4/1/15

Preguntones

     Tengo una persona a mi lado que siempre me dice que a los niños de ahora les preguntamos demasiado, y no puedo evitar darle la razón.

     Ayer fui al centro comercial yo sola, sin niñas, a terminar de hacer compras navideñas. Aparte de lo evidente, de lo tranquila que iba, sin niñas todo se ve desde otra perspectiva. Y no puedo evitar fijarme en los demás padres y madres que van con sus hijos, con esas caras de desesperación, de paciencia infinita. Porque seamos claros, a un niño un centro comercial no es que le guste mucho, y te lo demuestran con creces.



     A lo que iba, que me voy por las ramas. Iba yo paseando, si si, paseando, increíble pero cierto, lo siento no lo puedo evitar, es que me emociono de solo pensarlo. Iba yo paseando cuando paso por al lado de una madre que le pregunta a su hijo, que no tendría más de cinco años: "¿Y no prefieres subirte mejor en el otro caballito?"


     Y yo me digo, ¿Cómo?, ¿Qué tipo de poder le estamos dando a nuestros hijos? ¿Ellos son los que deciden ahora? Cuando yo era pequeña mi madre jamás me hacía esa pregunta. Si no me podía subir en un caballito porque era más caro o por lo que sea, ni me preguntaba, tenía una opción y eso es lo que había.


     También es verdad que antes no había tanta oferta como existe ahora, ahora hay muchísimas cosas que antes no teníamos. Cuando mi madre quedaba para tomar unas tapas, íbamos al bar que ella elegía, sin pensar si había un parque fuera o si había espacio para que nosotros pudiéramos jugar libremente. Nos sentaban en una mesa y allí tenías tú que ingeniártelas con servilletas y palillos para hacer algún juego divertido. Ahora vamos sobrecargados de juguetes para que los niños no se aburran, y decidimos donde comer en función de si hay parque cerca, o tienen algún espacio para que los niños jueguen.


      Les damos demasiado poder a los niños, y sin darnos cuenta ellos son los que rigen nuestras vidas. Hacemos y deshacemos en función de lo que ellos quieran. Y creo que en eso nos equivocamos, nos hemos ido al lado opuesto, ni una cosa ni la otra. Tendríamos que buscar un término medio, y darnos cuenta de que los adultos somos nosotros, y aunque valoremos su opinión, la última palabra debe ser nuestra. Aunque muchas de esas veces sea lo que ellos quieran. Porque son nuestros hijos, y los queremos más que a nada en el mundo, y por eso vamos a pensar siempre en lo que es mejor para ellos. Pero quitémosles un poco de ese poder que les hemos dado. Al fin y al cabo son niños.




2 comentarios:

  1. Hola!!!
    Yo creo que es lo que dices tú muy bien, no sabemos encontrar el equilibrio, no estoy de acuerdo con lo que se hacía antes(confieso que mis padres si me dejaban elegir dónde ir y qué hacer y yo no salí nada caprichosa) pero dejarles que decidan todo tampoco es plan, hay que buscar el equilibrio, aunque es difícil, muy difícil.
    Un besín.

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    Respuestas
    1. El equilibrio es difícil, pero nosotros como padres debemos intentarlo. Un besillo guapa.

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