21/12/14

He dicho que no

     El otro día una amiga mía muy sabia, me dijo algo que me dio que pensar. "Les decimos no a los niños por inercia". Tenía toda la razón del mundo. Yo, personalmente, he llegado a un punto en el que le digo a mi hija no a todo.

     - Mama ¿Puedo...? 


     - No



     Y así por todo lo que me pide, sin darme cuenta de que a veces le digo que no ya por inercia, y lo que me ha pedido no es tan descabellado como para que lo haga. Leí hace poco un blog de otra madre que decía que su hija se tomaba tiempo para ver las cosas y que ella siempre le estaba metiendo prisa, sin darse cuenta de que su hija solo estaba disfrutando de las cosas.


     Básicamente es lo mismo. Los niños aún no han vivido lo que hemos vivido nosotros, tienen su manera de disfrutar las cosas, porque para ellos todo es nuevo. Así que he decidido moderar mis noes. Quiero que mi hija disfrute de todo lo que tenga a su alrededor. 


     A los niños hay que ponerles límites, tienen que saber lo que está bien y lo que está mal. Pero ellos también tienen que descubrir por sí mismos lo que les puede hacer daño, lo que les gusta y lo que no les gusta.


     Es difícil educar a un niño y saber cuál es el momento exacto para negarle algo, o para regañarle por algo. Es difícil aprender que es lo más importante y que es lo que tenemos que dejar que él haga por sí mismo. 


     Ahora estamos bombardeados por programas en la tele como supernanny o hermano mayor. Padres que tienen problemas con sus hijos porque no saben cómo controlarlos. Todos tienen una tónica en común y es que los padres no han sabido ponerles límites a sus hijos.


     Y ahí está nuestro miedo, de no saber si vamos a saber controlar a nuestros hijos, por eso abusamos del no. Lo usamos para todo. Hay veces que le he dicho a mi hija que no y luego me he dado cuenta de que era una tontería, que podía haberle dicho que sí y no habría pasado nada. 


     Tenemos también la presión social, esas personas que nos miran escrutadoras mientras dejamos a nuestras niñas saltar en los charcos o subirse a un banco a saltar, o que anden por un filo,... o cualquier hecho reprobable. Con lo que les decimos que no.


     Nosotros salimos a la calle perfectos, con sus vestidos y leotardos impolutos, y cuando llegan sus rodillas están negras, e incluso algún leotardo ha llegado con algún agujero, porque para mí ellas son niñas y no les he dicho que no se tiren al suelo. No me importa que la ropa se manche, no me importa que vayan por la calle y la gente las vea "monas". Mis hijas no van por la calle cogidas de la mano a mi lado, mis hijas van por la calle corriendo, subiéndose a los bordillos y tirándose por el suelo. Creo que son felices, y aunque a veces me vuelven un poco loca, he decidido que es lo mejor para ellas.













3 comentarios:

  1. jeje, los niños estan hechos para jugar hasta no poder más, que disfruten!!

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  2. Claro que sí, tienen que ser felices. El otro día decía yo algo parecido en mi reflexión, ¿debemos dejar que los hijos decidan? Y creo que depende, pero debemos dejarles descubrir el mundo que está lleno de sorpresas. Un besito.

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    1. Tienes toda la razón, los niños tienen que ir descubriendo su mundo ellos solos, aunque con un empujoncito, mi hija mayor si no la ayudo no se arranca. Un besillo guapa.

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