12/1/15

¿Lo queréis ver?

    Este año mis hijas han hecho actuaciones de Navidad, cada una por separado. Y me he dado cuenta de lo que nos gusta al ser humano enseñar nuestras vidas. Grabamos todos los momentos importantes que podemos, e intentamos enseñárselo a todo el mundo que se pone por delante.

      Y eso es ahora, porque hace unos años quien tenía una cámara de vídeo era un privilegiado. Antes solo grababan unos cuantos, y lo único que veías en esas grabaciones era a un montón de gente conocida o no, saludándote con la mano y diciéndote hola.

Antes los americanos eran los reyes de los vídeos. Nos encontrábamos con programas como "Vídeos de primera", que se surtían esencialmente de ellos, que iban mucho más adelantados que nosotros. Fueron los primeros en grabar las graduaciones de sus hijos, las miles de caídas, los primeros pasos de sus bebés, las bodas, todo.

     Ya, cuando llegó la tecnología del móvil, los vídeos que puedes encontrar son muy variados. Cada persona se graba en pequeños momentos de sus vidas y las colgamos en las redes sociales para que todo el mundo disfrute de algo, que en realidad, la mayoría de las veces, les importa más bien poco.


      Y es que antes de que nuestra sociedad entrara en ese despunte de la tecnología, empezamos a copiar a nuestros vecinos del nuevo mundo. Grabábamos nuestras bodas y nuestras lunas de miel. Así que tenías que tener mucho cuidado de ir a visitar a algún recién casado, porque te enseñaba el álbum que pesaba lo más grande, el vídeo oficial de la boda, todos los vídeos anexados y ya el boom de los vídeos, las tomas falsas de la boda. Además de por supuesto el del viaje de novios.


      Después, llegó el momento de hacerles las ecografías a nuestros hijos. Y las nuevas tecnologías y los avances nos ofrecieron las grabaciones de nuestro feto en 3D. ¿Y quién no se iba a hacer una? Sinceramente yo no llegue a hacérmela, bastantes vídeos y fotos les hago ahora. Además me parecía un dinero bien empleado en cualquier otra cosa que seguro necesitaría en cualquier otro momento de las vidas de mis bebés. Pero si que he visto alguna, que sinceramente la podía haber grabado y haber dicho que era mia. Porque no sé si soy yo o es la realidad, pero yo no soy capaz de distinguir la nariz del padre o la barbilla de la madre.


     Por desgracia para mi compañero de vida, yo soy de esas personas a las que, extrañamente, les gusta ver esas cosas. Voy a las casas y pido los álbumes de boda, me trago los vídeos, todos, los que sea. Y me encantan. Él me mira resignado, e intenta poner buena cara. Yo me emociono con los vídeos y remiro los álbumes una y otra vez. E incluso hay veces que cuando los vuelvo a visitar reitero mi petición. "¡Pero si ya los has visto!" Y ahí es donde mi memoria de pez me da la excusa perfecta: "Pero ya no me acuerdo".


     Pero reconozco que entrados en la nueva fase de la tecnología, de las redes sociales, de compartir, compartir y compartir. No nos damos cuenta de que necesitamos guardar un poco de misterio para nosotros mismos. Y que no a todo el mundo le interesa como se comió mi hija la fruta la primera vez. Que por cierto, la tengo grabada minuto a minuto, durante la media hora que estuve intentando dársela. Está monísima. ¿La queréis ver?




2 comentarios:

  1. Tienes razón cuando recuerdo que nos visitabamos para ver las fotos de la boda. La familia, y amigos en casa. Se hacia el comentario de que guapa aqui que guapos en esa. Y al final estas reuniones terminaban en una merendola en casa de la pareja. Últimamente cuando acudo a una boda casi siempre no las veo y si veo alguna es porque las hemos sacado nosotros. Si veo alguna del álbum de los novios es porque la han subido a internet. Pero ya no se va las casas de los novios para ver las fotos. Creo yo que se va perdiendo el interés por ver las fotos. A mi me encanta ver álbum de fotos y si son antiguas mucho más. Un abrazo Maria

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    1. A mí también me encanta ver fotos antiguas, me paso la vida haciendo miles de fotos, y me encanta ver los albumes de la gente, y los míos también.
      Las fotos en blanco y negro tienen un algo especial que no tienen las demás.
      Muchas gracias por pasarte y comentar esta vieja entrada.
      Un besillo.

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