6/5/15

Amores de oficina



     Llevaba todo el fin de semana encerrada en su pequeño apartamento sin dejar de llorar. Había visto infinitas películas americanas donde el helado era el mejor remedio contra el mal de amores. Así que antes de encerrarse, el viernes pasó por el supermercado y compró toda clase de variedad de tarrinas, de mil sabores, con nubes, de menta, de fresa, excepto el chocolate,  a ella no le gustaba. No pensaba salir hasta el lunes que tuviera que volver al infierno de nuevo.
  
    Sí, a su infierno particular. Se había pasado la semana viendo a Gabi tonteando con Isabel, iba a su cubículo, que estaba junto al suyo, con cualquier excusa.  Y ahí, ella en su silla, él apoyado en la esquina de su mesa, se ponían a reír juntos. Él aprovechaba cualquier momento para ponerle una mano en el brazo, y ella, zalamera, se retorcía mechones de pelo en sus dedos mientras le sonreía.

      Se estaba volviendo loca, el jueves ya no podía soportarlo más y empezó a ir al baño cada vez que Gabi se acercaba. Parecía que tuviera incontinencia urinaria. El viernes, enfrascada en una conversación de teléfono difícil, no se dio cuenta de que él había vuelto a su sitio favorito. Oía como quedaban para salir el sábado mientras al otro lado del teléfono le gritaban. Colgó. Sabía que volverían a llamar, pero esta vez sería su jefa para echarle la bronca.

       A las tres salió corriendo de la oficina sin despedirse de nadie. Compró su cargamento de helado y se fue hacía su casa. Cerró la puerta y entonces fue cuando se concedió la licencia para llorar. Encendió la radio, todo lo fuerte que sus oídos podían aguantar. El móvil se quedó en el bolso. El lunes se daría cuenta de que lo llevaría apagado y sin batería al trabajo.

        El sábado se levantó con dolor de cabeza. Pero eso no le impidió seguir llorando, se permitió el lujo de no ducharse, de dejarse el pijama puesto. Así que se sentó en su sofá y empezó con su maratón de películas para la ocasión: The Holidays, Love Actually, Bridges Jones, La boda de mi novia, Pretty Woman, Notting Hill y alguna más que no sabía ni el nombre. Todas con finales felices.

      La noche del domingo estaba con un pijama lleno de manchas de helado de distintos colores, con una sobredosis azucarada de comedias románticas, y eso no le había hecho sentirse mejor. Se volvió a poner The Holidays, la protagonista estaba en medio de todos sus compañeros, mientras el protagonista anunciaba el compromiso con el bellezón de la oficina.

     Apagó la tele,  se quedó pensando mientras miraba la pantalla negra. Se acercó al espejo de su cuarto y vio reflejada en él un ser empequeñecido, con los pelos revueltos y los ojos rojos. Decidió no ser esa persona. Decidió ser dueña de su propia vida.

      Se acostó como estaba. Aún eran las nueve, pero sabía que se dormiría. Se levantaría temprano, se ducharía, se pintaría, y tomaría las riendas de su propia vida.

     Llegó a la oficina cinco minutos tarde. Cuando sabía que Gabi ya estaría allí. Se había puesto su traje con faldas de tubo y una raja por detrás. Un traje que le daba fortaleza. Sus tacones avanzaban con seguridad.  Directa a su objetivo, se acercó a él, lo levantó de la corbata, lo pegó a su cuerpo y le plantó un beso, de esos de película. Es mejor quemarse que apagarse lentamente.

    Él le devolvió el beso.

    - Nena, cuanto tiempo llevaba esperando esto.


18 comentarios:

  1. Una delicia después del finde, me ha encantado.

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    1. Muchas gracias Julian. Es bueno coger la vida por las riendas. Un abrazo.

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  2. Ohhhh qué chulo el relato, María!! Me encantan las mujeres que después de tener una contrariedad se permiten unos días de autocompasión y después salen a comerse el mundo!! Creo que es la única forma de salir adelante y espero que a tu prota le vaya muy bien con su chico. Eso sí,que deje de tontear con las otras o verá lo que es bueno jajajaja. Me ha encantado!!

    Un besillo de miércoles, Compi!! :)

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    1. Creo que lo de tontear con otras es más bien para darle celillos, pero sí, eso debe acabar. Un besillo guapa.

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  3. Genial, María, me ha encantado. Así se hacen las cosas, tomando al toro por los cuernos. jajajaja (que frase más mala) A quemarse entera se ha dicho!!! Besillos guapa, eres ganial!

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    1. ¡¡A quemarse entera!! Gracias Mercedes. Un besillo.

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  4. Un relato muy completo, con caída emocional, media depre y el suficiente coraje como para levantarse y plantarle un beso en todo los morros, así se hace, jajaja. Muy bueno, me he divertido leyéndolo. Muchas suerte en el juego. Besos y feliz tarde.

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    1. Muchas gracias Laura. A veces te hace falta caer para levantarte. Un besillo.

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  5. Comprobado, el helado quita las penas y nos saca el coraje. Arriesgarse, vale la pena y como dice +Mercedes Gil, A quemarse se ha dicho!!! Abrazos

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    1. Entonces a comprar helado ¡Qué está riquísimo! Un besillo.

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  6. ¡Adoro esos momentos de "pantalla en negro"! En los que dices... "Pero... ¡Qué leches! ¿Qué toy haciendo? ¡Eres mega genial! ¡Cómete el Mundo!" ;P Creo que esos momentos te cambian, son como un estallido de Luz en medio de la Oscuridad... ¡Fuegos Artificiales que te salen de dentro! ^^
    ¡Muy chuli!
    ¡Besines María! ;)

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    1. Siiii, son los mejores momentos. En esos en los que te das cuenta de que eres más de lo que en realidad te sientes. Muchas gracias Campanilla. Un besillo.

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  7. Muy buen relato. Me ha encantado el final, en un momento u otro de nuestra vida, todos hemos sido Gabi esperando a tu protagonista.
    Un saludo

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    1. Jajaja, eso si que no me lo esperaba. Pero vamos que cuando queremos algo deberiamos ir a por ello sin miramientos. Un abrazo.

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    2. "Of course" Maria.
      Sin duda alguna.
      Un saludo

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    3. Estupendo, cuantos más seamos, mejor irá el mundo. Un abrazo.

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  8. Qué complicado es a veces el amor. O mejor dicho, cómo se complican la vida amorosa alguno/as.
    Me ha encantado la historia, pero sobre todo cómo la has contado.
    Saludos.

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    1. Muchas gracias Josep. Sí, hay gente que no sabe como actuar. A veces el miedo nos paraliza. Un abrazo.

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