28/6/17

Wifi, el mayor enemigo de un escritor



                Escribir es una tarea de concentración, de letras escritas al son del ritmo que marcan las musas. El problema está cuando las musas se han ido a tomarse un baño en la playa con este calor, o prefieren las historias de otro escritor, porque las tuyas ya les aburren. Cuando esto pasa es malo, malo.

27/6/17

Desahogo literario



                El hombre salió a la calle con aspecto de llevar algo oculto bajo la gabardina...

                — ¡Mamá!

                — ¡¿Qué?!

                — ¡Tráeme agua!

                — ¡Cógela tú que estoy trabajando!

                Silencio...

                Ocultó su rostro bajo el sombrero y empezó a caminar. Miraba todos los escaparates a su paso, solo el reflejo de lo que pasaba detrás de él. Nadie lo seguía...

                — Mamá he pensado que tienes que pintar las paredes de morado.

                — Muy bien.

                — Pero todas las de la casa.

                — Genial. Cielo estoy trabajando, necesito que juegues con la hermana y me dejéis un ratito.

                — Vale mamá, pero dame un beso.

                Mil besos después...

                O eso pensaba él, a lo lejos una sombra seguía todos sus movimientos.

                — ¡Mamá la hermana no pone «Juan y Tolola»!

                Silencio...

                La sombra se acercó a él en un callejón oscuro y disparó, una vez y otra,...

                — ¡Mamá!

                ...y otra, y otra hasta vaciar el cargador.
  
             

23/6/17

9 Consejos para salir airoso de una Feria del libro cuando eres el último mono



                Acabas de terminar tu primer libro, te lo han publicado y no puedes parar de abrirlo y sentir ese olor fresco en tu nariz que hace que te suba un cosquilleo desde el estómago que te hace dar grititos de alegría.


22/6/17

Un viaje de muerte



                Llevo mucho tiempo aquí. No sé contar los días, pero se ha hecho de noche y se ha vuelto a hacer de día. Una y otra vez. Estamos muy apretados y mojados, pero nadie protesta. Solo un bebé a mi lado que no para de llorar. Yo intento que se calle porque hay un hombre que lo mira mal, está enfadado. Casi todos están enfadados o demasiado cansados para enfadarse.

                Nos movemos mucho, las olas no nos dejan. Al principio me mareaba, nunca había visto el mar, pero ahora no lo quiero volver a ver más. Mi madre me abraza, estoy tiritando porque tengo frío, ella intenta darme calor, pero también está mojada. Llora en silencio para que no la oiga. Yo no la miro para que se crea que no me doy cuenta.

                Me susurra canciones al oído para que me duerma, yo lo intento, el cansancio me vence. Sigue siendo de noche cuando me despierto. Mi madre sigue abrazándome, pero no me habla, no llora, sus brazos no son tan fuertes. Cojo sus manos heladas para que no me suelte. No quiero que se vaya, aunque sé que ella ya se ha bajado de la barca.

                Empiezo a oír ruidos, otro barco se acerca, nos tiran cosas naranjas y todos se las ponen, yo no me muevo hasta que la mujer que tiene el bebé se da cuenta y me pone ese chaleco que dice que me salvará la vida. Me separa de mi madre y yo me pongo a llorar. No quiero que me la quiten, quiero estar con ella. No quiero dejarla.

                Todo sucede muy rápido, hay gente que se ha tirado al agua, y gente que espera a que los saquen de allí. Alguien me coge y me tira hacia arriba para entrar en esa barca más grande. Una mujer se acerca a mí con una manta brillante y me la echa por encima mientras me sonríe. Yo no dejo de llorar, la mujer me abraza, está calentita, pero no es mi madre. Me habla raro, no la entiendo, yo solo quiero escuchar a mi mamá cantándome al oído, aunque esté mojada, aunque esté fría.


Un viaje de muerte

21/6/17

Una noche tranquila

                Las luces de la casa están todas apagadas. Ni un ruido, salvo los escasos coches que pasan por la carretera a la que da mi ventana. Yo estoy tumbada en mi precioso sofá impoluto que me costó una pasta. Hoy toca noche de miedo, así que sofá, palomitas y manta. La película va por la mitad cuando suena un mensaje en el teléfono.

                No lo miro, pero suena otro detrás, y otro y otro. Esta es mi amiga Eva que no sabe escribir una frase en un solo mensaje. Paro la película y miro el móvil con un suspiro de desesperación ¿Por qué no la dejarán a una tranquila? Debería apagar el teléfono o quitarle el sonido, pero no puedo evitarlo, al final la curiosidad me puede.

                Efectivamente es Eva, preguntándome que hago y contándome algo de un absurdo programa que está viendo en televisión. No veo los programas de televisión, así que no sé de lo que me está hablando.

                Le digo que estoy viendo una peli de miedo y dejo el móvil al otro lado del sofá. A los dos minutos y tres chillidos después de la protagonista asustada, vuelve a sonar el móvil. Es Eva de nuevo, pero no lo cojo. A los más de diez pitidos del móvil más tarde, decido contestarle para decirle que me deje en paz.

                Otra vez me habla de ese reality y de que está pensando en apuntarse y me amenaza con venir. No le hago mucho caso a toda la explicación que me da y le digo que sí que se apunte, y que me deje en paz que estoy viendo una película, que mañana tengo que madrugar y no voy a acabar hasta la una.

                Parece que lo entiende, porque deja de mandarme mensajes. Sigo viendo la película hasta que diez minutos antes de acabar suena el timbre de casa. Instintivamente miro el reloj. Va a ser mi vecino que otra vez se ha dejado las llaves dentro y quiere mi copia. No creo que Eva se haya atrevido a venir al final.

                Cuando miro por la mirilla, la veo a ella. Abro la puerta exasperada y cuando le voy a echar el rapapolvo del siglo, acerca un trapo a mi boca y cierra tras de sí con un portazo. Antes de caer redonda al suelo oigo un perdón, y no sé qué de un programa de televisión. Tendría que haber prestado más atención.


20/6/17

Te conjuro



                Te espero con los brazos abiertos, pero te niegas a venir. Me has abandonado y me has dejado sola. No sé en qué momento te perdí. Sí fue en las páginas de algún libro con olor especial, o en las letras a través de una pantalla.

19/6/17

Cada acto tiene sus consecuencias



                Es una pena que no sea para ti lo mismo que tú para mí. Suele pasar, o eso dicen, normalmente en todas las relaciones entre personas siempre hay alguien que quiere más que la otra. Uno de los dos da y el otro recibe. Cuando está equilibrado no hay ningún problema.

16/6/17

Solo soy yo



                Hoy me he levantado con ganas de jugar. Ayer no pude salir, no me dejaron. Agazapado en las sombras esperando mi oportunidad. Pero me encerraron como a un miserable. Algunos querían más protagonismo, y yo la verdad es que ya estoy harto de ser siempre el último, el que nadie quiere, el eterno olvidado.