3/5/15

Duendes, hadas o diablillos.

     Me han entrado en la casa dos pequeños seres. No he llamado a la policía porque creo que me tomarían por loca. A mi me parecen hadas, pero no estoy muy segura, porque también podría definirlos como duendes. Aunque a veces creo que son pequeños diablillos con poderes sobrenaturales.

      El caso es que no tienen alas, o yo no las veo, a lo mejor las tienen escondidas en algún lugar profundo y las sacan cuando yo no estoy delante. Eso hace que me despiste sobre su verdadera procedencia. 


       Los observo en silencio, siguiendo sus movimiento, escuchando sus palabras, que solo ellos entienden, frases inconexas con algún tipo de significado para ellos, porque no paran de reírse de sus ocurrencias. Se pasan el día sacando cosas de los cajones y tirándolas por todas partes. Parece que es su entretenimiento preferido. Yo creo que tienen algún super poder que los hace tener super velocidad, porque cuando me doy la vuelta, ya está todo tirado por el suelo. Es increíble.


     Estos pequeños seres no paran de pedir cosas, a veces los entiendo y puedo cumplir sus exigencias, otras no hay manera, y por mucho que intento que se hagan entender, no lo consigo. A veces es frustrante, para ellos y para mi, y acabamos todos enfadados por nuestro poco entendimiento.


     Aunque son pequeños devoran como si tuvieran el estómago de un gigante, y me pregunto si es que su parte interior está hueca para poder albergar toda clase de alimentos. Lo que más les gusta es el chocolate, podrían comerse una tableta entera cada uno si la tuviera. Nunca compro por lo mismo. Acabarían con todas mis reservas de dinero solo con el chocolate. Y aún así tengo que ingeniármelas para hacerles comidas diferentes, para que no noten su ausencia. Comidas que les llenen y les alimenten. Porque realmente no quiero que luego vengan los Asuntos Sociales de las hadas, duendes o diablillos a llevárselos.


     Y si, la verdad es que me quejo de todo esto, pero al final me he hecho a la idea de tenerlos en casa conmigo. Me hacen mucha compañía y me divierto con ellos. Son muy cariñosos y aprovechan cualquier momento para abrazarme o darme besos. Son besos pringosos, de esos que te dejan baba en la cara. Y me pregunto si esa baba contendrá algún tipo de sustancia soporífera, algún brebaje que se queda incrustado en la piel con poderes mágicos que hacen que los quiera como a nadie en este mundo.


       Otra de las características de estos pequeños seres, es que siempre van sucios y con rotos en las rodillas. Su cara está siempre llena de purpurina, no sé si propia o de la que me roban de mi cajón especial. Los churretes le cubren la cara con una mezcla de rotulador y tomate frito reseco, o de algún resto de lo que hayan comido en ese momento, ya he dicho antes que se pasan el día comiendo. Y luego están unas cosas verdes que le salen continuamente de sus fosas nasales. Están siempre, y yo me pregunto de nuevo si es otra sustancia mágica que nos hace estar pendientes de ellos durante todo el día para limpiarlos. Así se aseguran de que no te vayas a ninguna parte.


       Estos pequeños seres se pasan el día riendo y te contagian la alegría, con ellos nunca estás triste, es un don de las hadas, así que pueden serlo. Pero luego tienen unos pequeños momentos en los que se ponen a gritar como posesos y a llorar sin lágrimas. Otro poder no humano, con lo que pienso que pueden ser diablillos, ese poder me tiene fascinada, porque por mucho que lo intento, yo no consigo llorar sin mojarme los ojos. Son un poco traviesillos, como duendes están siempre imaginando e inventando nuevas aventuras.


      Luego llega la noche y los acuesto en sus pequeñas camas que les hemos hecho con todo el amor que nos ha sido posible. Y cuando están dormidos, indefensos, vulnerables, parecen pequeños ángeles. Por eso no llamo a la policía. Porque cuando llega la noche, agotada de todo el día, y pienso que en cualquier momento llamaré, los miro con esas caritas preciosas, durmiendo, y pienso: "seguro que mañana se portan mejor". Y me los quedo, porque ya forman parte de mi, porque ya son mis pequeños seres, porque son lo más bonito que me he encontrado jamás y porque los quiero con todo mi corazón. Porque ya no solo han ocupado mi casa, han ocupado mi alma. Sean duendes, hadas o diablillos.



16 comentarios:

  1. Ayyyyy qué bonito!!!!!!!!!
    Es que ver a esos pequeños seres dormir hace que se borren los momentos difíciles. Un besito.

    ResponderEliminar
  2. Genial María, brillante texto. Me ha encantado todo, en especial los besos, esa babilla debe ser un brebaje mágico para no dejar de querelos, y los mocos para no dejar de atenderlos y limpiarlos. Un relato tan mágico como real. Son duendes, diablillos, angeles... Yo a los míos les llamo mis Gremlins. Maravillosa lectura y muy divertida.
    ¡Abrazos, Compi! ;)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ayyy los Gremlins, jajaja las mias también se convierten en unos cuando pasa una determinada hora y no están acostadas... Un besillo Compi.

      Eliminar
  3. Eres muy afortunada por tener esos duendes en casa ojala algun dia yo consiga tener aunque sea un solo duendecillo y sentirme tan afortunada como tu. un abrazo para ti y para tus duendes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Beatriz. La verdad es que estos pequeños seres nos alegran la vida. Un besillo.

      Eliminar
  4. Hermoso homenaje de una madre a sus hijos. Cuando tus duendecillos sean mayores, tanto como para tener sus propios duendecillos en casa, y puedan leer esto que has escrito, entenderán su significado en toda su dimensión. Y les hará sentirse tremendamente orgullosos de tener una Mamá Escritora. Un abrazo, María. ; )

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Tienes el don de hacer reír, y ahora también me sacas lagrimillas de orgullo. Muchísimas gracias por tus palabras. Un besazo.

      Eliminar
  5. Qué precioso!! Yo estoy absolutamente segura de que los besos pringosos son mágicos! Y verlos dormir,ay! ,verlos dormir tiene un efecto hipnótico sobre nuestra mirada y nuestros corazones. Duendes, hadas o diablillos;un poco de cada uno,pero que suerte tenerlos!. Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Qué razón tienes! Me podría pasar horas mirándolas dormir. Lo único que me doy cuenta de que yo también estoy cansada y me acuesto. Pero ni una sola noche me acuesto sin acercarme a verlas dormidas. Un besillo.

      Eliminar
  6. Un relato con tanta ternura solo merece mi aplauso. Excelente amiga

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Jorge. Un placer recibir tus palabras.

      Eliminar
  7. Qué relato tan tierno, María, casi podemos verlos y oirlos enredando por tu casa!! No me extraña que no te decidas a llamar a la policía, aunque traviesos deben ser un amor de criaturas :)
    Además, por algo serán que han ido contigo y no con otra persona, no?

    Un beso, me ha encantado!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Siii, algo debo de tener para querer quedarse en mi casa conmigo. Son traviesos pero preciosos. Un besillo.

      Eliminar
  8. Qué gran relato para todas las madres del mundo. Pienso que deberían leerlo todas las mujeres (y hombres) que tenga hijos. Es precioso como, mediante los duendes, hadas o diablillos, nos describes los distintos momentos de un niño, las distintas fases emocionales por las que pasan en tan solo un día, y como aún así, cansada y todo, casi desesperada, un padre los quiere tanto y los ve como ángeles cuando duermen... y cuando no, por supuesto. Genial.
    Un abrazo, María.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, es todo un halago que pienses que deben leerlo todos los padres y todas las madres. Es un gran placer. Y si generalmente los vemos más como ángeles cuando duermen. Jiji. El resto del tiempo, hadas, o duendes, o diablillos... Un besillo Ricardo.

      Eliminar

Deja tu huella. Me encantaría leerla.