23/4/15

23 de abril

     Era su día de los enamorados. Cogió el autobús en la parada que había dos calles más abajo de la suya. En una mano, una rosa roja, en la otra un libro.

     El viaje duraba poco más de media hora, y eso le dio tiempo para recordar. Recordar un día como este hace ya 67 años.


     Ella estaba sentada en un banco del parque junto a su amiga. Ella leía, su amiga tejía. Todas las tardes el mismo ritual. Él sentado justo enfrente con el mismo libro, pero no leía. No iba al parque a leer, iba al parque a verla. Para leer tenía su cama por la noche. Para leer y para soñar, soñar con esa piel de alabastro, y esos ojos marrones, vulgares para cualquiera, menos para él.


     Allí se sentaba día tras día, con la vana esperanza de que aquellos ojos se posaran en él. Un día pensó que se había quedado mirándolo, pero pronto descubrió que detrás de él una bandada de pájaros exhibía su vuelo.


     Había elegido aquel día para hablar con ella, pero no encontraba el valor. Se acercaba la hora en la que ella siempre se iba a su casa. Los nervios lo estaban traicionando. Las manos le empezaban a sudar, el corazón le latía a mil por hora. Sacó su pañuelo de tela que guardaba en el bolsillo de su chaqueta y se secó el sudor de la frente y de las manos, que estaban dejando unas huellas feísimas en las páginas del libro.


    La vio levantarse, le pilló de improviso, se puso en pie deprisa, el libro se le cayó al suelo, guardó el pañuelo en su chaqueta y cuando fue a agacharse a recoger su ejemplar de El libro de buen amor, una mano enguantada se lo tendió.


     - Se le ha caído.


     Su voz era aterciopelada, era la voz de un ángel. Se quedó petrificado. las palabras no salían de su boca. Ella le sonrió. El esbozó algo parecido a una mueca. Ella empezó a andar, el gritó:


     - ¡Espere!


     Ella se sobresaltó.


    - Perdón, solo quería darle las gracias. ¿Me permitiría acompañarla a su casa?


     Las dos amigas se miraron. Y asintieron al unísono.


    Pepe se puso a su lado, caminaron juntos sin mirarse. Él seguía sus pasos. Ella caminaba despacio.


     - ¿Te gusta el libro?


     Su ángel le habló.


     - Emmm, sí. - acertó a decir titubeando.


     Ya se lo había terminado dos veces desde que la vio leyéndolo en el parque. Se había preparado para aquel momento. Y ahora no podía pronunciar palabra. Tenía la garganta seca.


    - Me llamo Esperanza, y ella es mi amiga Luisa.


    - Encantado. Yo me llamo Pepe. - Cada vez que oía su voz se sentía hipnotizado. Sus fuerzas desaparecían. Se pasaron el resto del camino sin hablar. Y cuando llegaron a la casa, ella le avisó.


    - Aquí vivo. Muchas gracias por la grata compañía.- Le regaló una sonrisa. La segunda en todo el día. Era afortunado.


    - Gracias a usted por dejar que la acompañe. Es todo un placer estar en su compañía.


    - Mañana si quiere puede sentarse con nosotras.


    Luisa le dio un codazo a su amiga, que no pasó desapercibido por Pepe.


    - Lo mejor será que me siente donde siempre, cuando acabe la tarde, si me permite, las volveré a acompañar.


    - Así lo haremos. Buenas tardes.


    - Buenas tardes.


    Las tarde siguientes Pepe acompañaba a Esperanza hasta su casa. Por supuesto Luisa siempre iba con ellos. Cada día las conversaciones eran más fluidas, y Pepe tuvo la oportunidad de enamorarse perdidamente de Esperanza.


     Lo que Esperanza no le dijo en ese momento y confesó más tarde era que ansiaba el momento en el que él reuniera el valor para hablar con ella. Le habló de las miradas furtivas que le dedicaba cuando él no miraba. Y que aprovechó el vuelo de aquellas aves para mirarlo libremente.


     El autobús se paró y despertó a Pepe de sus recuerdos. Se levantó de su asiento despacio, todo lo rápido que su edad le permitía.


     Aquel día se quedó grabado en sus vidas como el día de los enamorados, un 23 de abril. Desde entonces, todos los años, él le regalaba a ella un libro, y ella a él una rosa roja. No vivían en Barcelona, sino en Jerez, no celebraban Sant Jordi, celebraban su día. A ella no le gustaban las flores y a él le encantaba que ella le leyera pasajes de los libros que le regalaba.


     Caminaba despacio, sin prisa, bajo el sol de una mañana de abril. Se paró delante de su lápida, que rezaba "Amada en vida y en la muerte". Se sentó en su silla plegable reservada.


     - Hola mi vida. Feliz día de los enamorados. Te he traído un libro que sé que te gusta, te lo regalé hace unos años. Vimos la película abrazados y lloramos juntos esperando que la protagonista abriera la puerta del coche. Esa noche me leíste el libro delante de una botella de vino. Ahora me toca a mí leerte:



       En la mañana del 8 de agosto de 1965, Robert Kincaid cerró con llave la puerta de su apartamento de dos habitaciones en el tercer piso de un edificio destartalado de Bellingham, en el estado de Washington. Bajó por la escalera de madera con una mochila cargada con el equipo fotográfico y una maleta, y siguió por un corredor hasta la puerta del fondo. Su vieja camioneta Chevrolet estaba estacionada en el espacio reservado a los residentes del edificio....

22 comentarios:

  1. Que bonito, amor verdadero. Muy bueno Maria!

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    1. Amor de toda la vida. Amor verdadero. Muchas gracias. Un besillo.

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    1. Me encanta dejarte sin palabras, viniendo de ti, significa más, porque para que tu te quedes callada... Un besillo preciosa.

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  3. Realmente precioso, María. Una historia de amor verdadero, de ésos que se tejen con buen hilo y duran para siempre. Muy adecuada para el día de hoy pero con tu propio significado, me ha encantado!! :)

    Besillos nocturnos.

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    1. Muchas gracias Julia, de vez en cuando viene bien escribir sobre el amor, y pensar en él, nos llena de vida. Y más cuando lo sentimos, que es más fácil de escribir. Un besillo.

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  4. Un bello y tierno homenaje al día de los enamorados.
    Un abrazo.

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  5. Muchas gracias Josep. Me han encantado tus palabras.

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  6. ¡¡Aíiix!! ¡¡María!!
    Te leí hace unos días, pero, desde el móvil, me fue imposible compantirlo... Yo creo que a veces a G+ se le va la pinza xD
    El caso... El caso es que leerte me ha hecho sentir un "no sé qué" super especial y mágico... Porque, aunque mis papichus no se conocieron así, inevitablemente me ha recordado a ellos *-*
    Mi mami se llama Esperanza y, mi papá, José, aunque, en la aldeina, a veces, lo llaman Pepiño...
    ¡Ha sido super tierno!
    ¡Muchos Besis Enormes! ;)

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    1. La verdad es que la forma de conocerse me la invente un poco, contando con historias de mi abuela que también se llama Esperanza, mi abuelo se llama Pepe. De ahí los nombres de mis protagonistas. ¡Qué casualidad! Me alegro de que te hiciera recordar buenas cosas y te haya hecho sentir buenas sensaciones. Un besillo guapa.

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  7. aissh!! sin plabras...hasta ganas de llorar,por qué no lo habia leido antes!:(

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    1. Es uno de mis relatos favoritos, ahora que no nos oyen los demás, y no se pueden poner celosos. El amor a través del tiempo. Un besillo.

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  8. Maravilloso, simple, tierno, simplemente cautivador como toda historia de amor debería ser. Acabo de descubrir su blog y me está fascinando. Saludos.

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    1. Bienvenido a mi rinconcito. Me alegro de que te guste. Me encanta el día 23 de abril, siempre lo he asociado con el amor. Y aquí lo he fusionado.
      Un abrazo, y espero verte más por aquí.

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  9. Un bello amor que perdura en el tiempo hasta que la muerte los separe. Precioso homenaje para este dia. Un abrazo

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    1. Muchas gracias. Me encanta el 23 de abril. Es uno de mis días especiales.
      Un besillo.

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  10. ¡Pero cómo me perdí este post! Un caballero que lee El Arzipreste de Hita y siendo ya viudo le lee Los puentes de Madison a su amada, madre mía, la perfección existe.
    Me ha encantado, ayyyy esos tiempos en los que la amiga iba de carabina, lo has descrito genial, me encanta.
    Besos y feliz día del libro.

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    1. Ayyy está un poco inspirado en las historias que me contaba mi abuela cuando mi abuelo quería conquistarla.
      Si la perfección existe.
      Un besillo.

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  11. Es bonito recordar una historia tan verdadera de antaño para un dia como hoy. Un abrazo

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    1. Muchas gracias Mamen. Me alegro de que te haya gustado. Creo qeu la has leído un par de veces ya, jejeje.
      Un besillo.

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  12. Respuestas
    1. Muchas gracias, me alegro de que te haya gustado.
      Un besillo.

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