28/5/15

Aventuras de mamá



      Lo que ella quería ver:

   
   El vapor se extendía por toda la habitación. Una música relajante sonaba de fondo. Ella tumbada en esa gran bañera de marfil, empapándose de las sales perfumadas y los pétalos de rosa, que dejarían su piel como la de un niño. Una copa de vino, y un buen libro con el que disfrutar esos ratitos de relax. De vez en cuando venían a preguntarle si quería algo. ¿Desea usted más vapor, más sales, más vino? ¿Está cómoda? Aquello era lo que necesitaba.



La realidad:


      Había llenado la bañera rápido y en el último momento se acordó de que tenía un bote de sales en el fondo del armario. Lo echó en el agua, esperando que se disolvieran del todo. No lo hicieron. Así que ahora en la bañera de vez en cuando se clavaba alguna en el culo.


     La bañera de su casa era una bañera normal, de esas que vienen con la casa cuando la compras. Así que no cabía entera dentro, o metía el cuerpo y ponía las piernas pegadas a la pared, o metía las piernas, con el cuerpo fuera hasta que se quedaba helada.


    Se había cogido una copa de vino para tomárselo mientras disfrutaba de esos lujos, no le gustaba mucho, pero salía en todas las películas americanas y eso tenía que relajar mucho. Se cogió el libro que se estaba leyendo. Maldiciendo la hora en la que se negaba a comprarse libros de menos de 1000 páginas. Así que los brazos le pesaban mientras sujetaba aquel mamotreto. Haciendo malabarismos para que no se le mojara ninguna hoja.


     Había apagado las luces y había encendido unas cuantas velas para darle más ambiente al minutito de relax, lo que hacía que tuviera que fijar más la vista en aquellas letras enanas.


    Música relajante que había encontrado por la red, sonaba bajito en el móvil.


    La puerta estaba cerrada. Su marido le había prometido un ratito…


    - Mamá, no encuentro mi oso. – Su hija de cuatro años entró empujando la puerta de golpe, y un aire frio le recorrió todo el cuerpo.


     - Cielo está en tu cama.


     - Pues no lo veo. – Lloriqueando.


     - Natalia que haces aquí, deja a tu madre que se está relajando. – Su marido fue a su rescate. Cierra la puerta.


     Dos minutos después se abre la puerta despacito.


    - Perdona que te moleste, ¿dónde están los pijamas de las niñas?


    - Ahí que ponerle uno limpio, el de ayer se lo mancharon de tomate. Están en su armario. En el último cajón.


    - Vale, ya no te molesto más. Un besito. Te quiero.


    - Y yoooooo.


      Se cierra la puerta, para dos minutos más tarde abrirse de nuevo. Entra su hija de dos años. Que al ver las velas abre los ojos de par en par y grita:


     - ¡Cumpleaños feliz! – Y como una posesa se pone a soplar a pleno pulmón para apagarlas todas.


     A oscuras llega su padre.


     - Desde luego es que no me puedo despistar ni un momento. Perdona María, ya me la llevo. Por cierto, ¿qué les doy de cenar?


    Se oye un suspiro en la oscuridad del baño.


    - No te preocupes ya voy.


    - No mujer, quédate un poquito más.


    - No te preocupes, si ya me iba a salir. Además el agua ya está fría.


    María se salió de la bañera, se secó rápido con la toalla y cogió la copa de vino que no había tocado. Se la bebió de un trago, su cara se contrajo. Ya estaba lista para continuar. Había tenido su momento spa.


14 comentarios:

  1. Jajajaj, esos momentos spa los he vivido yo. Y ahora peor porque ellos tienen sus momentos spa y pillar la bañera o la ducha en mi casa a ciertas horas es un lujo,jajajaja. Un beso.

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    1. Si, cuando se hacen mayores es peor,... yo no sé, jijijiji.

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  2. Jajaja. Como me suena este momento spa. Hace poco tuve uno parecido. Un ratito para mí.. Una mascarilla,una revista.. Al final salí del baño con la mascarilla para buscar los pijamas (parece que se esconden muy bien) y para mejorarlo mi hija cuando me vio me soltó:"Pero qué haces,mami!". Y yo... Pues nada,qué voy a hacer.. Un besito

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    1. Jajaja me he reído con tu hija. La verdad es que a veces les sorprenden la de tonterías que hacemos los adultos. Y luego no les dejamos a ellos que se ensucien la cara... Un besillo guapa.

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  3. Jajajaja, los momentos spa cambian mucho con los niños!!
    Buenísimo, besitos.

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    1. Es lo que tenemos. Los niños son nuestra perdición, en el buen sentido, claro. Un besillo.

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  4. Muy bueno...jajajja. Más real imposible.
    La diferencia entre lo cotidiano y lo soñado, lo que tenemos y lo que querriamos tener.
    Un aplauso, excelente.
    Un abrazo

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    1. Muchas gracias Oscar. Aunque no es un hecho real, o por lo menos no exactamente, sí, es la diferencia entre lo real y lo irreal. Un abrazo.

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  5. ¡¡Aiiiiix!! A mi también me entran ganas de hacerme un "momento spa", pero luego me parece de lo más ridículo, así que no lo hago u.u

    Imagino que esto está basado en hecho reales, ¿no? Puuuues... ¡Me ha encantado! Porque... ¡Ainsss! Ya sé que era el Momento Spa de María, que se suponía que debía ser de lo más tranquilo, pero... ¡Noooo! ¡Ha sido toda una Locura! ;)

    Una Locura que me ha sacado un sonrisa tremenda *-* Lo de las velas me ha matado xDDD ¡Me ha parecido de lo más tierno y divertido! #SeSabe

    ¡Muuuuchos Besitos! ;)

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    1. Ay pues la verdad es que es un hecho real a medias. Yo nunca me baño, no me gusta, me aburre estar ahí tumbada sin hacer nada. No consigo relajarme. Pero auque algunas cosas son inventadas, otras no, y otras están basadas en lo que sé que harían mis hijas. Así qeu algo de autobiográfico tiene. Prefiero un spa de verdad con sus piscinas enormes. Jijijiji. Un besillo.

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  6. Ayyyyyy pobre María, creo que la experiencia no resultó todo lo gratificante que debería!! Pero apuesto a que al ver asomar por la puerta a sus pequeñas con sus caritas y sus voces infantiles buscando su ayuda y su atención, todo lo dio por perfecto :)

    Un relato genial, María. Me ha hecho recordar tantas experiencias de mis amigas con niños pequeños... Creo que hasta que no crecen un poquito más es mejor aplazar ciertos "lujos".

    Delicioso relato, me ha encantado!!

    Un besillo grande, guapa!!

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    1. Si, hay lujos que se pierden, pero encuentras otros que no tenías. ASí que lo comido por lo servido. Además estoy segura de que luego lo echaré de menos. Un besillo.

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  7. Buenisimo Maria, los que tenemos niños sabemos perfectamente de lo que hablas!! Y estos maridos que nunca encuentran nada...!! Jajajaaj
    Saludos!! XD

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    1. Siii, supongo que esto pasa en más de una casa. Un besillo.

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