16/12/14

Se me había olvidado...

     El otro día, como casi todos los días después de dejar a las niñas en el cole y en la guarde, me fui a mi casa. Quería lavarme el pelo y aprovecho las mañanas que no están las peques para darme una ducha un poco más larga y evitarme visitas continuas que me abren la cortina. Pero cuando llegué tenía tanto frío que decidí ponerme un ratito con el ordenador. Al rato suena el teléfono, no sé dónde lo he dejado, así que me levanto, sigo el sonido y lo miro:  


     ¡Tierra trágame! Era una amiga con la que había quedado esa misma mañana después de dejar a las niñas. Disculpa tras disculpa descolgué el teléfono mientras iba cogiendo el bolso y la chaqueta y salía por la puerta.


     Y es que yo no sé las demás mamas del mundo, pero yo empecé a perder memoria en mi primer embarazo. Y después de tener a mi segunda hija mi memoria se ha hecho cada vez más austera. 


     Abro el frigorífico y me quedo mirando el infinito mientras mi hija me grita desde el salón que vaya a darle cualquier cosa. Lo cierro en un vano intento de acordarme para qué lo he abierto y me dirijo a ver qué es lo que quiere.


     Llamo por teléfono a las personas y al segundo tono de la llamada ya se me ha olvidado para que he marcado su número.


     Y luego viene cuando alguien me dice: "Si te lo conté el otro día". Y por mucho que busco dentro de mi cabeza no me viene a la mente ningún recuerdo de algo sobre el tema mencionado.


     Creo que el problema de no acordarme de las cosas está en que mi mente va divagando de una cosa a otra durante todo el día. El cole de las niñas, que voy a hacer de comer, la ropa, la casa, que voy a hacer de comer, (este tema me ocupa gran parte de mi día),... en fin no paro de darle vueltas a todo, y todo eso mientras tengo a dos peques que se pasan el día cantando o peleándose, algo que hace que me concentre menos en las cosas.


     Es más, mientras estoy escribiendo esto, tengo de fondo a Dora la Exploradora, la mayor preguntándome como se escriben algunas palabras, y la pequeña cantando a voz en grito su último descubrimiento "Libre soy". Así que me digo, que ¿cómo me voy a concentrar si no tengo un segundo de silencio?


     He intentado arreglar mi mala memoria con agendas. Todos los años en septiembre me compro una, este año me la han regalado. Empiezo muy solicita escribiendo todo lo que tengo que hacer, apunto los cumpleaños,... En enero ya he dejado de escribirlo todo, y vuelta a empezar. Ya la agenda la utilizo para escribir cualquier cosa menos lo que tengo que hacer.


     Conclusión: mi memoria está fallando, necesito un spa para relajarme.




4 comentarios:

  1. Unas vacaciones en una playita del caribe....

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  2. Jajajaj, pues en mi caso la cosa ha ido a peor. Ahora es qué voy a hacer de comer que pueda adaptar a la vegetariana, cuando llamo a alguien tampoco recuerdo el motivo y no hace tanto metí la cartera en el congelador.
    Y claro, las preocupaciones son peores, cuando mis hijos salen por ahí y encima no van juntos(salen mucho juntos pero no siempre) ando loca mandando wasap a los dos y preocupada por todo.
    Jejejej, te he imaginado perfectamente con Dora y la niña preguntando. Un besito.

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    1. Ayyy lo de llamar a alguien y no saber porque a mi también me ha pasado. Y también llamar a alguien y mientras está sonando el tono, volver a mirar el móvil para saber a quien estoy llamando. MI cabeza no es lo que era... Un besillo.

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