31/1/15

Conversaciones ajenas

    Ayer fui a comprar y en la cola de la caja donde iba a pagar detrás de mí se pusieron dos mujeres. Una estaba embarazada de unos siete u ocho meses.

       Yo tengo un gran defecto desde que tengo uso de razón, y es que cuando tengo al lado a alguien y puedo escuchar su conversación, lo hago. Incluso a pesar de escuchar conversaciones ajenas, tengo la virtud de poder seguir con la conversación con la persona que yo este, e incluso estar pendiente de alguna que otra cosa. A raíz de eso mi madre me puso el mote de María antenillas. Pero como siempre me decía ella "Tú, ver, oír y callar".



     En fin, estaba yo en mi cola con mis antenas dirigidas a las mujeres que tenía detrás de mí. La que estaba embarazada hablaba de que tenía otro niño, y que cuando era chico no había manera de meterlo en el parque, que tenía que estar todo el día con ella y que no la dejaba hacer nada. La otra madre tomó la palabra: "pues yo tengo una sobrina que la metías en el parque con sus juguetes y podía dormir varias horas seguidas, no molestaba para nada". La otra mujer le contestó que vaya suerte y que veríamos a ver cómo le salía el que tenía en la barriga.


      Me tuve que dar la vuelta y dejar de escuchar. "Eso me pasa por escuchar lo que no debo". ¿En qué mundo vivimos? ¿Tenemos hijos para dejarlos tirados en un parque? No es la primera vez que escucho esos comentarios. Me enajena ver a personas que tienen hijos porque es lo que toca, que no disfrutan de verlos crecer, no les acompañan a la hora de evolucionar.


     Y es que no entiendo a esos padres. Hace poco me dijeron otra frase que me llegó al alma: "Yo tengo hijos porque el día de mañana no voy a estar solo. Ellos me acompañaran en el hospital si estoy malo y me ayudarán en mis últimos años".


     Oigo a padres quejarse de sus hijos, cuando hay hijos que deberían quejarse de sus padres. Por eso cuando encuentro a gente por el mundo que decide no tener hijos valoro mucho su decisión. Existen personas que no les gustan los niños y son consecuentes con su forma de vida. No tienen hijos porque toca, para luego dejarlos abandonados en un parque. Son felices sin hijos y por eso ignoran las multitudes de voces metomentodos que les incitan a que tengan hijos con frases como se te va a pasar el arroz o como os vais a quedar solos en el mundo.


       Así que sí, me indigno con estas cosas. Me encanta disfrutar de mis hijas, ver el tiempo como pasa volando por ellas, y descubrir que me queda poco tiempo de disfrutarlas como bebés. Reírme con sus ocurrencias y llorar con sus golpes, disfrutar de cada segundo a su lado y desesperarme con sus rabietas. Eso es vivir con mis hijas. Y ese es mi motivo para tenerlas. No digo que sea el más lícito, simplemente es el mío.





2 comentarios:

  1. Completamente de acuerdo. Dios da barba a quien no tiene quija decía mi abuelo que era sabio. Me apena que algunas mujeres no puedan concebir. Y que otras crien a los hijos. Como si fueran arboles que solo hay que regar de cuando en cuando y ya esta.

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    1. La verdad es que parece un poco injusto que haya gente que no sepa disfrutar de sus hijos habiendo otra que no tenga ni la opción de tenerlo. Si, tu abuelo era muy sabio.

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