28/4/15

Carta a una madre

    Querida mamá:

    Empiezo esta carta como una carta a la vieja usanza, como cuando era pequeña y escribía cartas a mis amigos. ¿Te acuerdas? Te escribo esta carta hoy, porque hoy hace cinco años que te fuiste. Hoy hace cinco años que empecé a aprender a vivir sin una madre, sin mi mejor amiga, sin mi apoyo, sin ti. 


     No te escribo hoy porque hoy es cuando me acuerdo más de ti, no es cierto. Hoy no es el día especial por nada en concreto. Simplemente hoy es el recordatorio del día más duro y difícil de mi vida. De hecho, y para ser totalmente sincera, lo estoy escribiendo un día antes, porque ahora mismo estaré en tu playa para recordarte. Estaré allí con tu mar, con tu cabo, con tu arena, con tu olor, con tu sabor.


      No quiero escribir para ponerme triste, y sin embargo lo hago, tecleo con rabia las teclas mojadas por mis lágrimas que no me dejan leer lo que hay en la pantalla. Y aun así sigo, sigo porque necesito conectar contigo, aunque no tenga respuesta, aunque sea simplemente para liberar todo lo que llevo dentro.


     No quiero escribirte una carta diciéndote lo mal que lo paso sin ti, y lo mucho que te echo de menos. Tú lo sabes, no te hace falta que te lo diga. De hecho tú lo sabías todo antes de que te lo dijera. Tenías ese don que sólo tienen las madres. Escribo esto y me vienen a la cabeza miles de recuerdos contigo, montones de confidencias. Pero como digo no quiero ponerme triste.


     Así que decido contarte como me va la vida. Ahora escribo mamá, ahora hago lo que siempre quería hacer, gracias a ti y a tu educación, a tu apoyo siempre a que estudiara lo que quisiera, lo que me gustara, gracias a ti escribo, escribo y la gente me lee. Parece que les gusta lo que leen, y eso solo hace que me acuerde más de ti, y saber que tú no lo puedes leer y me da un poquito de rabia. Saber que tú no estás ahí para ver que me he convertido en una escritora después de tantos años de sequía.


       Y sí, tenías razón, como siempre, las oposiciones fueron una pérdida de tiempo, no sirvieron de mucho. Las dejé, las dejé estando tú conmigo, y no las volví a retomar. Miles de años dedicados a lo absurdo.


       Ahora tienes dos nietas preciosas. Dos nietas que te querrían con locura, porque son muy cariñosas. Les enseño todas las cosas que tú me enseñaste desde pequeña. Y ahora que soy madre me doy cuenta de lo difícil que tuvo que ser educarnos, y hacerlo tan bien como tú lo hiciste. Jamás podré estar a tu altura. Fuiste la mejor madre que se puede tener.


      Como te decía, tienes dos nietas preciosas, no porque sean mis hijas, sino porque las dos tienen algo de ti. 


      P. ya tiene cuatro años, y tiene el mismo carácter que yo. Será la eterna adolescente. No sé cómo lo hiciste conmigo, que difícil te lo puse. No paro de decírselo a todo el que me quiera oír. Eras una santa por aguantarme y no perder los nervios en ningún momento. Yo los pierdo más de lo quisiera. P. se parece a ti, tiene tus ojos, y cada vez que oigo a la gente decirle lo bonitos que los tiene me acuerdo de que a ti no te gustaba que te lo dijeran. Tiene tus cejas y tus paletas separadas. Me lo dice la abuela cada vez que la ve. Ella te ve en mi hija, sé que se acuerda de ti con ellas. Y yo se las llevo a menudo para que las disfrute.


     P. te nombra a menudo, me pregunta por ti, por como moriste, donde estaba yo, y donde estás tú ahora. Me hace preguntas que yo no sé cómo responder, y se me hace un nudo en la garganta cuando me dice que te echa de menos. El otro día estaba con su hermana en su cuarto y yo estaba en el cuarto de al lado escuchando lo que decían. Se ve que le estaba enseñando una foto tuya a la hermana, y le preguntaba que si sabía quién era. La pequeña no le contestaba y ella le dijo "es la abuela Esperanza, nos quería mucho. Está muerta". Y me da una pena, una niña tan pequeña no debería saber lo que es la muerte.


       L. también se parece a ti, a mí me recuerda a ti cada vez que se ríe, ella tiene tu boca, tu sonrisa. Ella aún no sabe que tenía una abuela que la hubiera querido con todo su corazón, ella no sabe que tú estarías loca por verla y achucharla entre sus brazos. Ella no sabe que querías que la metiera en la guardería que había al lado de tu casa para que la pudieras recoger tú, a ella y a la hermana. 


     Las dos se parecen a ti, sobre todo en su forma de bailar, como tú, carecen del sentido del ritmo, pero a las dos les encanta cantar, como a ti. Ellas te llevan dentro y eso es lo que me importa a día de hoy. Tengo fotos tuyas por toda la casa, quiero que ellas te vean, que sepan cómo eras. Y ojalá supieran la vitalidad y la fortaleza que tenía su abuela. Eras un ejemplo de superación.


      Y me da pena que no supieras que me traspasaste esa fortaleza, sí, yo, la que caería en una depresión en cualquier momento, la que lloraba con cualquier cosa, yo la débil. Yo me convertí en una mujer fuerte, a lo mejor está mal que yo lo diga, pero es así. Tú me diste toda la fortaleza que me faltaba. Me hiciste ver la vida como era, a ver las cosas que realmente tenían importancia, a no venirme abajo sin motivo alguno. Tú me diste esa garra que a mí me faltaba.


      Hoy, al igual que cualquier otro día del año me acuerdo de ti, en cualquier momento del día me acuerdo de ti. Tengo tus palabras grabadas a fuego en mi memoria. El otro día abrí un libro y olía a ti. De la impresión se me cayó al suelo. No esperaba tu olor después de tanto tiempo. 


      Me acuerdo de ti cuando hago puchero, cuando unas lentejas me salen malas, y me acuerdo de aquel día que nos obligabas a mi hermana y a mí a comernos aquel brebaje que tú decías que eran lentejas, y cuando las probaste, las tiraste a la basura. Me acuerdo de ti cuando me vengo abajo porque pienso que no sé ser mamá, y oigo tus palabras: "Tú vas a ser una buena mamá". Me acuerdo de ti cuando les doy un beso en la frente a mis hijas por la noche, como tú hacías. Y como me pasé mucho tiempo sin dejar a nadie que me diera un beso en la frente. Eso era tuyo.


     Me acuerdo de ti cuando leo algo de psicología, cuando me pregunto qué es lo que pensarías tú a la hora de educar de esta manera u otra. Me acuerdo de ti cuando miro mi agenda y aún veo tu número de teléfono en ella. Y me encantaría llamarte. Me acuerdo de ti cuando voy a la playa, siempre que voy a la playa tú estás ahí conmigo. Me acuerdo de ti cuando me falta ropa y pienso que tengo que ir a comprarme. Desde que tú no vienes conmigo lo soporto menos que antes. Me acuerdo de ti cuando abro un libro, el que sea, pero si encima es tuyo y lleva tu firma me recreo un rato mirándola.


      Me acuerdo de ti con ciertas películas, Mamma mia, Love Story, Grease, Dirty Dancing, Cha cha cha, El guardaespaldas, y miles más. Me acuerdo de ti en cada canción, en todas hay algo de ti. Me acuerdo de ti cuando llamo Lucifer a mis hijas (sí, soy así de mala), y me acuerdo de ti porque me regañabas cada vez que se lo decía a mi barriga de embarazada por las náuseas. Me acuerdo de ti cuando me peleo con tu nueri, como tú lo llamabas, y no puedo llamarte para contártelo. Me acuerdo de cuando veo a la abuela, cuando le veo esa tristeza en los ojos, cuando la veo reírse con las cosas de mis hijas, cuando me regaña por regañar a mis hijas. Ella me hace estar más cerca de ti.


      Podría estar diciéndote miles de cosas por las que me acuerdo de ti, desde luego una fecha no es lo que me hace acordarme de ti. Hay una canción que me recordaba a ti, y que me recuerda, una especial que borré de mi memoria, que he querido recuperar para ponértela aquí. No me acordaba del nombre ni de cómo era. Se ve que aquellos días borrosos eliminaron de mi cabeza muchas cosas.



    
     Esta canción dice todo lo que pienso y siento, me acuerdo de la primera vez que te la puse, salíamos de un parking que me dio claustrofobia, tú me tranquilizaste, me quedé en la rampa con el coche calado una y otra vez y los demás pitando. No perdiste la calma en ningún momento. Te puse la canción en el coche mientras te llevaba a casa, lloraste y yo lloré contigo. No podía decirte lo mucho que siempre has sido y serás para mí. Esta canción lo decía todo.

      Ahora he aprendido a decir te quiero a todas las personas que amo, a besar a todas horas y a abrazar sin medida. No quiero perder ninguna oportunidad. Tú me enseñaste eso también.


     No me quiero ir, no quiero dejar de decirte todo lo que pasa sin ti, que hemos aprendido a la fuerza lo que es vivir sin madre antes de tiempo. No quiero irme y decirte por todo lo que me acuerdo de ti, que estás en todas nosotras, que todos te echamos de menos, que te hiciste un hueco en muchos corazones, y ese hueco se ha quedado vacío. Que tus amigas te siguen recordando, y que te echan de menos. Que la tita María del Mar me llama de vez en cuando para saber de mí, que se la llevaron injustamente a Madrid. Seguro que tú la habrías animado. Que una vez al año quedamos con Juan y Pilar y comemos en su casa, como a ti te habría gustado. Y que Blanca se quedó sin su compañera de piso para vivir como las chicas de oro. 


       Que has dejado a una madre sin su única hija, que la abuela te recuerda todos los días, y que aunque sabemos que todo se lo guarda, y que la fuerza la heredaste de ella, te echa muchísimo de menos. Que tu hermano se ha quedado sin su otra mitad, que él me dice que mi hija pequeña se debería haber llamado Esperancita, porque eres tú, que me cuenta tus historias y yo las escucho una y otra vez, pues me da igual escuchar las mismas una y mil veces, porque las necesito, con ellas estoy más cerca de ti.


      Que has dejado huérfanas a cuatro niñas, a pesar de haber parido dos, que ahora tendrías seis nietos preciosos, a los que habrías querido y mimado con todas tus fuerzas. Y ellos te habrían adorado con locura. 


     Y a pesar de todo esto, solo me queda la esperanza de que ahora estarás con el abuelo y con la tita María Dolores tomando vinillos y cervezas y disfrutando juntos, que nos estaréis viendo y vigilando. Y sí, sé que es contradictorio, que siendo atea como soy, piense que estarás vigilando mis pasos, pero me gustaría pensar que eres tú la que le encuentra las cosas a mi hermana, que eres tú la que impide que mis hijas se caigan a menudo, que eres tú la que estás de casa en casa viendo nuestras vidas.


     Solo me queda decir que te quiero, que te quiero como jamás querré a nadie. Y que sé que tú eras y serás la persona que más me ha querido en mi vida. 


Tu hija. 



22 comentarios:

  1. Ayyyyy, me tienes llorando muerta de dolor.
    No sabes cuanto lo siento, de verdad. Yo perdí a mi padre hace 4 meses y en mi caso mi relación con él era como la que tengo con mi madre, única y muy buena, y no puedo superarlo y lo llevo fatal, así que me imagino como te sientes porque a mí me queda el triste y patético consuelo de que vio crecer a mis hijos, lo sé es patético pero necesito aferrarme a algo para seguir.
    Me ha angustiado cuando cuentas que tu hija pregunta como murió, es difícil de explicar, pero los niños captan tantas cosas, creo que más que curiosidad es una forma de reafirmar que se ha ido. Y tu abuela...ayyyyy, por favor que vida más injusta.
    No puedo decirte nada que no sepas y no te daré palabras vacías ni consuelos tontos, solo te digo que tu carta es preciosa, que escribes muy bien y tienes dos tesoros que siempre te harán recordar a tu madre. Muchos besos y ánimo, ella así lo habría querido.

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    1. Siento mucho de verdad haberte causado dolor. No era mi intención. Es muy difícil perder a un padre o una madre, no puedo entender como se sobrevive perdiendo un hijo. Mi abuela para mi es una mujer que me causa admiración por la fortaleza que tiene. Pero tenemos la suerte de tener buenos recuerdos con ellos y saber que han vivido plenamente y queridos y amados. Creo que eso es lo importante. Un beso muy grande y mucho ánimo para ese duelo que no llega a terminar nunca, pero que se mitiga con el paso del tiempo.

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  2. No voy a decir apenas nada, María, porque nada de lo que diga va a aportarte lo que necesitas. Solo quiero que sepas que he pasado por aquí, que te he leído con el corazón encogido ante una pérdida tan sentida para tí y que tu carta es sencillamente maravillosa. Si es verdad que ella vigila vuestras vidas, ten por seguro que estará emocionada.

    Un beso enorme y muchos ánimos!!

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    1. Muchísimas gracias por tus palabras Julia, la verdad es que tienes razón ante estas situaciones es difícil encontrar palabras para consolar. Pero con el solo hecho de ofrecer un apoyo ayuda. Me encantaría pensar que mientras escribo ella está detrás por encima de mi hombro leyendo mis letras. Un besillo muy grande.

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  3. Una lectura pura, sensible, entrañable y emocionante. Una página, un capítulo o todo un libro de tu vida ante mis humedecidos ojos. Un enorme abrazo, María.

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    1. Muchas gracias por tus palabras Compi de Letras. Me has dedicado unas bellísimas letras.

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  4. Te leo y mis ojos se inundan de lagrimas. Perdí a mis abuelos maternos y también a mi padre, personas que quise con toda mi alma. Mi abuelo no llegó a a conocer a mis hijos, algo que es terrible para mí, pues siempre me decía que no quería morir sin conocer a mis hijos e irónicamente cuando falleció yo esperaba mi primer hijo, quien nació prematuramente al enterarme de su muerte. Mi padre falleció cuando estaba esperando a mi hija, algo como de película; mi hija es como mi padre, cariñosa, alegre, autentica y todos la aman. Mi abuela murió hace unos años, algo tan doloroso para toda la familia que mi hija, con apenas 10 años sufrió anorexia emocional, y casi la pierdo,pero gracias a Dios, pensar en el amor que ellos me dieron, me dio las fuerzas para luchar junto a mi hija. Hoy y todos los días, los recuerdo como siempre, río y lloro, y ademas lo siento muy cerca de mí. Un gran abrazo María!!!!!

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    1. Siento muchísimo por lo que has pasado. Ha debido de ser muy duro. Solo me queda mandarte un abrazo fuerte, ya que cualquier palabra que diga se la llevara el viento. Un abrazo y fuerza para seguir.

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  5. No sé que decir, así que mejor no digo nada. Bueno, algo si te digo: gracias por mostrar tu sentimiento, ese dolor resignado que me ha llegado al alma.
    Un besico enorme.

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    1. Muchas gracias Sue. La verdad es que es liberador escribir sobre ello.
      Un besillo.

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  6. Una maravilla de carta que debería tener alas para llegar hasta ella. Me alegro de todos esos momentos inolvidables que te ha dejado. Sonríe por ellos. ;) Ains, las mamis que son angelitos que a veces nos lo quitan porque los necesitan en el cielo.
    Un abrazo enorme. =)

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    1. Eso es lo malo, que nos lo quitan antes de tiempo. Pero tengo la suerte de haber tenido una madre maravillosa de la que guardo muchísmas cosas.
      Un besillo.

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  7. Maria: Creo que tu madre estaría plenamente orgullosa de ti. Escribes con sentimiento y causas emoción. Algo difícil de lograr para un escritor. Creo que escribes excelente. No pude evitar que brotaran lágrimas de mis ojos. siento muchísimo tu perdida yo también perdí a mi madre y abuelo. Ademas estoy completamente de acuerdo con: que ellos son los únicos que realmente me quisieron y yo a ellos(en mi caso). Me llegó al alma tu carta, sinceramente.

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    1. Muchas gracias. Me encanta que me digas qeu te ha llegado al alma. Como bien dices, cuando uno escribe nunca sabe sí lo va a conseguuir. Si por lo menos le llegas a una persona ya has hecho las cosas bien.
      Un besillo.

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  8. Maria las lágrimas me resbalan por mi cara, no lo puedo evitar. Una gran carta donde dejas reflejado cuanto la querías y no la vas a dejar de querer nunca. En tus hijas vas a reflejar todo lo que te enseñó ella.
    Dejar es este lugar esa carta refleja como eres y tus sentimientos limpios que demuestras ser una persona muy sensible. Me estoy acordando de la mía que a pesar de que se me fué ya hacer 14 años y 10 más se fue de mente por su enfermedad de Alzheimer, lo que daría hoy por tenerla a mi lado. Se que ella junto con la tuya no pueden estar muy lejos de nosotras por que están ahí para protegernos. No puedo seguir Maria ... Un abrazo

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    1. Las madres tienen algo especial, ellas son nuestras guías. Y cuando se van dejan un vacío enorme.
      Un beso muy grande para ti, y siento haberte hecho llorar.

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  9. Ufff María!! Has hecho que brotaran lágrimas y más lágrimas, has logrado que leyera tu carta sin perderme ni una sola palabra y conseguiste acercarme a tu historia, una historia que podría ser de cualquiera de nosotros.
    Pues si, eres una escritora cercana y que sabe transmitir, tu madre puede estar orgullosa de ti porque conseguiste tus sueños.

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    1. Muchas gracias por tus palabras y siento mucho haberte hecho llorar.
      Espero que se hayan pasado todas esas lágrimas.
      Un besillo.

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