25/2/15

¿Me quieres?


      Nunca he entendido esa necesidad que tenemos los humanos para preguntar si nos quieren. Y sobre todo, nunca he entendido esa típica pregunta que se le hace a los niños de ¿a quién quieres más, a tu padre o a tu madre?


       Como hija de padres divorciados, esa pregunta siempre me ha dado rabia, por ser fina y no decir algo más fuerte. Yo no he sido una de esas niñas traumatizadas que aparecían en las películas americanas de los 90. Niñas a las que se les acababa el mundo por la separación de sus padres. Aparte de que yo solo contaba con la edad de seis años cuando mis padres decidieron separarse, y que al principio, como cualquier niño de esa edad, el cambio me costó un poco. Pero creo que lo fui llevando bien. 



      Ya de adolescente, cuando decía que mis padres se habían divorciado, mis interlocutores me miraban con cara de pena y me decían "lo siento". Parecía que les estaba contando que me estaba muriendo de alguna enfermedad incurable. Seguramente, por este motivo, no he soportado nunca esa típica pregunta de ¿a quién quieres más?


        Cada vez que me la hacían a mí de pequeña, era como a una invitación para elegir a uno de los dos, dejando al otro solo y desamparado, o eso me parecía a mí en mi cabeza. Por eso ahora de mayor, cuando oigo esas preguntas cerca de mis hijas, desvío el tema. Y no porque me de miedo que mi hija no me elija a mí. Porque me encanta que mis hijas nos quieran a los dos, a su padre por ser su padre y por sus vivencias con él, y a mí, por ser su madre, con todo lo que ello conlleva.


       Mi hija de cuatro años ha empezado a preguntar a todo el mundo, que si la quieren. No sé si es un acto de inseguridad, y necesita saber que tiene gente a su lado, o es una fase que se le pasará con el tiempo. El caso es que se pasa el día preguntándole a su hermana de dos años que si la quiere. La pequeña que tiene un poco de Lucifer en sus venas, le contesta que no, y que la deje en paz. Algo que aprovecha mi hija de cuatro años para hacerse la mártir y decir hasta la saciedad que su hermana no la quiere.


      El otro día salió del colegio diciéndome que le había preguntado a sus amigos que si la querían, y todos le habían dicho que no. Así que visto hasta donde llegaba el comportamiento obsesivo de mi hija de cuatro años decidí hablar con ella.


      Me senté con ella y tranquilamente le expliqué que esas cosas no se preguntan, que ella tiene mucha gente que la quiere que se lo demuestra jugando con ella o dándole besos y abrazos como papa y mama. Y que su hermana a pesar de ser de lo más chinchosa, también la quiere mucho, porque ella es su hermana mayor.


      No sé si la deje muy convencida, pero me dio que pensar sobre esa necesidad de sentirnos amados, y sobre todo, de esa necesidad que tiene el ser humano de saber a ciencia cierta que nos quieren.




6 comentarios:

  1. María me encantan tus escritos, claros, sinceros y sentidos, este no es una excepción, gracias y un enorme abrazo!

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    1. Muchas gracias Edgar. Me alegro de que también te gusten mis reflexiones de madre. Aunque sean un poco caóticas a veces. Un abrazo.

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  2. Yo he odiado también siempre esa pregunta. Mis padres no estaban separados pero eso no significa que tuviese que elegir, y me hacían la pregunta muy a menudo.
    Y respecto a la niña, no creo que pregunte por inseguridad, seguro que se siente muy querida, imagino que será una etapa o quizás lo ha oído en el cole. Un besín y me ha gustado el escrito, me hizo pensar.

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    1. Marigem, me alegro de que te haya hecho pensar. Supongo que será una fase que tiene mi peque, a veces les damos demasiadas vueltas a lo que les pueda pasar, y luego nos damos cuenta de que ellos no le dan tanta importancia. Un besillo guapa. Y gracias por pasarte.

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  3. Jajaja jajaja jajaja!! Me ha encantado lo de Lucifer!!! Pobrecilla, no es tan mala!!

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    1. Tu que vas a decir tita, que las ves siempre con buenos ojos. Un besillo y encantada de verte por aquí.

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