13/3/15

Frases de niños, mis hijas.


      Tengo dos hijas pequeñas que me llenan el día con sus juegos, sus besos llenos de baba y sus risas. También con sus enfados, sus llantos y sus pataletas. Ellas son lo mejor de mi mundo, y con solo cuatro y dos añitos me hacen reír como nadie.


     Hoy os quiero compartir alguna de esas frases que me han hecho reír. Llevo ya tiempo escribiéndolas para que no se me olviden y poder contárselas a ellas algún día.


     Empezare por mi hija mayor, con solo cuatro años tiene la memoria de un elefante y me pregunta por montones de cosas, a las que la mayoría de veces no le encuentro respuesta.



      Hace ya un par de años, mi hija mayor, con dos años y poco, ya hablaba muy bien, se le entendía perfectamente, así que cada día cuando salía de la guardería le preguntábamos como se lo había pasado, y ella nos relataba sus vivencias escolares. Un día que su padre venía a recogerla también, le preguntó cómo le había ido, y ella ni corta ni perezosa le contestó:


     — Muy bien papa, ¿Y tú, te lo has pasado bien jugando con tu jefa?


      No podíamos parar de reír.


      Otro día más mayor ya, con unos tres años, fuimos a comprarle unos zapatos. Cualquier madre o padre de un niño pequeño sabrá que las zapaterías son nuestro segundo hogar. Pues bueno, mi hija se sienta en el sillón, y justo al lado se sentó un señor. Mi hija lo miró y me pregunta, en plan bajito (en plan bajito para un niño, que es cómo hablar normal para un adulto):


      — Mamá ¿por qué no lleva pelo ese señor?


      Tierra trágame. Menos mal que el señor tenía buen sentido del humor.


      Estas Navidades mi hija estaba muy interesada en el orden de los Reyes Magos, yo le explicaba que Melchor era el primero, después Gaspar y por último Baltasar, a lo que ella me contestó:


      — Mamá ¿Quién es Baltasar? ¿El más pequeño? ¿Por eso va el último?


      Ese fue su razonamiento, que yo no corregí, ¿alguien sabe de verdad por qué es así?


      Uno de esos días en los que ella se levantó antes que la hermana, estábamos las dos sentadas en el sofá viendo dibujos abrazaditas (no desaprovecho ningún momento en el sofá para abrazar a mis hijas). Y mi hija me dice:


       — Mamá, no le digas a nadie que soy tu favorita.


      Me gustaría saber en que estaría pensando para decirme aquello. Yo la abracé más fuerte y le dije "no cariño".


     Hora de cenar:


     — Cielo, ¿quieres croquetas para cenar?

     

     — Sí, quiero croquetas de las normales.


     Aún no sé cómo son las normales y qué diferencia hay con las que no lo son.



     Jugando a los papas y a los mamas, le digo:


     — Voy a dormir y como los papas roncan yo ronco también.


     — Pero tú eres un papa especial que no ronca, ¿vale?


     La primera vez que gane un premio literario en este blog me hizo mucha ilusión. Y como empecé este blog por mi hija mayor, que me dice siempre que ella quiere ser escritora como mama. Pues me acerqué a ella muy contenta y le dije:


      — Princesa, he ganado un premio como escritora.


      — Jooo yo también quiero ¿por qué yo no puedo escribir?


      Me dio mucha penita, y le dije que pronto aprendería y que podría escribir todos los cuentos que se inventaba.


       El otro día, mirando que me voy a poner para salir, con el armario abierto, viene mi hija y me pregunta:


     — Mamá ¿qué haces?


     — Estoy viendo que ponerme.


     Ella toda convencida y con su cara de "enterailla", me dice:


     — Mamá, pues algo que rime, algo que rime.


     Cuando vamos en el coche es cuando mi hija tiene más peligro a la hora de preguntarme, no sé si es que el paisaje la inspira y le da vueltas a su cabecita.


     — Mamá, papa tiene los dientes amarillos de fumar ¿verdad?


     — Sí.


     — Pues yo le digo al abuelo que no se fuma y no me hace caso y papa tampoco me hace caso.


     Silencio


    — Mamá ¿por qué los hombres son tan malos?


     No le contesté. Me dejó tan a cuadros que no tenía respuesta para eso.


     Mi hija pequeña, con tan solo dos años ya impone su personalidad en la casa, siempre está feliz y su sonrisa me vuelve loca. Ella es más pequeña y tiene una lengua de trapo importante, para la que a veces tiro de mi traductora simultánea: su hermana. Con lo que aún no tiene tantas frasecitas, pero se todo andará.


     Un día, estábamos mi hija mayor y yo en el salón, ella, que es muy independiente, estaba en su cuarto jugando. De pronto viene al salón y dice:


     — Te quiero.


     A lo que yo también contestó: 


    — Yo también te quiero.


    Así que se viene muy enfadada hacia mí y me dice:


    — No, no, no. Quiero a la tata.


    Yo no pude hacer otra cosa que reírme.


    Viendo un libro con imágenes de animales, mi hija mayor me pregunta:


     — ¿Esto qué es?


     Mi hija pequeña le contesta:


     — Un pato.


    — No, es un pelícano. — Les aclaro.


    Y mi hija mayor, le acerca la cara a su hermana y le dice:


    — Un pelicáno. — No, el acento no está mal puesto, es así como ella le pronunció el nombre a su hermana.


     Estas son algunas de las frases, preguntas e incluso situaciones incómodas que me regalan mis hijas. La verdad es que me hacen reír muchísimo. Es muy probable que no os hagan la misma gracia que a mí. Pero claro, yo soy su madre, y ya sabemos que para las madres nuestros hijos son los más graciosos, los más guapos y los más inteligentes.



4 comentarios:

  1. Hola!!!!!!!!
    Ya el otro día en mi post de frases de niños me habías comentado las dos primeras y me reí un montón. Me ha encanado la de por qué los hombres son tan malos, es genial. Me gusta mucho leer estas cosas, me r´´io un montón. Un besín.

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    1. Hola Marigem. Llevaba tiempo queriendo escribir sobre esto y tú me ayudaste un poquito. Y es que los niños son una constante fuente de sabiduría. Un besillo.

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  2. Los peques!! Yo tengo todas esas risas con mi nieta que es una charlatana y tiene muchas ocurrencias de esas que cuando la llevas a algún sitio tienes que decir: ¡Tierra, Trágame! jajajaja. Hace muy poco me ha dicho que ella tiene tres madres, su mamá, yo, y la Virgen María. Me la como entera!!! Sabes? el último es el pequño en la fila de entrar en la guardería o en el colegio (aunque muchas veces se invierte y el más peque es el primero) Las croquetas normales suelen ser las que llevan menos pedacitos, porque a los mayores nos encantan con cuantos tropezones mejor, pero a los niños les gusta mucho más bechamel o la masa del pucherito. Besitos guapa. Como siempre, me ha encantado leerte. Ah, los hombres son muy malos porque no obedecen a lo que ella pide. Pide que no se fume y siguen fumando etc. No hay más maldad que esa. Son un encanto.

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    1. La verdad es que es para reírse con las cosas que tienen. Es una pena que crezcan tan rápido. Un besillo Mercedes.

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