25/12/14

Mi más mejor amiga

     Hoy me he levantado navideña. De esos días de resaca de la exaltación de la amistad. Después de una noche casi sin dormir me enfrento a una página en blanco, y lo que es peor, a una mente vacía carente de ideas que plasmar. Así que he decidido hablar de un tema recurrente en Navidad.

     Cuando somos pequeños nos encanta tener montones de amigas y de amigos. Yo veo a mi hija mayor que me habla todos los días de sus amigos, de todos los que tiene. Incluso mi hija de dos años no para de nombrar a sus amigos de la guardería. Ellos necesitan tener muchos amigos, incluso cuando no tienen el concepto de cantidad muy claro. Mi mayor me dice: "Mama, yo tengo cuarenta amigos ¿Eso es mucho?". "Si hija, eso es mucho".



     Los adultos, sin embargo somos un poco más sibaritas. Nosotros no decimos en el momento de conocer a alguien que es nuestro amigo. Somos un poco más selectivos. Un ejemplo de ello lo tengo en un amigo que nos tiene a sus amigos clasificados: los amigos de salir, los de jugar al baloncesto, los de ir al campo,... Yo no lo llevo a ese extremo, pero sí que es verdad que algunos amigos los quieres para unas cosas y a otros para otras.


     Si tengo un problema con mis hijas, llamo a una, si quiero hablar del colegio, me surge otro nombre, si quiero tomar café,... bueno si quiero tomarme un café con cualquiera de mis amigas me apetece. 


     Pero sí que es verdad que siempre hay una o dos de las que siempre te acuerdas, esas que mi hija llama su más mejor amiga. Y es que yo ya no pongo etiquetas a mis amigas, pero los niños si necesitan a su mejor amigo. Creo que les da estabilidad y autoestima. Les hace sentirse seguros saber que tienen a su constante con ellos. 


     A mí me encanta ver a mi hija con su más mejor amiga cogidas de la mano y contándose confidencias, mientras se ríen. Para ella su amiga es muy importante, y aunque no siempre juega con ella, y juega con más niños, y conoce amigos nuevos, siempre tiende a su más mejor amiga.


     Y lo mismo nos pasa a los adultos. Conocemos mucha gente en la vida, hacemos amigos nuevos por el camino. Hay algunos que los conoces desde que casi no tienes uso de razón, y hay otros que los conoces de hace cinco minutos. Algunos que se pierden por el camino, y no sabes cómo, y otros que haces que se pierdan. Pero siempre hay alguno o algunos, que son nuestros más mejores amigos.


     Una de las cosas que me gusta inculcar a mis hijas es que tiene que saber tratar a sus amigos, que no siempre se tiene que hacer lo que ellas quieran, y que tienen que dejarles espacio para que ellos también exploren. Es difícil de entender para ellas que sus amigos no siempre quieran jugar con ellas, o a lo que ellas quieran. Pero sé que con el tiempo entenderán y sabrán apreciar sus diferencias. Y sabrán que habrá tiempo de estar con unos y con otros, e incluso de estar solas. Aunque sé que siempre tendrán a su más mejor amiga.




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