyon hasta su casa. Él la seguía de cerca. Y cuando entró en lo que se imaginaba que sería el mejor sitio de la ensenada, se dio cuenta de que no se distinguía de las demás casas en las que había estado. La casa de Arien era igual que las de los demás. En mitad de la sala había una mesita baja redonda y unos cuantos cojines a su alrededor. La mesa estaba llena de distintas frutas de todos los colores.

    Arien lo invitó a sentarse, Ellyon tenía hambre, pero no se atrevía a coger nada por temor a ser maleducado.


     - Come antes de hablar. Tienes que tener el estómago lleno para que no te entretenga de mis palabras.


     Ambos comieron en silencio. Arien terminó antes que él y mientras él saboreaba los últimos bocados, trajo la bebida especial de plantas que hacían en la ensenada. Ellyon solo la había probado una vez, solo un sorbo de aquel brebaje y estuvo mareado todo el día. Empezó a ponerse nervioso.


     - No te preocupes. La última vez que probaste el Tydún no estabas preparado. Ahora, por lo que me ha dicho Eglantina, estás sobradamente preparado.


      Ellyon se sorprendió. Eglantina nunca le había dicho a él que hacía las cosas mejor, o que había mejorado en algo. Si que es verdad que notaba ciertas diferencias en él. Un par de veces había oído los pensamientos de otras hadas. Sobre todo de las más pequeñas. De las que allí eran consideradas niños. Todos sus sentidos se habían agudizado y había mejorado en el arte de la lucha. O eso le había dicho Edrielle.


    - Hoy estoy aquí para resolver todas tus preguntas. Todas las que te pueda responder. Así que ya puedes empezar a preguntar.


    - Tengo tantas preguntas que no sé por donde empezar. 


    - Para eso es el Tydún, para que tu mente se centre y consiga encontrar lo que estás buscando. Necesitas paz en tu interior para seguir avanzando.


     Ellyon tomó un sorbo del brebaje, le sabía a moras, a fresas, a hierbabuena.


     - ¿A qué sabe? - Le preguntó Arien.


    - ¿Es qué no es el mismo para todos?


    - No, a cada uno le sabe de una manera, dependiendo de lo que tenga en su interior. Eso tiene un significado que solo puede responder el que lo ha bebido.


    Ellyon se sintió frustrado nuevamente, no entendía a que sabía aquel brebaje y que tenía que ver con él. Así que prefirió no decir nada y seguir bebiendo. De todos modos sabía que Arien le leía la mente, así que ella sabría mejor que él a que sabía su Tydún.


     - ¿Qué le pasa a Abatwa? ¿Por qué está desterrado?


     - De él solo te puedo hablar de sus anteriores búsquedas, y de lo que pasó en ellas. Si quieres saber más, tendrás que preguntárselo a él. Llevábamos mucho tiempo sin búsquedas cuando de repente aparecieron nuevos buscadores en nuestra ensenada, entre los cuales estaba tu abuelo, Edrielle, Abatwa, una ondina preciosa llamada Lorelei y una salamandra llamada Leanan. Desde el primer momento todos estuvieron muy unidos. Esa especie de unión no se había conseguido hasta esa búsqueda. Pero además surgió el amor entre Abatwa y Lorelei. Parecían uno solo. No se separaban jamás y lo que sentía el uno, el otro lo percibía en la distancia. Y aunque esto pasaba con todos los buscadores, entre ellos surgió una magia especial nunca vista.


     Después de la primera búsqueda juntos, volvieron a ser humanos, pero Abatwa y Lorelei no se separaron tampoco en esa época. Eran felices, y con esa felicidad llegó un embarazo. Y fue entonces cuando llegó la siguiente búsqueda. Los buscadores volvieron a encontrarse, cuando aún Lorelei no sabía que llevaba un hijo en su vientre. Lo descubrió aquí, entre las hadas, el mismo día que se celebró su unión. En esa ceremonia, su hijo se le presentó. Y llenó de alegría a todas las hadas que compartíamos su felicidad. 


     Abatwa estaba preocupado, demasiados peligros en una búsqueda para la nueva vida que estaba a punto de nacer. No quería que Lorelei les acompañara. Era difícil buscar otro nuevo buscador que la sustituyera, sobre todo porque nuestro seleccionador ya nos había abandonado.


      - ¿El seleccionador?


      - Ya hablaremos de eso. Te estoy contestando a tu pregunta. Lorelei, le insistía a Abatwa que no habría ningún problema, que las cosas saldrían bien, que por muchos peligros que les aguardase, todos estaban muy unidos y sabrían proteger al bebé. Y efectivamente fue así. La búsqueda fue muy bien. Y todos volvieron triunfadores. Pero el destino tenía un plan diferente. Cuando volvieron al mundo humano, Lorelei tuvo un accidente de tráfico con un hombre que iba borracho. Bebé y ella murieron en el acto. Abatwa se volvió loco. No quería saber más de los humanos. Nos buscó desesperadamente, pero es difícil encontrarnos si no es por las plumas. Así que buscó a los demás buscadores, juntos unieron sus fuerzas y volvieron sin ser llamados. Era la primera vez que pasaba. 


      Abatwa nos pidió quedarse entre nosotros, entre los Dríades, convertirse en uno de nosotros para siempre. Todos estaban convencidos de que el lugar de Abatwa estaba entre nosotros, que su pena se aliviaría estando con los suyos de verdad. Pero les explicamos que eso no podía ser, que él era un humano y que debía seguir siendo uno de ellos. Abatwa se negó, renunció a su especie, convirtiéndose en lo que es ahora. Un Dríade desterrado. No podía vivir con nosotros. No era un Dríade completo, así que solo viene cuando hay una búsqueda, mientras, vive como un Dríade solitario, viajando de un lugar a otro, sin una casa propia.


     Ellyon se quedó pensando en lo mal que lo tenían que haber pasado todos. En su abuelo y en Edrielle que daba felicidad a todos pero que por las noches lloraba en silencio. 


    - Creo que esto ha sido demasiado intenso para ti, deberíamos continuar mañana.


    - No, quiero saber más. Aún no sé nada de la búsqueda.


    - ¡He dicho que me dejéis pasar! ¡Necesito hablar con Arien!


    Abatwa entró en la casa de Arien seguido por dos Dríades más.


    - Dejadle pasar. ¿Qué es lo que pasa?


    Abatwa echó un vistazo a Ellyon y pareció arrepentido por haber entrado a la fuerza, pero se recompuso y anunció.


     - Edrielle no puede ir a la búsqueda.




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8 comentarios:

  1. Yo también quiero un líquido que sepa de una forma para mí y de otra para los demás!!!! Me ha gustado mucho, ahora que he leído el anterior me encanta, es que al principio me lié al haberme perdido una entrega.
    Besinos.

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    1. Mi frikismo con Harry Potter me dio la idea. En la fantasía casi todo ya está inventado. Pero si, me gustaría encontrarme yo también con algún brebaje del estilo. Un besillo guapa.

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  2. Precioso capítulo, lleno de sensibilidad. No puedo evitar, cada vez que se habla de Abatwa, de su ser y de su pasado, que tiene un vínculo conmigo y me he sentido muy triste por lo que le ocurrió. Me ha encantado, María. Este relato tiene muchas cosas realmente especiales que tocan mi alma más infantil y es una experiencia realmente agradable, en este caso ha sido melancólica y triste, pero la he disfrutado mucho. Gracias, compañera.
    Un abrazo, Compi Amiga! ;)

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    1. Me alegro mucho Abatwa de que te haya gustado y de que no te hayas enfadado un poquito por haber contado tu historia. Pero es que Ellyon necesita saber, es un Dríade muy inquieto. En serio, me gusta haceros sentir parte de esta historia. Muchas gracias por tus palabras. Un besillo Compi.

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  3. Todo el relato está lleno de imaginación y originalidad, pero algunos pequeños detalles me llaman especialmente la tención, como la bebida que tiene un sabor diferente para cada cual :)

    Genial, como siempre, María!!

    Un besillo de lunes.

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    1. Jijiji, pues he de reconocer que eso precisamente no es mio. J.K. Rowling lo plasmó ya en Harry Potter. Mi frikismo sale de vez en cuadno. Un besillo guapa.

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  4. Un intenso capítulo en el que al fin se revela el secreto de uno de los personajes más enigmáticos, y desde luego, es una gran historia totalmente lógica. Una historia trágica de amor que pone la piel de gallina. Muy bien narrado y unos diálogos excelentes.
    Un abrazo, María.

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    1. Me alegro dar coherencia al relato. En un relato por entregas es difícil hacerlo. Lo leo y releo para no causar ninguna. Pero está claro que siempre queda alguna. Un besillo amigo de letras.

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