30/5/15

La búsqueda IX



      Ellyon se sentía incómodo. Arien y Abatwa hablaban sin articular palabra. Él había intentado averiguar cuál era el motivo de la discusión, pero cada vez que lo había intentado, Abatwa lo había expulsado sin miramientos.

       
    - Edrielle ya ha hablado con Moira, un Dríade no puede hablar en nombre de una Silfo. Lo sabes, es su decisión.

    
     - Es demasiado doloroso. – Abatwa hablo en un susurro, abatido, suplicando a Ariel con su mirada.

   
     - Ella lo ha elegido así, y así debe de ser. Es su última búsqueda y hay que aceptarla.

   
    - Ellos no están preparados. – Ellyon se sintió ofendido por la afirmación. Sabía que se refería a los demás buscadores, y él era uno de ellos.

   
    - Abatwa, te he visto entrenar. No les has dado oportunidad a ninguno. Podrías enseñarles muchas cosas, si te abrieras a sus corazones sabrías la fortaleza que tienen.


    Ellyon notó que se habían olvidado de su presencia. Así que intentó salir de la casa sigilosamente.


     - ¡Tú! ¡Vamos! Entrenaras conmigo. Ariel te voy a demostrar que no son dignos de sus nombres.


    Los dos Dríades salieron de la casa, Ellyon siguió a Abatwa hasta la plaza de ceremonias. Extrañamente no sentía miedo, había esperado ese momento durante mucho tiempo. Y ahora Abatwa le daba la oportunidad. Iba a demostrarle que se equivocaba. Qué podría luchar como él y además vencerle.


    - ¿Dónde vas? – Licke se acercó a su amigo al verlo con paso decidido siguiendo a Abatwa.


    Ellyon no habló. Le abrió su mente. Y Licke fue volando a avisar a Morrigu y a Edrielle. En la plaza empezaron a reunirse todas las hadas. Los dos Dríades estaban en el centro. Entonces Abatwa habló.


    - Vamos a luchar, pero no con las manos, sino con nuestras mentes. A ver de que eres capaz.


     Abatwa se sentó en forma de loto y Ellyon lo imitó. Ambos cerraron los ojos. Al principio no pasó nada. Mucho silencio. Ellyon intentó cerrar su mente al Dríade que tenía enfrente. Pronto empezaron a brotar en su cabeza imágenes de su casa, de su cuna, era un bebé, un bebé llorón que tenía hambre. Vio a su madre, sintió sus brazos y se sintió a gusto, totalmente a salvo y protegido.


     Una figura apareció en la sombra, no la veía, no sabía quién era, pero estaba ahí, sonriendo. Otro recuerdo, jugando con su padre en la playa, cuando aún tenía 3 años. Y de nuevo, esa figura en la sombra. Su abuelo le entregaba el regalo de su noveno cumpleaños: unos prismáticos. La sombra estaba ahí. La enfocó con los prismáticos, Abatwa le sonreía a través de ellos.


     Ellyon se puso nervioso. Lo había dejado entrar en sus más íntimos pensamientos. Tenía que cerrarle la puerta. Pero no sabía cómo. Así que decidió enseñarle más de su vida, que estuviera ocupado mientras él intentaba penetrar sus defensas. De repente, casi sin esperarlo y sin saber cómo, imágenes de una preciosa Ondina entraron en su cabeza, volaba sin esfuerzo, sus alas abiertas casi no se movían. Era un privilegio verla moverse.  Aquello duró muy poco. Enseguida abrió los ojos, Abatwa se encontraba en pie frente a él y lo miraba con una expresión indescifrable.


     Estaban rodeados de todas las hadas de la ensenada. Todas querían ver aquella lucha entre buscadores. Y aun así el silencio era atronador.


     El Dríade desterrado sonrió, miró a Ellyon y le hizo una reverencia.


   - Te has ganado mi respeto. Eres más fuerte de lo que creía, más de lo que tú no sabes. Este es mi regalo.


      Puso su mano en su barbilla, y sopló suavemente en dirección del Dríade. Ellyon tuvo que cerrar los ojos. Imágenes inconexas llenaron su cabeza, Abatwa cabalgaba sobre un caballo alado, a su lado Lorelei volaba junto a Edrielle y otra Salamandra que no conocía. Seguían algo, que no podía ver bien, parecía un pájaro, un pájaro naranja. Cuando estaba a punto de divisarlo mejor, la imagen cambió. Los mismos buscadores corrían perseguidos por algo. No sabía que era. Pero ellos corrían por su vida. Cambio de imagen otra vez. Todos observaban unos huevos enormes de distintos colores. Pudo percibir la solemnidad del momento. Pero ya está. Todo se acabó como empezó. 




6 comentarios:

  1. Una última imagen muy sugerente, onírica y portadora de un significado, aún desconocido, pero latente en la búsqueda, como una pista de visión futura. La regresión de Ellyon, en la batalla mental con Abatwa, es sencillamente sensacional. Otro capítulo mágico y extraordinario en este mundo de maravillosa fantasía. Me ha encantado, María.
    ¡Abrazo, Compi de Letras! ;)

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    1. Compi, parece que tienes una vida muy complicada como Dríade. Pococ a poco iremos descubriendo los secretos de estas pequeñas hadas. No te creas, que yo los descubro casi a la vez que vosotros. Un besillo.

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  2. Qué imaginativo, una lucha con las mentes! Me alegro de que Eyllon haya tenido al fin su oportunidad de probar su valía y más aún de que haya salido victorioso. Veremos qué significado tiene el "regalo" de Abatwa...

    Genial, María. Una saga memorable!!

    Besillos de sábado tarde :)

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    1. Abatwa nos ha dejado un regalo a todos. Gracias a él conocemos un poco más de la búsqueda y su objetivo. Muchas gracias Julia.

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  3. Finalmente Ellyon se ha enfrentado a Abatwa, y de qué manera más inesperada y original: con las mentes. Recuerdos maravillosos de Ellyon se nos revelan. Luego, mediante una extraña ceremonia, Abatwa le enseña unas desconcertantes imágenes cuya intención y significado desconocemos aún, aunque me hace preguntarme si tendrá que ver con la misteriosa búsqueda...

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    1. Sí, cada día se nos revelan más cosas en esta incesante búsqueda que aún no ha comenzado. Parece que los miesterios están cerca de resolverse. Un abrazo.

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