28/2/15

Nuevas tecnologías y niños


     No sé hasta qué punto hemos llegado con las nuevas tecnologías. Ayer era fiesta aquí, en mi comunidad, por el día de Andalucía, en los colegios. Con lo que por la mañana, después de hacer algunos recados, me lleve a mi hija de cuatro años al parque a que disfrutara un poco. Acompañada también por el buen día que hacía, sin viento, sin lluvia y con un solazo increíble.



        El parque, como suele suceder en estos días, estaba lleno de niños. Lo que no me hubiera imaginado cuando llegue es lo que vi. Mi hija enseguida se puso a jugar, y yo me puse en un banco que había a la sombra donde la observaba perfectamente. Al lado de mi banco había otro, donde se sentaba un abuelillo con el que parecía ser su nieto de unos siete años. El abuelillo observaba a los otros niños jugar, mientras su acompañante centraba su mirada en una Nintendo o algo parecido (no estoy muy versada en esas maquinitas).


      Yo no podía dejar de observarlos, mis ojos se iban constantemente a mis vecinos de al lado, sin dar crédito a lo que veía. ¿Cómo era posible que un niño de esa edad no quisiera jugar en los columpios? Un día después, y no puedo asimilar aquella escena pintoresca.


      Esto me pasó este verano cuándo decidimos ir a veranear a un hotel de estos con todo incluido. Una semana de relax, donde mis hijas podían disfrutar de piscina todo el tiempo que quisieran. En fin, una de las primeras veces que fuimos al comedor, me di cuenta de una cosa. Mis hijas eran las únicas niñas de todo el recinto que se levantaban de la mesa continuamente. Teníamos que estar llamándoles la atención en cada momento. Mi hija que aún no había cumplido los dos años no quería trona, así que imaginaros con qué facilidad se levantaba de la mesa. Y mi hija de cuatro años estaba viviendo una aventura, y solo quería ir ella a por los platos, a por los yogures, a por los cubiertos,... a por lo que fuera.


       Pues bien, visto lo visto me fije en las demás mesas, estaba cogiendo un trauma, porque pensaba que mis hijas eran unas maleducadas, y no sabíamos manejarlas. Pero entonces me di cuenta de lo que ocurría a mi alrededor, niños sentados a las mesas desde bebés hasta ya mayores con cacharros tecnológicos como platos, móviles, tabletas, videojuegos, lo que sea que los mantuviera sentados a la mesa. Mientras sus padres comían tranquilamente, y poco a poco les iba dando bocados a sus hijos. 


        Y entonces pensé, que mis hijas solo eran dos niñas normales de su edad que tienen sus inquietudes y su curiosidad, y que a nosotros como padres nos correspondía el trabajo de enseñarles cómo comportarse en la mesa. Que es un trabajo arduo y difícil, sí, pero son nuestras hijas y nos corresponde a nosotros como padres que el día de mañana sean personas de provecho (frase de mi abuelo).


       No es una crítica a la educación de los hijos de los demás, cada uno puede seguir el método que quiera para enseñar a sus hijos. Yo personalmente siempre he estado en contra de darles de comer a mis hijas con la televisión encendida. Pero esa es mi forma de ver las cosas, y como siempre digo, no tiene que ser la correcta.


      Ahora sí, lo que no me entra en la cabeza es que un niño prefiera estar sentado con una maquinita delante de un parque lleno de columpios y de niños para jugar.


4 comentarios:

  1. Hola!!!! Opino exactamente igual. Yo siempre he sido bastante tajante en esas cosas, y cuando mis hijos eran pequeños y los llevaba al parque-playa-merendero o lo que fuera estaba prohibido llevar ninguna maquinita, esas quedaban en casa y para cuando yo dijera.
    Muchos niños no juegan a otras cosas porque los padres les dan directamente un cacharrito de esos y no les enseñan nada más. Recuerdo que una vez hace muchísimo llevé una comba al parque y enseñé a las niñas algún juego y fue un éxito. Al principio solo querían jugar los míos y otra niña, y nos pusimos a dar las madres para que pudieran saltar, y al cabo de un rato estaban todos los niños jugando, les enseñamos a dar y estuvieron esa primavera jugando a la comba.
    Y en casa igual, en la mía por semana las consolas estaban guardadas y los días que se hacían tardes caseras(tengo varias entradas de esto en el blog) preparábamos comida, hacíamos experimentos(el volcán que entra en erupción siempre les gusta), preparábamos obras de teatro o simplemente dibujábamos.
    Es más, cuando sabía que me tocaba ir lejos con las sillitas y se iban a cansar de estar sentados en lugar de tirar de consola o darles mi móvil(son mayores pero ya había móviles) les compraba un cuento de pegatinas de esos muy fáciles y les mantenía entretenidos o jugábamos al veo veo.
    Ahora que son mayores estoy contenta porque no están enganchados a ningún juego, son creativos(En carnaval improvisaron disfraces en nada) y además en lugar de ir por ahí de botellón han ido buscando amigos afines y hoy sábado una se va ir a patinar junto al mar y luego a hacer una tarde de chicas a un bosque cercano habilitado para ello,van a preparar cosas de comer y a contar historias e inventar cuentos y él se va con sus amigos a otra parte del bosque a jugar a juegos de mesa y a escribir historias, que quieren inspiración. A lo mejor el plan no mola tanto como el botellón, y también les puede pasar algo pero al menos son chicos sanos.
    Vaya rollo te meto, me he desviado, pero la historia del comedor del hotel me recuerda a mis hijos, que eso de ir a servirse, aunque fuera un poco de pan era le no va más. Seguro que tus hijas son lo que yo llamo niñas-niñas, que es lo que tienen que ser y no hay nada malo en que se levantan si vosotros les vais explicando como tiene que comportarse, yo creo que lo hacéis genial. Un besín.

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    1. Son buenas opciones las que me cuentas para entretener a los peques, tengo que sacar tiempo para poder echarle un vistazo más a fondo a tu blog, que la verdad es que pones cosas muy interesantes. Un besillo y gracias por pasar por aquí.

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  2. Mucho me temo que estos son los tiempos que nos han tocado vivir: niños que prefieren maquinitas a un día de parque y padres que quieren descansar y "enchufan" a sus hijos a lo que encuentran para que los dejen en paz y no molesten. Yo no tengo hijos, a mí no me afecta en absoluto, pero desde luego me llama la atención.

    Interesante tema, María, daría para mucho debate.

    Un abrazo!!

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    1. Si que es un tema para debatir, porque aunque muchas madres y padres reniegan de la televisión y de las maquinitas, en la privacidad de las casas es otro tema... Un abrazo guapa, y gracias por pasarte.

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