24/1/15

Mamá desbordada

   Aunque mi hija tiene cuatro años, veo en ella gestos y actitudes de una persona mayor. Llevamos una temporada bastante horripilante, donde lo único que sabe decir es "no" y "déjame en paz". Todo ello aderezado con los llantos constantes y con los "quieres más a mi hermana que a mí" en sus distintas versiones.


      Mi paciencia, ya escasa de por si, flaquea a marchas forzadas, y donde antes encontraba ideas, donde antes buscaba soluciones, ahora todo permanece en blanco. Me resulta difícil ignorar sus constantes enfados y aunque vaya donde vaya, y lea donde lea, siempre me den esa solución infalible, para mí no siempre funciona, o no siempre la puedo aplicar.


      Para que entendáis mi situación, mi mayor problema es la hora de entrar en el cole. Mi hija hace lo imposible por ser el centro de todas mis miradas. Se enfada con sus amigos, no se quiere poner en la fila, y llora y se acomoda en un rincón del patio mirando a la pared. Yo consigo ignorarla hasta que llega la hora de entrar a clase. La llamo, como el que oye llover, la vuelvo a llamar, puedo oír los grillos de fondo. Me acerco a ella y le digo que se ponga en la fila, "no quiero, déjame en paz, estoy enfadada", son algunas de sus contestaciones. A veces la pongo yo, otras la intento convencer, pero ninguna de las veces se pone ella sola tranquilamente. 


     Sé que lo que intenta es llamarme la atención y que al final lo consigue, pero no encuentro ninguna forma de solucionar esto. Hubo un tiempo en el que utilice la famosa economía de fichas. No sé si sabéis lo que es, supongo que si porque ahora está muy de moda con los programas como supernanny. Pero por si alguien no lo sabe, se trata de elegir cosas que quieres que tus hijos mejoren, y con ellos buscar un premio que conseguirán si durante una semana cumplen los objetivos propuestos.



     Aquí tenéis un ejemplo:




   Durante varias semanas utilizamos esta herramienta. Pero se acabó cansando. Llegó un momento, en el que o no le interesaba el premio lo suficiente o yo no le hacía suficiente hincapié. El caso es que dejó de sernos útil. Y ahora volvemos a la misma situación. Como ya he dicho mis ideas se agotan y no sé si hay algo más que pueda hacer.



      El trabajo de ser madre, como siempre he dicho, es el trabajo más complicado que he realizado. Por eso nunca viene mal algo de ayuda de otras madres o de otras personas que no lo son y que tienen una imaginación desbordante o simplemente otro punto de vista.



      Así que desde aquí pregunto: ¿soy la única mamá desbordada? ¿Existen soluciones por ahí escondidas que no conozco?


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